Relatos de exilio. Los restos del naufragio

Relatos de exilio. Los restos del naufragio

Por fortuna quedan supervivientes…

No, el naufragio nunca es total.

Jorge Guillén (1944)

 

En comparación con la “abrumadora bibliografía” que existe acerca de la Guerra Civil Española, escribió hace casi cuarenta años Arturo Souto Alabarce, “la que se conoce sobre el exilio, y en particular los escritores desterrados, es relativamente muy escasa”. Una deuda que al paso de los años ha tratado de saldarse, lo mismo al interior de España que fuera, y de la que aun en nuestros días tenemos bienvenidas manifestaciones.

Tal es el caso de Los restos del naufragio. Relatos del exilio español republicano, edición y prólogo de Fernando Larraz y Javier Sánchez Zapatero, un libro que si bien “pensado” para el lector peninsular, funciona como una brújula universal para guiarnos por la riqueza de la también llamada literatura de la diáspora. Esa que a mediados del siglo veinte, lo mismo desde Ciudad de México, Buenos Aires, Santiago de Chile o Estados Unidos, se valió de sí misma para el mantenimiento de la identidad.

Publicada por la editorial Salto de Página, la antología incluye piezas narrativas de José Ramón Arana, Paulino Masip, Juan Chabás, César M. Arconada, Segundo Serrano Poncela, María Teresa León, Simón Otaola, Esteban Salazar Chapela, Pablo de la Fuente, José Herrera Petere, Martín de Ugalde, Clemente Airó, Ramón J. Sender, Jesús Izcaray, Manuel Andújar, Francisco Ayala y Max Aub.

Misceláneo listado (nombres conocidos, profusamente editados, algunos; ciertamente otros apenas referidos en algún espacio por el lector de este lado del mar) que los editores presentan bajo los rubros “Memoria de España y de una guerra”, “Por los caminos del exilio” y “La vuelta imposible”.

Hijos de una España “peregrina y cautiva”, dixit Francisco Ayala, los diecisiete escritores incluidos en Los restos del naufragio fueron a su vez usufructuarios de unas condiciones distintas a las del conjunto de los creadores literarios que permanecieron en la península. Realidad que no los eximió del lastre del destierro y de la vida en una geografía ajena y, en casi la totalidad de los casos, impuesta y pasaporte de supervivencia.

Dicho exilio, lo ignoraban en su momento los escritores transterrados, se prolongó en los años, hecho fundamental que los editores de esta obra identifican como la imposición del “olvido más pertinaz de sus personas y sus obras en la España peninsular”.

“Si a este destierro se une el hecho de que algunos de los más significativos valores literarios del periodo anterior fallecieron durante la guerra —Miguel de Unamuno, Federico García Lorca, Antonio Machado— o en la inmediata posguerra —Miguel Hernández—, no es difícil deducir que 1939 significó para España un cataclismo intelectual que, probablemente, no tenga precedentes en ningún otro contexto histórico o cultural”.

En el recorrido de los textos recuperados el lector asiste a una original heterogeneidad, siempre esta “hija” del exilio, observándose así varios exilios, varios estilos y hasta temas.

“Recuperación del olvido”, la antología genera en el lector un descubrimiento de temas y estilos abierto y regocijante. Lo que se completa con una presentación de cada uno de sus autores y listado de obra publicada. Cabal recuperación histórica y literaria de estos autores en otro momento desdeñados.

Escriben los presentadores:

“Para restaurar con plenitud la herencia cultural del siglo XX, resulta indispensable recuperar la memoria cultural de todos los escritores que se vieron obligados a abandonar España tras la contienda bélica y no conformarse con la restitución de una serie de nombres para dar voz y presencia en la historia a una tradición heterogénea y rica como la que representa la diáspora republicana”.

 

La mejor recompensa

Quienes fueron condenados al ostracismo por el franquismo no pueden ahora sufrir la indiferencia y la ignorancia de la opinión pública. La mejor recompensa que cualquier escritor puede recibir es la de ser leído. Solo poniendo los medios para que eso sea posible, y para que esa lectura sea la mejor de las posibles —algo a lo que, dentro de su modestia y de sus limitaciones, pretende contribuir esta antología—, se podrá ser justo con quienes, ausentes en muchos casos de bibliotecas públicas, librerías y catálogos editoriales, no merecen seguir, cuarenta años después del final de la dictadura, clamando como náufragos en medio de la nada”.

 

Los antologados
Memorias de España y de una guerra
José Ramón Arana
Paulino Masip
Juan Chabás
César M. Arconada
Segundo Serrano Poncela
María Teresa León

Por los caminos del exilio
Simón Otaola
Esteban Salazar Chapela
Pablo de la Fuente
José Herrera Peter
Martín de Ugalde
Clemente Airó
Ramón J. Sender

La vuelta imposible
Jesús Izcaray
Manuel Andújar
Francisco Ayala
Max Aub

***

VV. AA., Los restos del naufragio. Relatos del exilio español republicano. Edición y prólogo de Fernando Larraz y Javier Sánchez Zapatero, Salto de Página, Madrid, 2020, 376 pp.

* @mauflos

 

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_453

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