Las adicciones: las soluciones como parte del problema

Las adicciones: las soluciones como parte del problema

¿Por qué el consumo de drogas representa un problema para el bienestar social? Hay sustancias que alteran la conciencia y, además, si el consumo de las mismas es dependiente, generan graves procesos disfuncionales en la sociedad. No sólo es el consumo de drogas por sí mismo, sino de un consumo que daña la salud de las personas y obstruye la funcionalidad social de las mismas. Por ejemplo, el consumo de peyote de los wixarikas en las ceremonias sagradas no representa problema alguno: no hay proceso de iniciación sin mezcalina. Esto es, no hay sustancias malas por sí mismas, sino usos viciosos de las mismas.

El asunto es distinguir virtud y vicio: el primero es una fuerza que permite el florecimiento de las personas, y el segundo justo impide dicho florecimiento, ya sea desde la afectación a la propia salud como a la función social del sujeto. El consumo de marihuana en los años sesenta era para intensificar la percepción de la música o la pintura y la consecuente experiencia estética, no necesariamente es un consumo vicioso. Pero ahora el consumo de la misma sustancia está ligado a la pérdida del sentido de realidad y la potenciación de grupos criminales, lo cual es altamente vicioso. Así las cosas, el establecimiento del consumo de una sustancia como viciosa, constituye necesariamente un problema que debe resolverse: evitar que se haga ‘ese uso’ de las drogas. Ahora bien, la pregunta es la siguiente: ¿cómo evitar el consumo vicioso de drogas?

Las pequeñas mentes burocráticas creen que es una solución muy simple y sencilla: ‘que se prohíba y se persiga penalmente el consumo de esas sustancias’. Bonita solución. ¿Una medida puede considerarse ‘solución’ de un problema si no incide en las causas del mismo? ¿Alguien hace un uso vicioso de ciertas sustancias que alteran la conciencia porque se ofertan en el mercado? ¿O alguien se hace dependiente de dichas sustancias por motivos socioemocionales? Y si alguien plantea que la manera de inhibir los motivos socioemocionales debemos procurar una prohibición penal, ¿les parece absurdo? ¡Absolutamente! Es tan absurdo como prohibir que alguien se enamore de la persona incorrecta y tipificar penalmente el mal de amores. ¡Que tontería! Pues de ese tamaño es la solución penal al problema de las adicciones.

Si el tema de las drogas lo tipificamos como lo que es, un problema de salud mental y social, no es algo que deben resolver policías, sino psicólogos, sociólogos y médicos; con estrategias inteligentes de política pública. Entonces, ¿por qué hay actores sociales pidiendo soluciones penales a problemas sanitarios? Si no los mueve la razón (por qué es una petición absurda), ¿qué los mueve? Las ansias de ver detenidos, torturados y estigmatizados a los adictos, ¿es algo muy sano? Así las cosas, la inquisición penal también es un problema de salud mental. La solución penal es parte de los problemas mentales que se deben atender por parte de la sociedad. Como observamos, hay soluciones que son parte del problema.

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