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martes, 5 marzo, 2024
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En busca del Eros, diálogo inmoral en ‘El retrato de Dorian Gray’, de Oscar Wilde [Parte 4]

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Por: DANIEL SIBAJA* •

La Gualdra 606 / Literatura

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JACK—: Pero, después de todo, ¿quién tiene derecho a tirar
la piedra al que ha sufrido? ¿No puede borrar el
arrepentimiento un acto de locura?
Oscar Wilde, 1895, La importancia de llamarse Ernesto

 

 

DS (—En ningún lugar de este país —exclamó El Ermitaño—, basta que alguien tenga talento y se distinga de todas las formas posibles para que todas las publicaciones de las plataformas se suelten […] ¿Y qué muerte buscan esas personas que presumen ser perfectos e inmortales? Te recuerdo, señor R., que estamos en la ciudad artificial de los hipócritas […] / ¡Vea mi realidad! ¡Usted la va olvidar en esta misma noche! Retírese si no quiere seguir leyendo, es mi propio conflicto. ¿Por qué no he de enfrentarlo? Antes, si usted me odia, puede mandarme al fin del mundo. Todos verán sólo una parte de la historia […] Desconozco mi época y ya no me creo mejor que usted, inclusive con todas las publicaciones divertidas o de odio. Retírese, le aconsejo. Ya he callado bastante sobre mi adicción. Voy a escribir, enfrentarla incluso de cabeza y de espaldas. […] / Todos tenemos por fuera un infierno y tan poco de cielo, señor R. / ¡Qué lento ocurrió todo aquello! Eso me hizo sentir muerto, con una extraña intranquilidad y, para recostarme en mi balcón, abrí la puerta y salí. La quietud había producido niebla y el cielo parecía un animal onírico y de pesadillas, adornado con un sinfín de pupilas de cobre […] / Sin duda alguna, flotaba en mis pulmones lo que me quedaba de cordura […] Alguna estrella azul se había acercado demasiado a la Tierra…).

OW [—En este país —exclamó Dorian—, basta que alguien tenga talento y se distinga de algún modo para que todas las lenguas del vulgo se suelten (…) ¿Y qué vida hacen esas personas que presumen de mortales? Te olvidas, querido Basil, que estamos en la tierra natal de los hipócritas (…) / ¡Ver mi alma! ¡Tú la vas a ver esta misma noche! Ven, es tu propia obra. ¿Por qué no has de verla? Luego, si quieres, puedes contárselo a todo el mundo. No habrá nadie que te crea. (…) Conozco nuestra época mejor que tú, a pesar de toda tu charlatanería aburrida. Ven, te digo. Ya has hablado bastante de corrupción. Veámosla ahora cara a cara. (…) / Cada uno de nosotros tenemos muy en el fondo un cielo y un infierno, Basil (…) / ¡Qué rápidamente había ocurrido todo aquello! Ahora se sentía preso de una extraña tranquilidad y, dirigiéndose al balcón, lo abrió y salió. El viento había disipado la niebla y el cielo parecía una monstruosa cola de pavo real, adornada con un sinfín de pupilas de oro (…) / Sin duda alguna, flotaba en el aire una locura (…) Alguna estrella roja se había acercado demasiado a la Tierra…] .

En estos últimos días he estado leyendo el libro Your brain on porn: Internet pornography and the emerging science of addiction (2014), inclusive tienen un sitio web (www.yourbrainonporn.com) donde existen varios casos a los que llamarían: “vulgar”, “depravado”, o “demasiado para usted”, pero hoy entiendo, que no estoy solo. De hecho, me he sentido con el propósito de dejar de tener miedo hacia mí mismo. Creo que muchas personas como yo deben tener el temor a dar ese primer paso, porque eso implica muchas veces, abandonar cosas cercanas a ti, hasta personas de carne y hueso, las cuales se ven afectadas y deciden irse (con justa razón, y lamentablemente: heridas). Lucho hoy contra el machismo que llevo en la sangre, sí, con ello y muchos otros fantasmas. Leí esta novela en una publicación traducida por Ana Fuentes Guerrero para Editores Mexicanos Unidos S. A. en su colección Grandes de la Literatura, y en esta deliciosa reimpresión del 2022. Eugenio Ruvalcaba, quien escribe la introducción, nos dice: “cualquier exploración de la naturaleza o de la existencia humana adquiere así relevancia y sentido, a través de la óptica del opuesto”, y eso también nos hace entrar en algo muy crudo y punzante: “la honestidad, quién no lo sabe, no tiene nada que ver con la literatura”. Espero no haberles movido mucho las entrañas. Les dejo claro, no pienso rendirme, y quien esté dispuesto a enterrarme, me encontrará ahora en mi propia batalla, leyendo y escribiendo, desde mi segundo piso en la diminuta y compacta esfera de la Emérita. Hoy, lector, estoy dispuesto a derrotar todos mis límites. Sí. Hoy voy a ir, agonizante o como sea, tan pronto y antes de perder la vista, en busca del Eros…

 

*

Mérida, Yucatán, 1997.

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/lagualdra606

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