Año del Perro

Año del Perro
Bruno Prietosante, de Juan Carlos Villegas

Editorial Gualdreño 327

 

Inició el Año del Perro en el Calendario Tradicional Chino. Los perros, como representación simbólica de la lealtad, la amistad, la compañía y la solidaridad, han acompañado al ser humano a lo largo de la historia y aparecen en diversas manifestaciones culturales relacionadas con creencias, rituales, anécdotas de vida y arte, por supuesto. Más allá de que sea cierto o no todo lo que la sabiduría milenaria de los chinos dice acerca de este animal, lo cierto es que los perros son entrañables.

En casa de mis padres casi siempre hubo un perro, pero debo confesar que nunca me sentí cercana a alguno de ellos hasta que los años me pusieron en frente a uno que ni era mío, pero que eventualmente cuidábamos: el Finito López, se llamaba; era un beagle bicolor, hermoso y con un carácter histriónico envidiable. Murió al caer de una azotea, no lo vi, pero el incidente me hizo por primera vez sentirme realmente vulnerable: la presencia de la muerte, desde entonces, dejó su huella -tal como la dejan los perros cuando orinan en las paredes… la ves cuando está fresca y la hueles cuando se seca, nunca desaparece-. Juré en ese momento no tener cerca a ningún otro perro en mi vida, pero mi juramento se vino abajo al año siguiente porque llegó Manola, otra beagle que apareció en mi vida oliendo a caca de gallina porque traía un lazo apestoso atado al cuello… se escapó de donde estaba, me encontró y se quedó conmigo.

Me gusta que las historias de los perros en mi vida tengan su lado ficcional, es más emocionante sentirte, como compañero de un perro, también protagonista de una historia. Manola duró conmigo 11 años, aquejada de un sinfín de malestares de salud, pero feliz; nos acompañamos siempre. Después de ella, encontramos a otra perrita a punto de morir en la calle, llegó a casa una noche gélida de noviembre… le dimos asilo para darla en adopción después, pero al día siguiente ya le había puesto el nombre de Petunia, se quedó con nosotros. A los pocos años llegó Camelia, hija de Manola, la única de la manada que está aquí desde que nació, amamantada por su madre más de acostumbrado -porque fue hija única: Emilio su hermano murió en el parto- y cuidada por Petunia hasta que ésta murió. La historia de Bruno -así le pusieron los trabajadores del estacionamiento público en el que se refugió en un inicio- es también otra más de abandono, llegó cachorrito a refugiarse al Mesón, luego anduvo vagando por las calles hasta que finalmente llegó a la puerta de la casa: se quedó también. Hace dos semanas fue atacado por un perro que cuidaba su casa, le destrozó la boca, pero gracias a la pericia del Dr. Tavizón está recuperado: le quedó una cicatriz como de Agustín Lara y por eso se ganó el apellido “de Oro”; la imagen de él es la que aparece en la portada.

Teníamos ya cuatro perros en casa, por eso Kili, la perrita confinada en un cuarto de azotea por sus dueños anteriores, no podía quedarse con nosotros; pero Juan -el Señor de los Perros- la paseaba, la alimentaba… la amábamos a distancia, y amigos como Miguel Díaz y Susana Salinas nos ayudaban también a atenderla. Cuando ni Manola ni Petunia estaban ya, Kili se integró de tiempo completo a nuestras vidas. Ahora es mi sombra, está a mi lado ahora, mientras escribo esta nota.

Así podría pasarme mil horas, escribiendo cada una de las cosas que han pasado con ellos. Seguramente usted también tiene muchas historias con sus perros, ha leído libros o visto películas en los que ellos son protagonistas, escuchado música en la que sus ladridos se escuchan, o ha visto obras de arte en las que aparecen… Sí, el 2018 es Año del Perro de acuerdo a la tradición china, por eso quisimos incluir en este número algunos textos sobre ellos, sobre su aparición en algunas obras de arte, sobre la urgente necesidad de que asociaciones encargadas de darles refugio a los que viven en la calle, reciban el apoyo -cuando así sea posible- de nosotros.

Preferimos hablar de perros y no de las elecciones y de partidos políticos, porque por lo menos con los perros tenemos la opción real de elegir o de ser elegidos, de sentirnos protegidos y acompañados, de ser útiles, de encontrar un sentido a la palabra lealtad. Que sea este Año del Perro un buen año para todos.

 

Que disfrute su lectura

 

 

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