Hoy se cumplen 43 años del asalto a la Rectoría de la BUAZ

Hoy se cumplen 43 años del asalto a la Rectoría de la BUAZ
Integrantes del movimiento estudiantil de 1977, mientras encabezan una de las marchas de protesta. Asistió el entonces rector Jesús Manuel Díaz Casas ■ FOTOS: CORTESÍA


■ Derivó en su reafirmación como una institución autónoma

■ El tiempo le ha dado la razón al movimiento de la década de los 70: Jaime Cervantes

■ Advierten que en la actualidad, la Máxima Casa de Estudios del estado carece de ideología

■ Los universitarios ya han abandonado la convicción política que hubo en ese momento

 

A 43 años del asalto a la Rectoría de la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ), incidente que derivó en su reafirmación como una institución autónoma y de carácter público, en la actualidad padece de un “vacío ideológico” y los universitarios han abandonado la convicción política que hubo en ese momento.

El incidente ocurrido el 10 de enero de 1977, en el que grupos de derecha ‘tomaron’ por la vía de la violencia el edificio de Rectoría con la intención de “expulsar” de la Universidad a sectores que consideraban “comunistas”, además de instaurar una nueva forma de gobierno al interior de la misma.

Luego de este acontecimiento, se impuso una visión institucional que hasta la fecha se fundamenta en la autonomía, a la vez que ha asumido como una universidad cercana a los sectores sociales vulnerables.

A través de los años, actores políticos de derecha y de izquierda que fueron parte de ese suceso han emitido posturas al respecto y han opinado sobre la significación histórica que este ha tenido para la BUAZ hasta la actualidad.

EL 10 DE ENERO DE 1977, GRUPOS DE DERECHA ‘TOMARON’ POR LA VÍA DE LA VIOLENCIA EL EDIFICIO DE RECTORÍA CON LA INTENCIÓN DE “EXPULSAR” DE LA UNIVERSIDAD A SECTORES QUE CONSIDERABAN “COMUNISTAS”

En una entrevista realizada por La Jornada Zacatecas en 2012, Jaime Cervantes Durán, quien integró la denominada Alianza Universitaria, agrupación que protagonizó la toma de Rectoría el 10 de enero de 1977, afirmó que el tiempo le ha dado la razón a este movimiento, pues en la UAZ ha desaparecido “la extrema izquierda”.

En dicha entrevista, única que ha ofrecido a un medio de comunicación sobre este tema, expuso que su participación en ese conflicto fue como líder de la Sociedad de Padres de Familia. Es decir, no participó en la ‘toma’ de Rectoría realizada por Alianza Universitaria, sino que después fue invitado a reunirse en una organización que era encabezada por el empresario Antonio Delgado.

“Al principio yo asistí como padre de familia para conocer sus puntos de vista, ya que tenía un hijo en preparatoria y uno que acababa de entrar a Contabilidad, y considerábamos que ese movimiento era negativo para nuestros hijos porque trataban de imponer, de forma populista, las doctrinas de extrema izquierda”.

Posterior al acontecimiento en enero de 1977, recordó que universitarios protagonizaron expropiaciones de tierras, entre ellas la llamada Boquilla del Carmen, propiedad de Manuel Sescosse, por lo que se logró conformar un contingente muy amplio para hacer frente a esa visión en la UAZ.

Cervantes Durán comentó, ante la postura imparcial del General Fernando Pámanes, entonces gobernador del estado, se organizó el cierre de todos los comercios de la ciudad durante el periodo de Semana Santa a manera de manifestación, misma que tuvo un impacto importante a nivel nacional y en consecuencia atrajo la atención del Gobierno Federal.

Como resultado, se obtuvo una entrevista en la Ciudad de México con el secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles. Pero este se comportó de manera violenta y grosera con los inconformes.
En la oposición “estábamos formados en una ideología conservadora, pero sin llegar a que fuéramos al extremo como el mismo Reyes Heroles lo mencionó directamente en una entrevista que tuve con él, cuando me dijo que yo era miembro del Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO)”, organización de ultraderecha creada en el estado de Puebla.

“Era la primera vez que escuchaba la palabra MURO, y después me informé que era un grupo que se originó en Puebla de ideas de ultraderecha extrema, el cual pensaba que era un hecho pasado pero que ahora lo mencionan de nuevo en la alta política y altos niveles del gobierno”.

Finalmente Reyes Heroles pidió a Alianza Universitaria que negociara con Jesús Manuel Díaz Casas, a quien ellos desconocieron como rector por favorecer a los movimientos de izquierda, y finalmente se acordó su continuidad, a cambio de nombrar como secretario general y tesorero a personas propuestas por la oposición.

Cervantes Durán refirió que Alianza Universitaria propuso a Tasaki Kusulas Tejada como secretario general, pero cuando se lo notificaron a él, este respondió que tenía una amistad con Díaz Casas.

“Yo quería equilibrar, y eso que sucedió no se lo comenté a nadie más porque la idea original fue mía, pero yo la consulté y pregunté que opinaban sorne la propuesta de Kusulas Tejada como secretaria y dijeron que estaba bien”. Así, el triunfo de Tendencia Democrática se reflejó en el control de la Universidad.

“Así fue como terminó todo. Regresamos. Nunca le dieron posesión al tesorero que nosotros propusimos y con quien yo pensaba equilibrar al rector, pero resulta con el secretario que propusimos, Kusulas Tejada, no nos traicionó, sino que simpatizaba mucho con Díaz Casas y entonces él actuó con absoluta libertad”.

“Ellos dicen que ellos ganaron y que nosotros perdimos, pero eso ocurrió por el apoyo de Gobernación en su favor y porque no intervino como nosotros esperábamos”; sin embargo, “el tiempo nos ha dado la razón y ya ha desaparecido la extrema izquierda”.

También en 2012, La Jornada Zacatecas publicó una entrevista a Uriel Márquez Valerio, quien fungió como secretario general de Gobierno del estado en ese momento, quien opinó que, a diferencia de 1977, ahora prevalece en la Universidad “un vacío ideológico”.

Consideró que, llevar a sus extremos a la ideología es algo que puede ser negativo, pero en este momento “pienso que hay desinterés de los universitarios de informarse de lo que ocurre en el mundo”.

Desde su perspectiva, el suceso de 1977 impactó positivamente en la vida universitaria porque permitió cohesionar a todos aquellos que pensaban que la autonomía debía prevalecer, porque sin ella “no hay la posibilidad de investigar la verdad, porque entonces la verdad se convierte en una máscara y un pretexto que encubre a los poderes”.

En ese sentido, afirmó que la Universidad debe ser autónoma, ya que esa institución tiene la responsabilidad de formar individuos en diversos rubros, y en consecuencia no es casual que la mayor parte de los protagonistas en cualquier ámbito social egresan de las universidades.

“El 77 fue algo definitorio para la autonomía de la Universidad, y para los que vivimos en algún momento como actores y testigos, no fue nada agradable. Yo era secretario de Gobierno entonces, y lamentablemente la izquierda y la derecha me atribuyeron una intervención que nunca tuve”, dijo Márquez Valerio.

Según expuso, un grupo del Partido Revolucionario Institucional (PRI), pretendió expulsar de la universidad a la que consideraban era la izquierda comunista, pero en lugar de argumentar y razonar o luchar por la vía democrática, les pareció más fácil la ‘toma’ del edificio de Rectoría de la UAZ.

Entrevistado sobre el asalto de Rectoría el 10 de enero de 1977, también en 2012, el ex rector Alfredo Femat Bañuelos manifestó la necesidad de repensar el concepto de autonomía y entenderla no solamente como la libertad institucional para elegir sus autoridades y proyecto académico, sino como un espacio de diversidad, tolerancia y unidad ante la adversidad.

“Lo que hoy vive la universidad no es resultado del azar. Aquí ha habido confrontación de ideas y resultado de ello hoy tenemos a esta institución que le ha costado a mucha gente que entregó su vida para que esa universidad fuera un espacio autónomo, libre y de debate. En este marco del aniversario del asalto, quisiera recordar a gente como Jesús Pérez Cuevas, Carlos Reveles y muchos otros que vivieron a la Universidad en la década de los 70”, indicó.

Recordó que en esa época, los universitarios eran muy solidarios con los sectores sociales desprotegidos, lo que motivó la decisión de algunos de agredir a la universidad para erradicar esa libertad y autonomía que les daba esa capacidad de organizarse fuera de la institución.

En ese sentido, coincidió en que, en la actualidad, la Universidad carece de ideología, pues el conflicto de 1977 fue producto de una gran cantidad de universitarios comprometidos con la pobreza y los problemas sociales y ahora “la institución vive en aparente calma, como si no sucediera nada, a pesar de la pobreza que hay”.

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