Presentan en Zacatecas Palabra y tiempo, libro celebratorio de los 90 años de Dolores Castro

Presentan en Zacatecas Palabra y tiempo, libro  celebratorio de los 90 años de Dolores Castro
  • LA OBRA RECUPERA ENSAYOS, ENTREVISTAS, POEMAS Y FOTOGRAFÍAS DE LA ESCRITORA, SEÑALAN
  •  “Yo sé muy bien quién soy, una persona de 90 años. 91 por cierto”, dijo la poeta                                                       

“Toda mi vida he tratado de entender que es esto de vivir”, sintetizó la búsqueda existencial mediante la que ha construido su obra, la poeta Dolores Castro Varela. La expresión alude a su asombro perpetuo y capacidad, también lo dijo, de preguntarle al mundo sobre sus esencias y sus razones, primeras de las cuales aspiró en el aire de Zacatecas, lugar al que vuelve para recordar esos primeros encuentros con la palabra y sus significados. Elementos que conforman un amor heredado de sus bisabuelos, abuelos y padre, expuso.

Lolita, como cariñosamente le llaman sus allegados, fue motivo de un reconocimiento hecho a propósito de la presentación del libro Dolores Castro 90 años. Palabra y tiempo (Celebraciones críticas),  que produjo en coedición, Ediciones de Lirio, y las universidades autónomas de Puebla, Zacatecas, Aguascalientes y el Instituto Zacatecano de Cultura.

Este libro que recupera ensayos, entrevistas, poemas y fotografías con los que se conmemora su casi centenario de vida y los hallazgos de su obra, fue comentado por Rubén Mendieta, director de Ediciones de Lirio, y los jóvenes poetas Ana Carolina Corvera, Yamilet Fajardo Veyna y Javier Peñaloza, este último, nieto de la autora de Algo le duele al aire.

Rubén Mendieta dio lectura al texto de Mariana Bernárdez, en el que la escritora y amiga de Castro Varela compartió con los asistentes “la filigrana de horas compartidas” con la poeta recuperada desde la expresión de Dolores Castro,  Qué es lo vivido.

Entre otras expresiones ofrecidas a la obra de la zacatecana por decisión, como se expone siempre Castro Varela, afirmó: “se de cierto que es una celebración, un canto a la gratitud y al escandaloso resurgir del parto. Un rumor atestiguado en el temblor que alumbra el camino trazado entre el corazón transfigurado a la sombra domesticada”.

En su turno Carolina Corvera, poeta y Premio de Ensayo Mauricio Magdaleno, ofreció otra lectura de su experiencia de amistad con Dolores Castro, cultivada hace ocho años. El análisis de su obra y recursos literarios, afirmó,  aún no es suficiente, por ello celebró la edición de Palabra y tiempo, y lo ubicó como un material fundamental para comprender el rumbo de la literatura zacatecana y  “un referente ineludible” para reconciliarnos con el mundo.

La recientemente galardonada con el Premio Nacional de Poesía 2014, Yamilet Fajardo, expuso este material como una “ventana a la poética de Dolores Castro, que no es posible desvincular con el vivir mismo”.

Y desde la cercanía que le da ser el nieto de la autora, Javier Peñaloza Mendoza, escritor y poeta, compartió la revelación que hizo en su niñez de la identidad secreta de Dolores Castro, ser además de la madre de su padre, también poeta y una definición del término que aún le satisface.

“Un poeta es alguien como mi abuelita. Es decir, un poeta es una persona que ama a las palabras. Y ama a las palabras porque están vivas, y a su vez, las palabras están vivas porque alguien, un poeta, las ama”.

Reiterando la comparación de Dolores Castro con una niña que a sus 91 años sabe contemplar y mediante la mirada “nos acerca al milagro y la belleza” agregó también, que es una mujer de su época, de este “19 de abril de 2014”, para constatarlo, retó al auditorio a seguirla en Facebook.

Dolores Castro, compartió, define la poesía como la existe, la que se hace y la que se es.  En la que esta última es la más importante. “A estas alturas me queda claro que Dolores ha practicado al pie de la letra la poesía que se es”, dijo.

Sobre el libro, comentó, aparecen textos que ofrecen una visión completa de la vida y la obra de Dolores Castro, e incluye además, un archivo fotográfico inédito. “Para terminar sólo me gustaría compartir con ustedes otra de las frases que Dolores Castro dijo y que me acompañaran por el resto de mis días. Esa tarde mi abuelita hablaba de sus hijos, de su esposo y de su casa. Una especie de recuento. Después de una breve pausa dijo: aquí siempre hemos sido muy felices…si es que eso existe”.

Dolores Castro Varela intervino, como siempre que se le profesa reconocimiento, las gracias a quienes se involucraron en este y precisó “yo sé muy bien quién soy, una persona de 90 años. 91 por cierto”.

Añadió una mirada sobre su infancia en Zacatecas en tiempos de violencia marcados por la Revolución y la Cristiada. Elogió como siempre a la ciudad y el carácter de su gente, del que destacó su capacidad para la protesta, la lucha y el trabajo.

“Es el mismo Zacatecas. El mismo cielo hondo, azul casi eléctrico, hermosísimo. Es la misma tierra colorada…y voy a casa de mi abuela, a veces…que ya no es ni sus luces. Pero todavía me emociono como cuando era niña. Y hasta aquí, porque si no yo sigo hablando”.

Gustavo Salinas Íñiguez, director del Instituto Zacatecano de Cultura (IZC), entregó a Dolores Castro un reconocimiento por escrito y la estatuilla El Minero de Plata, galardón que se ofrece a  los participantes en el Festival Cultural Zacatecas.

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