STUAZ: ¿luz después de un largo y negro túnel?

STUAZ: ¿luz después de un largo y negro túnel?

La historia del sindicalismo mexicano no es grata: las organizaciones gremiales salidas del oficialismo a partir de los años 40’s crearon formas de organización autoritarias y despóticas. Capturaban a los trabajadores sin el menor consentimiento de los mismos, en automático los afiliaban a la organización sindical y esta organización era de antemano parte de un sector del partido oficial. Así vimos crecer a las centrales de organizaciones como el CTM, la CROM, además de las organizaciones hermanas tipo CNC y CNOP. Con la política de intolerancia a la oposición, las organizaciones sindicales independientes fueron realmente pocas. Entre ellas se cuentan los sindicatos universitarios, de profesores y trabajadores, formados desde la década de los 70 que protagonizaron luchas importantes por su reconocimiento pleno, y de solidaridad con distintos gremios en lucha.

La misión de estos sindicatos era mucha: dar ejemplo de vida independiente frente al Estado autoritario y de vida democrática al interior suyo. En Zacatecas se fundaron los dos sindicatos por actores políticos comunes, pero con propuestas de estructuras organizativas muy diferentes. El caso del sindicato de trabajadores manuales y administrativos estableció una regla que lo marcaría de por vida: las nuevas contrataciones debían de venir avaladas por firmas de los trabajadores en activo. Eso de las ‘firmas’ para conseguir puesto de trabajo creo una estructura tribal en el sindicato, porque las firmas se dirigieron a los hijos o sobrinos, lo cual creó un vicio antidemocrático. El reparto del poder se fundó en cabezas de familia o de clan. Las redes familiares constituyeron corporaciones internas. Y también se convirtieron en formas de control: por ejemplo, para que el líder condicionara el comportamiento político de la corporación, bastaba amenazar con desocupación a los miembros no-basificados o vulnerables de dicha familia para asegurar la ‘lealtad’ de esa red. Esa lealtad se transformó en mecanismos ominosos de sometimiento.

Desde sus primeros años, el STUAZ adquirió y sufrió formas internas de control muy cuestionadas pero persistentes. Sin embargo, la época contemporánea ha superado toda imaginación: la intolerancia interna, amenazas, expulsión abierta a la crítica, terrorismo laboral y mafiocentrismo político. El liderazgo que ahora llaga a su fin superó la imaginación de Ibargüengoitia. Para el futuro, se convertirá en el ícono de la ignominia sindical.

El ejemplo de vida democrática interna que mencionamos arriba, en el caso del STUAZ ha sido un definitivo fracaso. Es una organización que lejos de ser solución, impide el ejercicio de la libertad y la democracia de los trabajadores. Ahora que se abre la posibilidad de renovar la dirigencia en mayo, sería importante que los trabajadores decidieran la posibilidad de renovar no sólo la dirigencia, sino la estructura de organización y mando. Que la coyuntura se convierta en una fuente de esperanza y se corte con la tradición autoritaria. Ojalá y se decidan porque en mayo llegue la luz, libertad, dignidad, respeto y democracia al interior del Stuaz. Así sea.
PD optimista: feliz día del amor y la amistad.

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