El STUAZ: a un paso del fin de la opresión y el inicio de libertad interna

El STUAZ: a un paso del fin de la opresión y el inicio de libertad interna
En el actual proceso de renovación de la di­rigencia del STUAZ se abrió una luz dentro del túnel: un grupo de trabajadores encabezados por Patty Carrillo se atrevieron a postular una planilla para competir contra la continuidad ■ FOTO: ANDRÉS SÁNCHEZ

En la reciente reforma laboral en México se establecen una serie de condiciones para democratizar la vida interna de los sindicatos: como el voto libre y secreto, además de la libertad de expresión y organización. Esto significa que una parte importante del sindicalismo mexicano está controlado por mecanismos que inhiben la libertad de los agremiados. El efecto de este vicio ha resultado muy negativo para los obreros: la caída del poder adquisitivo de los salarios fue posible por la disminución de la capacidad de negociación de los sindicatos. Esto último ocurrió porque estaban colonizados por dirigencias al servicio de los gobernantes y patrones que pactaron la entrada de México al neoliberalismo.

La mayoría de los sindicatos universitarios se mantuvieron ajenos a la realidad de la colonización arriba señalada. Pero hay algunos que no, que mantienen formas y mecanismos de opresión que dependen de los acuerdos particulares de los dirigentes con la patronal para modificar los contratos colectivos y las condiciones laborales, sin tomar en cuenta a la base de trabajadores. Lo cual, siempre hace perder a los agremiados. Es el caso del STUAZ. En la UAZ este sindicato tiene una serie de vicios en su vida interna que lo hace uno de los sindicatos más controlados y oprimidos del estado de Zacatecas.

Las decisiones sobre contratación, basificación, promoción, reforma de clausulado del contrato colectivo y asignación de lugar de trabajo, está centralizada en la dirigencia sindical. Esta centralización ha provocado que alguien con especial carácter despótico, haga de la vida interna del sindicato una cámara asfixiante, sin libertades y usa el miedo como mecanismo de control absoluto. Hay dos condiciones estructurales que hacen posible este fenómeno: la estructura familiar y la ausencia de bilateralidad en la contratación. Como los nuevos contratados son familiares de los trabajadores, es fácil chantajear a los activos con dejar de contratar o promover a sus familiares si no se someten al mando despótico del líder. En el proceso de contratación se padece un vicio extraordinario: un sindicato que es también patrón. En suma, si alguien no se somete (y no tiene base), es despedido o sus familiares son excluidos o es expulsado de la organización gremial o marginados de la vida laboral. Existe un enorme despotismo, opresión y faltan todas las libertades esenciales de un sindicalizado. Ni siquiera hay libertad de expresión ni de asociación. ¿Cómo ha podido llegarse a esta situación?

La mayoría de los trabajadores habían soportado esta circunstancia porque no se les había tocado algunas de las ventajas económicas de su contratación. Sin embargo, con la reciente crisis financiera de la UAZ el líder sindical decidió eliminar cláusulas que afectan las condiciones de jubilación de los trabajadores. La afectación en la jubilación y en varias percepciones pactadas, ha generado una atmosfera de inconformidad que provoca la búsqueda de los trabajadores de cambios en la dirigencia sindical.

En el actual proceso de renovación de la dirigencia del STUAZ se abrió una luz dentro del túnel: un grupo de trabajadores encabezados por Patty Carrillo se atrevieron a postular una planilla para competir contra la continuidad. Se atrevieron a ponerse frente al aparato despótico del comité actual que pone en marcha el miedo, la amenaza, el control tramposo de los órganos electorales y el acuerdo con la patronal para asegurar su continuidad. Sin embargo, la oposición sigue adelante.

Los trabajadores tienen la oportunidad de poner fin a la opresión y la asfixia de libertades en el STUAZ. Tienen la oportunidad de renovar su dirigencia y activar la vida democrática dentro del sindicato, con lo cual da lugar a decisiones colectivas, lo que a su vez implica la defensa de sus condiciones laborales. Es posible que las trampas determinen el resultado, pero también es posible que no. Si los agremiados toman la determinación de acabar con esta negra realidad, pueden impedir la realización de fraudes y artimañas. Están ante dos caminos: seguir en el miedo, la imposición, la disminución de condiciones laborales y el abierto despotismo; o romper la continuidad e inaugurar la esperanza de reconstruir una vida democrática y de libertades en el sindicato, con lo cual mejorarán sus capacidades en la defensa de sus condiciones laborales. Ojalá y se atrevan. El resto de los universitarios se los reconoceremos, porque un STUAZ bajo la dictadura actual se ha convertido en un cáncer al interior de la UAZ. Trabajadores: ¡atrévanse a dar el paso y no dejen ir esta oportunidad! ■

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