Humor y Pandemia: la cortesía de la desesperación

Humor y Pandemia: la cortesía de la desesperación
La producción humorística durante la pandemia ha reflejado la realidad con una gran capacidad de reírse de uno mismo por parte de los internautas ■ foto: cortesía

■ “El humor en tiempos del Corona: 40 imágenes para una cuarentena”

 

Si el primer “meme” apareció, parece ser, en 1996, y si bien su práctica se implantó plenamente en el mundo cibernético antes del Coronavirus, la llegada de este último le ha dado un soplo de aire particular.

A primera vista, puede parecer paradójico que en el mismo momento en el que la epidemia se desencadenaba, los internautas de todos los países encontraban la energía de aplicarse en la elaboración de producciones humorísticas.

Pero, este tipo de actividad, a pesar de su apariencia de perturbadora inutilidad, es un factor de resiliencia, que permite al individuo adoptar una posición creativa frente al acontecimiento traumático. Esto se aplica también a los consumidores de estas creaciones, a través de la risa o de la sonrisa que crean una saludable toma de distancia.

El humor Covid también se ha correspondido a lo que Chris Marker llama hermosamente la “cortesía de la desesperación”, un remedio contra el dolor y contra el miedo, un impulso vital haciendo las veces, en nuestro contexto, de un verdadero “contravirus”.

El carácter masivo de la circulación de imágenes, bromas y videos vía las redes sociales, los blogs, la mensajería instantánea, lo correos electrónicos… más allá de la categoría socio-profesional, las generaciones, los países, ha reunido virtualmente a los individuos confinados y ha generado efectos de solidaridad a través del humor.

La producción humorística del periodo ha reflejado esta realidad con una gran capacidad de reírse de uno mismo por parte de los internautas. Es el caso de la parodia de la imagen del día de hoy, en la que los protagonistas del film de animación Monstruos S.A. (Peter Docter, 2001) dialogan.

Sulli, el monstruo inofensivo, aparece con su camarada Bob en una situación dramática: “Mi amigo y yo en el cielo después de hacer memes sobre el Coronavirus, y al final si nos mató”.

El humor visual, vinculado al carácter avergonzado de los dos amigos, se intensifica con la respuesta del minúsculo cíclope. Su réplica “Pero hey, las risas no faltaron, je je”, con un guiño forzado, simboliza a porfía la “cortesía de la desesperación”.

Recordemos en relación a esto que al final del film, es la risa de los niños, provocada por los monstruos, la que sirve como energía para la ciudad, y no el miedo al que ya se ha vencido…
Mañana: Humor y Pandemia: Hasta un cierto punto.

*Catedrática de Artes Visuales en la Universidad Sorbona

** Traducción del francés por Jordi Macarro: Humour et pandémie. La politesse du désespoir

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