Presupuesto de egresos: la constante ilusión de la amistad política

Presupuesto de egresos: la constante ilusión de la amistad política

¿Cómo se toman las decisiones en los gobiernos? Hay la idea que se trata del decisor único que actúa en base a determinaciones personales. Por tanto, habría que hacer amistad y lograr atraer su afecto para que de ahí emanen los apoyos públicos. El propio lenguaje de los políticos en campañas y reuniones alimenta esta visión: se dicen ‘amigos’, se abrazan y declaran su amor eterno. Así, queda la impresión que la amistad movió las decisiones gubernamentales de apoyo presupuestal. Sin dejar de aceptar que la amistad tiene su peso específico en los procesos de gestión porque es un facilitador conveniente, está lejos de ser el determinante de las decisiones. Esa visión está entre la candidez y la abierta ingenuidad. Pero no es gratuita esa visión: la dominación carismática en la que hemos vivido ha cultivado la idea que basta estar bien con el líder en cuestión para que eso se convierta en decisiones de gobierno. Sin embargo, la realidad no es así.

Las decisiones son producto de correlación de fuerzas políticas, de actores que logren crear una agenda pública determinada que, a su vez, se convierte en agenda gubernamental: en las prioridades de un gobierno en coyunturas específicas de ese momento. La política es producto del tiempo en el sentido de ‘momento preciso’. Son tantos factores que ningún gestor logra tener incidencia sobre todos: hay un dominio de la circunstancia que es imposible de controlar. Ni el propio decisor lo hace. El gobernante decide, sin duda, pero no tiene el control de todos los factores que inciden en su decisión. Una circunstancia es un mapa de actores con pesos distintos e intereses diversos que, al final del día, constituyen ‘el destino’ que se impone a todos los políticos particulares existentes. El peso de ‘ese destino’, de esa circunstancia compleja, es una loza enorme que es difícil de mover por una simple amistad que late en el corazón de los políticos de provincia.

Las decisiones de gobierno toman cuerpo y concreción en el instrumento por excelencia de política púbica: el presupuesto. Pues bien, observamos que, en el paquete económico para el siguiente ciclo fiscal, Zacatecas continuará con la inercia del presente año con ligeros recortes en algunos ramos e incrementos en otros que no son significativos. Lo cual muestra de entrada que no estamos en las prioridades de gobierno federal a pesar de que el nuevo grupo político gobernante aduce cercanía y amistad con el jefe del ejecutivo. Esto último puede ser (o no) cierto, pero lo evidente es que esas decisiones se toman con base en la agenda de prioridades nacionales, en materia de los programas de gobierno y de los eventos políticos en el horizonte. El presupuesto es la muestra objetiva y clara del lugar que tenemos dentro del gobierno nacional, y la realidad nos explota en la cara: no estamos en las prioridades en ningún criterio de decisión por una clase política, empresarial, académica y social que no ha sabido construir un proyecto de desarrollo para nuestro estado y hacerlo valer en la federación. Así que la Secretaría de Hacienda nos prefigura un presupuesto inercial que podría cambiar con un buen oficio político en la construcción de proyectos y alianzas con otros estados en similares situaciones a las de nuestra tierra. Un reto más para la administración entrante.

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