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viernes, 20 mayo, 2022
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Arturo Burciaga, nunca sin obstáculos

Historia y Poder

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Por: MIGUEL ÁNGEL AGUILAR •

Protegido siempre por su propio éxito natural, este catedrático fresnillense es de los más serenos pilares del movimiento humanístico y cultural de la enseñanza a gran escala, su estrategia es saber escuchar, aprender del ansia de las mayorías su mobiliario y junto a una destreza natural, encabezar la apertura de documentos de verdadera importancia historiográfica para los zacatecanos y por ende para el público nacional que siempre se admira por los grandes episodios de ese terruño entre montañas y nopales.

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Su trayectoria es impresionante, no basta enumerarla porque estorbaría en el camino la adulación barata, mas bien, habría que destacar en lo novedoso la dupla gigantesca que ha realizado desde hace años con el escritor deslumbrante Juan José Macias y Venegas, juntos han abierto portales donde la magnificencia editorial arreció con bríos nacionales y mundiales, pudo ocupar un lugar preponderante en el ámbito literario y sin aspavientos, sin tanto aleteo, con mucha gallardía.

Los siguientes minutos serán para triplicar la osadía: había en el paraíso manantiales para que la pureza de la raza humana dejara vestigios de que eran de una cepa buena y la comunidad zacatecana ha de sentir orgullo de tener entre sus confortables esencias a un maestro como José Arturo Burciaga Campos, con su largo desplazamiento entre libros, cátedras, apertura de seminarios, viajes por el mundo, presencia versátil sin límites entre la comunidad maestros-alumnos que nunca  ignora su paradero sino que sabemos bien donde esparcen su discusión pública.

La UAZ es toma completa de una escena inigualable por el profesionalismo de sus guías y con el gran repertorio de tareas urgentes para impulsar nuevos cuadros de alumnos y maestros fuera de lo fabricado, pues se les pide popularizar la historia, darla a conocer con el fundamento continuo de las rebeldías, de las traiciones, de los comodinos u olvidadizos.

Es un maratón de buenos deseos para el Doctor Burciaga: ni los necesita, ya encarrerados, las cosas se van sucediendo: editoriales fantásticas, ediciones de cuño mundial, investigaciones prohibidas que condujeron a que los bandos se entendieran y encontraran el equilibrio para dar a conocer de la simonía el doctorado de la corrupción en las zonas seglares donde hasta curas tenían esclavas a su servicio, otros residencia en el purgatorio por haber traicionado los derechos sagrados del hombre y ahí, punzante, la cuadrilla de investigadores al mando de Arturo ha dado revelaciones que escandalizaron los círculos humanísticos y periodísticos del Zacatecas centenario.

Historia y narrativa convirtieron su osadía en obras monumentales que son cosa de admirar y administrar correctamente, un ejemplo lo es la edición JUNTOS DIABLO Y CARNE Y MUNDO donde ambos demuestran maestría, creación insólita, investigación acertada y con sus respectivas dedicatorias a sus amigos y amigas de su larga preferencia.

Apasionado lector e investigador, Arturo es un ilustre que combate en la perfección nuevos hallazgos, no hay biblioteca pública que no tenga alguno de sus múltiples libros y no debe haber zacatecano que desconozca los pasos de este singular escritor que además cultiva la poesía sin ser secuaz de nadie mucho menos alcalde mayor de la bohemia ramplona que considera es importante integrar el club de los escritores del “me lees y te leo”, mejor escribir para ser felices y demostrar su calidad, su contenido y memorial de los naufragios.

Su poesía es un redescubrimiento capaz de enternecer y cautivar y detectar cualquier sentimiento que se haya encontrado en la cornisa a punto de caer para todos lados: es un Zacatecas amagado o vituperado, es una ciudad con el entendido de que tiene nombramientos importantes para nunca naufragar y sea salvada por sus hijos muy cristianos o muy útiles ante la asonada de los extraños que comercializan el odio, el abandono, la costra de sangre y el solazo en las tumbas olvidadas.

Arturo Burciaga, un hombre de su tiempo, un maestro para todos, un promotor cultural, eje central de la Unidad Académica de Historia donde es un referente de disciplina, de novedad, de seriedad y de altivez, de residencia definitiva en la buena fama, la utilidad, la audacia, la aparición de nuevas jornadas y camadas de historiadores que le darán al pueblo sus esplendores y sus nuevos guías.

Un día acudí ante Juan José Macías para que me adelantara mi salario como corrector de estilo en su famosa editorial LIBRARIA, ahí se encontraba el maestro Arturo, yo apenado para que ignorara tal hecho, el Mesías Macías con temple de que los cuatro vientos olieran de mi necesidad sacó unos billetes mohosos de su pantalón apretado y Burciaga se limpiaba los bigotes y percibió la escena, yo solamente me fui caminando rumbo al mercado para comprarle al carnicero huesitos para mis dos perritos.

Y Punto.

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