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lunes, 6 diciembre, 2021

El camino de jade y azul

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Por: Luis Miranda Rudecino •

La Gualdra 498 / Camino de jade y azul / Arte

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Índigo, lumínica ilusión, plenitud celeste. Bajo la creación del mundo onírico y visual de Juan Manuel de la Rosa tenemos ante nosotros la obra El camino de jade y azul, un mural cerámico y su singular compañía: cinco esculturas de jade, bajo la hechura de Karina Luna Juárez y Leobardo Miranda Flores. La obra nos deja un atisbo, la impresionante fragilidad de las partes de un camino, de un todo. Cada pieza elaborada es un fragmento, una obra individual que se consagra en el universo de una gran textura. 

Es el viaje, es un espacio para la contemplación. Sentimos tanto al México prehispánico con su expresión magnánima de tan fulgurante color, el jade y la jadeíta del río Mezcala; sí, como la abstracción sensible de tan distinguido creador, bajo los trazos aparentemente azarosos en una composición de líneas, rasgos y heridas. El camino de jade y azul es hijo del barro zacatecano, elaborado en fragua de la más alta temperatura, talla en una extraordinaria alquimia bajo la técnica del Rakú, todo esto, cortejado de madera de álamo para disfrutar la cerámica zacatecana, el goce, el azul… 

La expresión plástica nos dice algo: somos de un universo, como lo son las piezas simbólicas que tienen la misma función, lo uno y el cosmos, el fragmento y el todo. Así nos encontramos ante el infinito. Juan Manuel de la Rosa, con sus trazos, nos hace sentir el jade y el azul como un suspiro que huele a barro. En nuestra gran tradición del muralismo mexicano recordamos a Rivera, Siqueiros y Orozco, así como el movimiento de la Ruptura, con representantes como Rufino Tamayo, Lilia Carrillo, Manuel Felguérez, por citar algunos. Y justo ahora nos encontramos aquí con el mural de Juan Manuel de la Rosa, que nos propone una vía diferente, un ronda silenciosa, un espacio sigiloso, poético, azul.  

Este mural como espacio sagrado, hecho de la mano y de la tierra, del agua y el fuego, nos muestra un faro del placer estético, visual. Además, otorga la posibilidad de una introspección en la mirada, nos hace pensar en la ausencia de lo que se ha quedado atrás, al tiempo que se vuelve una guía tanto para la vida, como para el deleite. Juan Manuel de la Rosa nos deja un camino que, frente a nosotros, muestra el sendero que hemos de tomar. 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_498

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