Pingües aguinaldos de la clase política: demagogos, pero acaudalados

Pingües aguinaldos de la clase política: demagogos, pero acaudalados

El 70 por ciento de los trabajadores afiliados al Seguro Social recibe un ingreso laboral menor a 4 salarios mínimos. Los trabajadores del área del comercio reciben alrededor de 220 pesos al día, de la construcción 153 y de las actividades gubernamentales arriba de 400 pesos. La actividad burocrática en Zacatecas es la de mayores ingresos en todo el espectro laboral en el estado. Muy por encima de las llamadas actividades productivas. Si somos una entidad con altísima dependencia de los recursos públicos federales, el gasto de los mismos es mayormente consumido por las burocracias. Los ingresos propios para gasto público son casi nulos, y por ello observamos que las actividades de salud y educación están restringidas a los subsidios federales, lo cual hace que experimentemos insuficiencia crónica de recursos para el desarrollo.

Con este escenario, es especialmente grave, insultante e indignante que los legisladores, magistrados y burócratas de altos puestos se den aguinaldos de montos estratosféricos. Para un educador que recibe alrededor de 20 mil pesos de aguinaldo, o un trabajador de la construcción que lo hace por montos de 3 mil, o del comercio abajo de 5 mil pesos, resulta sorprendente que una persona que no hace ni sabe más que el promedio se lleve 120 mil en una entrada.

En un estado donde la actividad económica es dependiente de los recursos federales y con una base salarial precaria, tener élites burocráticas que se asignan ingresos extras equivalentes a emporios fenicios, es a todas luces un abuso. ¿A cambio de qué son esos ingresos? ¿Productividad? ¿Creación de nueva riqueza? ¿Solución de los grandes problemas públicos? De tal manera que se pueda argumentar rentabilidad ya sea económica o social. Pero nada: hablamos de mediocres burocracias que repiten los mismos vicios y nada resuelven. Es un mero acto de abuso de los recursos públicos. Legales y transparentes robos al erario.

¿Quiénes asignan esos montos? Las mismas élites beneficiarias. ¡Que casualidad! En la aprobación de los presupuestos y las ambigüedades en los mismos. En la Legislatura se autorizan los montos propuestos. Las élites actúan libres, no hay contrapesos a los cuales deban atender para limitar sus acciones de abuso. No hay organización social con sentido de ciudadanía que limite el poder de esas élites. Así que los resultados son previsibles: salarios altos, bonos más altos que los salarios y aguinaldos imposibles. ¿Hay alguna consecuencia política o legal por darse ingresos de este tipo? Nada: la impunidad campante.

Regresamos a las cifras del inicio: el 60 por ciento de las personas ocupadas no tiene salario, ni seguridad social, menos tiene aguinaldo. La revisión de la manera en cómo se reparte la masa salarial en el estado de Zacatecas es fundamental. Sobre todo, aquellos salarios que son producto de una decisión, no los que pone el mercado. Ingresos abusivos hijos de la arbitrariedad. Mientras los candidatos ahora en las próximas campañas no digan cómo van a regular esta situación, no tendrán credibilidad, seguiremos viéndolos como demagogos: parásitos de un estado anémico.

 

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