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sábado, 18 mayo, 2024
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El cine como poética para la vida

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Por: ÁLVARO LUIS LÓPEZ LIMÓN* •

La Gualdra 618 / Arte / Cine

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Andrei, –“¿Cómo iba a imaginar durante el rodaje que aquel estado de tristeza aplastante y sin salida, podría alguna vez ser el destino de mi propia vida? ¿Cómo iba a imaginar que yo mismo, al final de mis días, tendría que sufrir esa misma y grave enfermedad?”–, son interrogantes que se conjuran como una llama que se enciende al transcurrir de la película Nostalgia (1983), de Andrei Tarkovski.

Tres ideas clave: primera, no vivimos aislados, en soledad, extraviados, ni abandonados, por el contrario, estamos conectados por lazos interpersonales y emocionales, unidos en el presente por nuestro pasado y las posibilidades del futuro; segunda, participamos de un lenguaje de imágenes que revelan una verdad profunda, contenida en la interioridad de cada personaje, en las relaciones y secretos de la vida; la tercera, como un reflejo de su alma, la película es la expresión del exilio de Andrei en Italia, por un lado, la nostalgia de su familia y un país que lo sumergen en una profunda melancolía, por el otro, la necesidad de hacer algo por la humanidad, pues desea mostrarnos aquello que habita en su alma. La condición psicológica de Gorchakov y Domenico, radica en su convicción y fortaleza interior a la hora de afrontar su destino.

Con la novena sinfonía de Beethoven adviene el discurso, verso solitario y pleno:

 

 “¿Qué ancestros hablan en mí? No puedo vivir al mismo tiempo en mi cabeza y en mi cuerpo. Ésa es la razón por la que no puedo ser sólo una persona. Puedo sentir en mí infinidad […] El gran mal de nuestra época […] La senda del corazón está cubierta de sombras. ¡Debemos escuchar las voces que parecen inútiles! Debemos alimentar el deseo y estirar los rincones del alma, como una calle sin fin. […] Debemos mezclar lo que se considera sano, con lo considerado enfermo. ¡Vosotros los sanos! ¿Qué significa vuestra salud? Los ojos de toda la humanidad están mirando al foso en donde nos estamos precipitando. ¡La libertad es inútil si no tenéis el coraje de mirarnos a la cara, comer, beber y dormir con nosotros! ¡Es lo considerado sano lo que ha llevado al mundo al borde de la catástrofe! ¡Hombres, escuchad! En vosotros, agua, fuego y después cenizas. Y los huesos dentro de las cenizas. ¡Los huesos y las cenizas! […] ¿Dónde estoy, cuando no estoy en la realidad o en mi imaginación? He hecho un nuevo pacto con el mundo. Debe estar soleado a la noche, y nevado en agosto. Las grandes cosas acaban, las pequeñas perduran. La sociedad debe lograr unirse de nuevo, en vez de desunirse. Sólo mirad la naturaleza, veréis que la vida es simple. Debéis volver al punto donde tomasteis el desvío erróneo. Debemos volver a los principales fundamentos de la vida. Sin ensuciar el agua. ¿Qué clase de mundo es éste, si un loco os dice, que deberíais estar avergonzados?.

[…] Oh, madre, oh, madre. El aire es ese algo ligero que gira en torno a la cabeza y se vuelve más límpido cuando ríe”.

De acuerdo, pensar el cine como poética para la vida es sublimar la nostalgia, es esculpir en el tiempo.

 

 

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/lagualdra618

 

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