Madero. El Plan de Guadalupe. Carranza

Madero.   El Plan de Guadalupe.  Carranza

El pasado miércoles 26 del presente mes, se cumplieron 101 años de la firma del Plan de Guadalupe. Es importante señalar sus antecedentes, y conocer su contenido para explicarnos su influencia en la vida política de aquella época.

Madero, siendo jefe del Ejecutivo y tratándose de una persona ingenua en materia política, y sin malicia para distinguir a sus enemigos e imponer sobre ellos su autoridad, fue una situación que muchos aprovecharon: el brigadier Félix Díaz (sobrino de don Porfirio) encabezó una azonada en Veracruz. El Presidente en lugar de fusilarlo, decidió remitir el caso a los tribunales. En la prisión militar de Santiago de Tlatelolco, se encontraba el general Bernardo Reyes a quien Madero también había perdonado la vida. Ambos, junto con otros opositores al régimen planeaban una conspiración.

al conspiración se llamó la Decena Trágica o cuartelazo de la ciudadela, que duró del 9 al 19 de febrero de 1913. Se trató de una rebelión de un grupo de civiles y de militares porfiristas encabezados por Bernardo Reyes, que atentaron contra el gobierno legítimo del presidente Madero. Cualesquiera que hayan sido los móviles de ese levantamiento, es lo cierto que en esos días se enfrentó la fuerza a la legitimidad, sin que la primera adujera en su favor ningún argumento sacado del derecho positivo.

Después de varios días de lucha en la capital de la República, el jefe de las fuerzas leales al Gobierno, general Victoriano Huerta, traicionó al presidente Madero, aprehendiéndolo junto con el vicepresidente Pino Suárez; los defensores de la Ciudadela, se unieron al traidor mediante El Pacto de la Embajada firmado precisamente en la embajada de Estados Unidos, con Félix Díaz y Henry Lane Wilson.

Para el 19 de febrero de 1913. El Congreso de la Unión aceptó las renuncias de Madero y Pino Suárez y se nombró interino a Pedro Lascuráin, quien designó secretario de Gobernación a Huerta y renunció 45 minutos después para que éste asumiera la titularidad del Poder Ejecutivo y diera una apariencia de legalidad al golpe de Estado.

Sin lugar a dudas, las formalidades previstas constitucionalmente se habían cumplido de manera impecable porque ni Madero ni Pino Suárez tuvieron la entereza de eludir la complicidad en esa traición, negando sus renuncias. Tampoco la Cámara de Diputados, donde había mayoría adicta a Madero tuvo la gallardía de rehusar su aprobación a las renuncias. De esta forma, todos colaboraron a colocar el puente por donde el traidor ingreso a la legalidad.  Por eso el gobierno de Huerta no fue de usurpación. El usurpador del cargo es aquel que lo ocupa y realiza el acto sin ninguna clase de investidura, ni regular ni prescrita. Huerta tenía una investidura, que constitucionalmente era regular.

Victoriano Huerta como presidente de la República, fue reconocido por el Senado y la Cámara de Diputados con la excepción del Senador Belisario Domínguez. El 22 de febrero de 1913, fueron asesinados Madero y Pino Suárez, y esto provocó un levantamiento en todo el país contra Victoriano Huerta.

Hacia el mes de marzo de ese año, los gobiernos de Sonora y Coahuila desconocieron al usurpador; se promulgó el Plan de Guadalupe que fue firmado, en la Hacienda de Guadalupe, Coahuila, el 16 de marzo de 1913, por Jacinto B. Treviño Lucio Blanco y Francisco Sánchez, quienes repudiaban al gobierno golpista de Victoriano Huerta, acusado en el documento de haber cometido el delito de traición contra el presidente Francisco I. Madero. Se desconocía a los tres poderes federales y a los poderes locales que no aceptaran el Plan.

Dicho documento, establecía que al entrar en la capital del país, Carranza o quien lo hubiese sustituido en el mando del Ejército, se encargaría del Poder Ejecutivo el tiempo necesario para convocar a elecciones. Este plan sufrió algunas reformas, entre ellas la del 12 de diciembre de 1914 en Veracruz, que establecía como obligación para el presidente interino, lanzar convocatoria a celebrar un Congreso Constituyente.

Los sublevados nombraron Primer Jefe del Ejército Constitucionalista al gobernador de Coahuila don Venustiano.  Las luchas contra Huerta tuvieron duración de casi un año, tiempo en  el cual destacó Villa en las batallas de Torreón, Ojinaga, Tierra Blanca, Paredón, San Pedro de las Colonias, Zacatecas y otros lugares, con lo que abatió al Ejército Federal, y abrió camino rumbo a la capital del país. Por el noroeste avanzó el Cuerpo del Ejército de Álvaro Obregón; por el noreste el de Pablo González. Zapata siguió luchando en el sur.

Carranza como primer jefe del Ejército Constitucionalista, expidió un decreto el 14 de septiembre de 1916 en el cual convocaba a elecciones para integrar un Congreso Constituyente, cuya finalidad original era solo reformar la Constitución de 1857. Los requisitos los establecía esta misma carta, pero no eran elegibles los que no hubieren ayudado con las armas, o servido en los empleos públicos o en los gobiernos o facciones hostiles a la causa constitucionalista. Las elecciones se llevaron a cabo el 22 de octubre de aquel año. La Asamblea se reunió en el Teatro Iturbide de Querétaro el día 21 de noviembre. ■

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