Televisa: Ódiame más

Televisa: Ódiame más

Que el peor año de su historia para el Teletón. La transmisión tuvo que extenderse para recaudar más y declarar alcanzada la meta”: Carlos Loret de Mola, una de sus máximas estrellas.

 

Vayamos por partes.

“El peor año para el Teletón”, decía también Fernando Landeros, a menos de una hora de iniciado el programa. Intuían el escenario adverso. Expertos en comunicación, como son, sabían que la opinión pública cada vez los rechaza más.

“La transmisión tuvo que extenderse para recaudar más y declarar alcanzada la meta”, dice Loret. ¿Declarar alcanzada la meta, o alcanzarla? A la 1:30 de la mañana, hora en la que usualmente termina la transmisión del Teletón, empieza la fiesta, mariachi, papelitos, confeti, gritos y emoción por el logro. Este año sin embargo, apagados, sombríos, los cuatro conductores estelares apenas dieron la noticia de haberlo conseguido, y cortaron.

Las dificultades del Teletón comenzaron antes de salir al aire. Landeros manifestó que contaron con ocho patrocinadores menos, y Marco Antonio Regil dijo que si bien en un inicio participar en el Teletón consolidaba las carreras artísticas, ya no es así. Ahora fue más bien un sacrificio. Así parece confirmarlo el que Lucero, la figura más simbólica del evento se negara a participar, a pesar de que se lo pidieron. Y así parece confirmarlo también, las declaraciones de Eugenio Derbez, de que no creía participar el próximo año.

Al final del programa, contrariados por el fracaso, los conductores especulaban de sus razones: Regil admitía que “hay una enorme sensación de injusticia, de impunidad, de corrupción, de frustración por los desaparecidos, por las muertes, por la riqueza ilícita que se ve, que se genera”.  Y consideraba que por todo ello, se castigaba injustamente al Teletón.

Loret de Mola por su parte apuntaba a varias hipótesis: a) “La situación económica vigente: crecimiento estancado, reforma fiscal recesiva, la confianza de los consumidores en el sótano histórico”, b) “El cambio de formato del programa: este año la emisión tuvo menos rating y hubo más comedia que drama”, c) El llamado de la ONU para que los gobiernos no donaran, al considerar que “dicha campaña promueve estereotipos de las personas con discapacidad como sujetos de caridad”.

Y luego decía, “¿Qué culpa tienen los niños de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa?”, y seguía “Y la casa de las Lomas, la casa del presidente y su esposa  ¿los niños qué tienen que pagar en el asunto”. Cóbrensela a Angélica Rivera, a Enrique Peña Nieto, a las insatisfactorias explicaciones que hasta ahorita han dado sobre el origen y financiamiento. Cóbrensela a Televisa por pagarle mucho a su actriz estrella”.

Son sabidos los argumentos contra el Teletón: 1) que permite la evasión fiscal, pues los donativos son deducibles de impuestos y es común que los simples mortales que donan, no soliciten su comprobante. 2) los políticos a los que por congraciarse con la televisora, comprometen recursos públicos a un organismo privado. 3) El dinero recolectado es invertido en diversos instrumentos financieros para “hacerlo rendir”, de los que no se informa con transparencia. 4) Hipocresía de Televisa que mientras promueve el Teletón, no transmite siquiera los juegos paralímpicos, y por otras acciones, por ejemplo, hacer comedia a partir de burlarse de un discapacitado mental, como sucede en el programa de Eugenio Derbez, conductor que inauguró el Teletón.

En el naufragio, la estrategia para recuperar credibilidad corrió en tres frentes: por un lado, llamar a visitar los centros de rehabilitación y platicar con los beneficiarios. Por otro, admitiendo el desprestigio que padece, desdibujar el papel de Televisa en la Fundación Teletón, afirmando que tan sólo es uno de los más de ochocientos medios de comunicación que participan. Y finalmente desligar a Televisa del gobierno de Peña Nieto.

Este último punto suscitó el análisis: ¿Será que Televisa se desmarca de su Golden-boy ahora que es el presidente con menos simpatía en décadas?, ¿O será que pretende venderle caro su amor? Quién sabe, lo cierto es que al día siguiente, en un “pégame, pégame pero no me dejes”, EPN lanzó un inusual elogio a la televisora, diciendo que se enorgullecía de ella y sus contenidos.

Ahora que las vacas son flacas, Televisa arguye que es injustamente culpada del mal gobierno de Peña Nieto. Olvida que de sus entrañas salió, que el aparato mediático de dicha empresa lo cobijó inequitativamente como lo señaló el movimiento #YoSoy132, y olvida también que quien con rating impone, con rating paga. ■

 

@luciamedinas

 

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