Neoliberalismo y educación; binomio imperfecto 1/2

Neoliberalismo y educación; binomio imperfecto  1/2

Un moldeo de desarrollo alternativo
debe poner en el centro el empleo y
la erradicación de la pobreza no con
programas asistencialistas, sino con
la generación de políticas de desarrollo
regional y sectorial
Rodolfo García Zamora
La Jornada Zacatecas, 10 julio 2020. p.3

La política neoliberal ha sido la causante de todos los males que hoy día padece la sociedad mexicana, ha estado presente por más de 30 años y su negro historial lo vemos reflejado con todo un estado de cosas que se han padecido. En términos del legislador Pablo Gómez -el neoliberalismo no es una teoría ni una ideología sino un programa político de contenido social y económico-; es pues, un proyecto socialmente destructivo que solo favorece a la acumulación de grandes capitales económicos para beneficio de avaros malintencionados y sin conciencia social.

Los neoliberales han adoctrinado a la sociedad de forma tal que encontraron hábilmente la manera de someter al pueblo a su ley, usaron al congreso de la unión para fraccionarlo y ponerlo a los pies del capitalismo –practicaron muy bien el principio de divide y vencerás-, manipularon la conciencia ($) de los legisladores, quienes históricamente han sido todo, menos representantes del pueblo; han practicado una “democracia legislativa” de forma tal que dieron lugar a la creación de muchos partidos políticos a los que se les llama “partidos morralla”, quienes cuantitativamente tienen un escaso valor y que solamente han servido como rémoras que se benefician económicamente a costa del erario público.

El neoliberalismo desestructuró, destruyó y diluyó un sistema social que venía consolidándose bajo una dinámica que heredó el expresidente Lázaro Cárdenas del Río (1934-1940), pero que, los subsecuentes presidentes acabaron con esa tendencia de beneficio social. A la fecha, seguimos padeciendo este mal puesto que una de las peores decisiones gubernamentales fue la de privatizar varios sectores, entre ellos el educativo –en contraposición con las cooperativas que impulsó Lázaro Cárdenas-; esto trajo como consecuencia el que se domesticara la ideología de los ciudadanos en general y los educandos en particular, dando como resultado el que se “formatearan” para ponerlos así al servicio del sistema capitalista –tratándolos no como seres humanos sino como capital humano-.

El sistema educativo ha sido uno de los más golpeados por la implementación de esta política errática, la consecuencia fue que la educación no ha estado al alcance del pueblo, sino sólo para quienes tengan la solvencia económica suficiente, es una mentira eso de que la educación es obligatoria y gratuita. A la fecha, hubiéramos esperado que el analfabetismo no existiera –cómo recuerdo aquel discurso que el expresidente de Cuba Fidel Castro externó en febrero de 2000 y en el que aseveró que mientras en otros países latinoamericanos con cuatro pesos educan a un alumno, en Cuba con un peso educan a cuatro a-; cabe aclarar que Cuba es el único país de nuestra región que ha erradicado el analfabetismo.

Ha de ser mucho el esfuerzo a realizar por el actual gobierno para que, por un lado, se siga combatiendo a ese cáncer –el neoliberalismo-, y, por el otro, se vaya paulatinamente cumpliendo con ese principio de “educación gratuita y universal”-; si se estructura adecuadamente un proyecto con sentido social y no lo manosean políticos y gobernantes sin escrúpulos, es probable que en dos sexenios más, se puedan ver resultados favorables-; así, lo que se asigna como presupuesto al sistema educativo y que se le llama gasto educativo, será visto como inversión en educación.

La cuarta transformación que ha impulsado el actual gobierno, hasta hoy, sigue siendo solo una declaración de buena fe, su eje rector ha sido el luchar en contra del imperante régimen neoliberal –esto es un buen principio-, el modelo neoliberal sigue vigente en nuestro sistema educativo puesto que el propio secretario de educación pública coquetea con los capitalistas voraces, pudiendo bien encontrar en el seno de las instituciones educativas particularmente de educación superior, la manera de producir bienes que sean de utilidad al sistema tanto educativo como social. Así, se haría eficiente el presupuesto destinado a este rubro.

Neoliberalismo y educación vistos como procesos, no pueden ser conjugables, el primero impone y somete, el segundo, lleva la misión de liberar y emancipar; no existe claridad en relación a cuál será el nuevo rumbo que tomará la educación puesto que, la reforma educativa que tanto cuestionó el hoy presidente de la república, no ha sido derogada tal y como lo prometió puesto que solo se ha trastocado, a lo sumo, se ha reformado de manera parcial. La propuesta de reforma educativa sigue siendo laboral, no se ha dejado ver un proyecto nacional de reestructuración institucional y transformación social, todavía no se clarifica la tendencia para articular los diferentes niveles educativos, ni la promoción de los docentes para que se conviertan en interventores de su propia práctica, entre muchos aspectos a considerar.

Este es el momento para determinar cuál es el tipo de educación que el pueblo se merece, cuáles las estrategias a utilizar y qué proyectos deberán estructurarse para que se cumpla satisfactoriamente a una sociedad que solo desea justicia –esperando y no sea todo esto, una postura trasnochada-. ■

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