Popularidad política

Popularidad política

En México, a finales de los ochentas, se implantó el modelo económico neoliberal que trajo consigo cambios no solo en materia económica, sino que terminó por moldear todo un sistema democrático, desde formar a toda una clase política, moldear a la prensa a gusto y disminuir la participación de los ciudadanos en la vida pública del país, toda acción gubernamental, así como de comunicación, estuvo dirigida a lograr estos objetivos.

Una vez que la prensa fue convertida en un jugoso negocio, lograron manipular a una gran cantidad de medios, periodistas, columnistas y comunicadores con el objetivo de moldear la opinión pública según los intereses de los gobiernos en turno, por ejemplo, logró generarse una idea de urgencia de reformas en materia de energéticos para encontrar el menor rechazo posible a la entrega de los energéticos a las grandes empresas, se logró el repudio social hacia el magisterio para lograr la reforma educativa sin que los ciudadanos se interesaran en ella.

A la par del control de la gran mayoría de la prensa y grandes medios de comunicación, se logró arrojar una clase política fácil de corromper, débil de principios e ideales, sin compromiso con las causas sociales e interesada en el dinero y en escalar en la pirámide social, esto trajo consigo todo un giro en la vida política del país, pues al carecer de verdaderos proyectos, principios e ideas, la clase política llevó su actuar hacia el populismo, al no tener verdaderas acciones para comunicar, la comunicación política y social cayó también en una comunicación populista, centrada en difundir la entrega de despensas, imágenes y fotografías con el objetivo de impactar en la emoción de los ciudadanos y generando la creencia de que un político populista era un político sensible, humano y necesario, cuando los resultados en su encargo no importaban en la vida de la población.

La política neoliberal, arrojó a una clase política cuya comunicación está centrada en tratar de formar una imagen pública que nada tiene que ver con los resultados y con un cambio en la vida colectiva, enfocada más en la manipulación de los medios de comunicación, comunicadores, periodistas y directores de los mismos medios, para lograr de esta forma generar la percepción que desearan y de convertirse en políticos populares.

Este tipo de quehacer político y comunicación política tuvo un auge desde que se buscó impulsar a Enrique Peña Nieto hacia la carrera presidencial, le impusieron un matrimonio con una famosa actriz de telenovelas, dieron un gran seguimiento a su vida privada y lo convirtieron en uno de los actores políticos más populares en el País, una vez conquistada la presidencia, enriquecieron a todos aquellas personas de los medios de comunicación que aceptaron aplaudir y distraer la atención de los ciudadanos lejos de los verdaderos problemas en el país.

Esta comunicación con el objetivo de generar popularidad sufrió una fuerte derrota y desplazamiento una vez que el ahora Presidente, López Obrador, decidió cambiar el modelo de comunicación gubernamental, la relación con los medios y con los empresarios de la comunicación, sin embargo, existen actores políticos que se aferran al modelo de comunicación neoliberal y apuestan todo su esfuerzo en el intento de generar la percepción de ser los más populares.

Dicha estrategia perdió fuerza cuando los ciudadanos dejaron de lado a los grandes medios de comunicación como su principal fuente de información, cuando el periodismo de investigación recobró fuerza, cuando el internet y las redes sociales cambiaron la forma en que todos nos involucramos en los asuntos de la vida pública, la estrategia de venderse como el más popular en los medios tradicionales a través de encuestas carentes de credibilidad, a través de manipular a quienes ven la información como un negocio, así como de comprar columnistas, ya no construye opinión pública, ya no manipula ni engaña al ciudadano.

La comunicación social y política cambió con la llegada de la cuarta transformación, el cambio de régimen, también incluye un cambio en el modelo de comunicación, la información dejará, poco a poco, de ser un negocio sin compromiso social, quienes así buscan sostenerlo, se han visto afectados por la disminución en audiencias, los ciudadanos saben que la popularidad de un actor político nada tiene que ver con la capacidad para gobernar, Andrés Manuel, fue el actor político más atacado, menos popular gracias a las campañas negras en su contra y ahora está transformado todo un régimen con el respaldo y cariño de una gran mayoría de los Mexicanos, la popularidad ya no es un determinante para los ciudadanos. ■

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