La UAZ, ¿Un barril sin fondo?

La UAZ, ¿Un barril sin fondo?

La Universidad Autónoma de Zacatecas “Francisco García Salinas” constituye un invaluable patrimonio de todos los zacatecanos, pese a todo y contra muchos, la UAZ sigue siendo la máxima educadora del estado y gracias a ella, un cúmulo de sueños y aspiraciones de una mejor calidad de vida fundada en la educación, ingresan por sus aulas todos los días y con horarios que se extienden hasta largas horas de la noche, incluyendo los fines de semana. Las paredes, las butacas, los pintarrones, los salones, auditorios, audiovisuales, laboratorios y todos aquellos espacios y recintos que dan albergue a la creatividad, al arte, a la generación del conocimiento, a la investigación científica, humanística y tecnológica, a las cátedras inspiradoras de cientos de docentes con vocación, están impregnadas de toda la inimaginable energía irradiada por las múltiples generaciones de universitarios que han transitado por la Máxima Casa de Estudios de Zacatecas. Muchos de nosotros, los que tenemos el privilegio de trabajar en la UAZ, la vemos no solo como un espacio de trabajo, a veces nos refugiamos en ella, sentimos el apacible confort de la inspiración en la soledad de sus muros sin importar días y horas hábiles, los verdaderos universitarios no tenemos tregua ni descanso cuando pretendemos alcanzar las metas de la producción académica; amamos a nuestra institución porque reconocemos en ella lo mucho que nos ha brindado, la educación, la profesión, nuestra carrera y el sustento de nuestras familias. La UAZ necesita crecer para que ningún joven se prive del privilegio de estudiar y, en la medida en que los universitarios estemos unidos, se podrán generar las condiciones que hagan de nuestra institución, una fortaleza educativa que contribuya a erradicar la marginación y la desigualdad social, mediante la universalidad del conocimiento y el desarrollo de los más elevados valores humanos, fortaleciendo así la soberanía y la identidad nacionales, tal como lo menciona nuestra Ley Orgánica. En lo personal, considero que la UAZ es un barril sin fondo pero de sueños y esperanzas de miles de jóvenes universitarios y de otros miles de muchachos más, que vienen exigiendo su derecho a la educación, al trabajo y a la profesionalización; la UAZ es un barril sin fondo en el que se encuentran inmersos muchos programas acreditados, miembros reconocidos en el Sistema Nacional de Investigadores que orgullosamente hacen que la UAZ, esté ubicada en el lugar 17 de entre las 34 Universidades Públicas Estatales, agreguemos además perfiles PRODEP, cuerpos académicos, programas educativos que forman parte del Programa Nacional de Posgrados de Calidad, investigadores con reconocimiento nacional e internacional, artistas, literatos, científicos, intelectuales y, en total, una planta académica que se integra por aproximadamente 6,918 profesores de tiempo completo, de los cuales, el 75.68% cuenta con estudios de posgrado y de ellos, el 23.6% tienen doctorado. En este contexto, la UAZ no puede tener un fin establecido, se requiere abrir nuevos programas que den vigencia al conocimiento contemporáneo; la UAZ no puede cerrarse a nuestra juventud porque de lo contrario, se abren las puertas y las ventanas de la drogadicción, el alcoholismo y delincuencia que los esperan con las fauces abiertas para deglutirlos y escupirlos una vez que ha caído en sus redes. Los universitarios necesitamos visualizar a la UAZ en grande y exigir de frente, un presupuesto ad hoc a su crecimiento teniendo como base, una planeación prospectiva y ordenada de su desarrollo futuro. La UAZ, tiene que construir más campus en aquellos municipios que demandan de una educación de calidad, de lo contrario, se estará abonando al incremento de la ignorancia, la pobreza y la marginación, por lo que para cumplir su cometido, la UAZ requiere impostergablemente de una estrategia administrativa y financiera eficiente, objetiva, honesta y consiente, que sea el resultado de los consensos y que aglutine a la totalidad de las voces para que no perdamos la senda por la que debe caminar esta institución que pertenece a todos los zacatecanos, incluyendo a aquellos que viven gracias a la UAZ, vendiendo gorditas, tacos, transportando jóvenes a las escuelas y a sus lugares de origen, vendiendo ropa, útiles escolares, frutas, equipos de cómputo, zapatos, libros, revistas, periódicos, celulares, bebidas, incluyendo las alcohólicas y en fin, toda la actividad comercial que subsiste gracias a los universitarios. Así de grande es el barril en el que yo me encuentro y, en el que tal vez Usted que me está leyendo, también directa o indirectamente se encuentre. ¡Que Viva mi Universidad que es la de todos los zacatecanos¡ ¡Que viva la UAZ¡ ■

 

*Integrante del Consejo Mundial para la

Defensa de los Derechos Humanos

[email protected]

 

 

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