Obtienen candidaturas, pero pierden elecciones

Obtienen candidaturas, pero pierden elecciones

Siguen las batallas dentro de los partidos políticos por definir a quiénes serán los que representen a su instituto político en estas próximas elecciones. En esta etapa, dicen por ahí que el que respira, aspira, por lo que más de 3 personas buscan la misma candidatura en el mismo partido político. Cada aspirante, trae su propia estrategia y le prende las veladoras al santo de su devoción. La reflexión principal de esta columna será sobre esos aspirantes que andan muy gallos en el proceso interno, pero en campañas y en la jornada electoral son apenas unos pollos.

Existen actores políticos que, en los procesos internos de los partidos, es decir, en el momento en que se están definiendo las candidaturas, se creen muy “liones”, dicen tener mucha fuerza, dicen tener el apoyo de aquí y de allá, dicen tener el respaldo del mero mero; por esas y más razones ya la sienten ganada; pero resulta, que, al momento de la elección, esa fuerza y esa seguridad no se ve reflejada en los votos que obtienen, resulta ser que fue mucha elección para tan poco candidato o candidata. El motivo se debe a muchos factores, puede ser culpa del partido, culpa del candidato o de ambos.

Cuando el candidato de un partido político bien posicionado pierde la elección debemos preguntarnos primero en ¿Cómo obtuvo la candidatura? ¿Qué tipo de candidato era que no le alcanzó la aceptación del partido? ¿en que se basó el partido para darle la candidatura?

Hay algunos vicios y viejas prácticas que hacen a los partidos perder las elecciones desde que el momento en que designan a su candidato; incluso en algunas ocasiones parece que la postulación fue hecha apostándole a perder. Candidatean a perfiles sin apoyo social, que por alguna razón se pintan como la mejor opción.

Una de esas viejas prácticas sin duda es la imposición de candidatos. Siempre que hay una imposición, se le otorga la candidatura al menos apto para tenerla, al perfil más malo, de lo contrario, no necesitaría de la imposición para obtener la candidatura. Cuando esto ocurre, la fractura se da desde la columna vertebral de los partidos políticos, que es las bases. El candidato impuesto, sube al ring de la contienda electoral solo, ni los que lo impusieron pueden defenderlo del rechazo social.

Las imposiciones en nuestro país han sido uno de los principales cánceres de la política. Se juegan muchos intereses y se intercambian muchos favores por medio de la imposición de candidatos. En las negociaciones cupulares puede existir hasta la venta de candidaturas. Esta práctica destruye todos los consensos posibles de las bases partidarias y conduce al partido a una derrota electoral.

Últimamente, las encuestas y la publicidad pagada han jugado un papel fundamental al momento de definir candidaturas perdedoras. Debemos entender que quienes hacen encuestas hacen negocio; ninguna encuesta es gratis, las encuestas cuestan y entre más precisa la encuesta, es más costosa es; de tal manera que podemos decir que quien paga la encuesta gana, recuerden que el cliente siempre tiene la razón. Esto representa un factor fundamental a la hora de las definiciones, debido a que las dirigencias como las bases de los partidos políticos pueden caer en la trampa de las encuestas manipuladas y candidatear a quien no tiene respaldo social, pero si tiene para posicionarse en encuestas.

En los medios de comunicación pasa casi lo mismo que en las encuestas. En la mayoría de los periódicos, canales de televisión o programas de radio, no se presentan los candidatos o aspirantes más preparados o con las mejores ideas, sino los que pueden pagar por publicidad; por lo que nuevamente no se le está presentando a la ciudadanía las mejores.

Las benditas redes sociales también son un factor determinante a la hora de generar percepciones entre los aspirantes; lógicamente, al ser un medio al que la mayoría de las personas puede acceder como espectador o creador de contenido, pues los resultados varían, pero por medio de las redes sociales también se paga publicidad y se crean perfiles falsos de apoyo.

A los caciques y a los políticos tradicionales les encantan estas prácticas tendenciosas. Les gusta pagar por encuestas cada mes que los haga ver fuertes; les gusta tener contratos de publicidad con medios locales y nacionales para que seguido se hable de ellos o ellas, aunque no tengan muchas cosas buenas que decir; les gusta pagar publicidad en redes sociales y tener granjas de bots que sirvan de apoyo y les gusta negociar en las cúpulas para ser los beneficiados de las candidaturas.

Hay actores políticos que toda su carrera política se la deben al amiguismo, al compadrazgo, al intercambio de favores, a la publicidad pagada, a las encuestas cuchareadas, a todo, menos al respaldo social, por eso ganan candidaturas, pero pierden elecciones.

En 2018 vimos claramente como la ciudadanía le hacía el “fuchi” a todo lo que “olía” a viejo régimen. Este 2021 volverá a ser igual, los partidos deben hacer sus postulaciones escuchando a las bases y al electorado, más que a las estrategias de ficticio posicionamiento.

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