“En el fondo del fenómeno migratorio está la ilusión de poder huir de nosotros mismos”

“En el fondo del fenómeno migratorio está  la ilusión de poder huir de nosotros mismos”

■ Lo que creemos que son nuestras aspiraciones son el “deseo del Otro”, dice psicoanalista

“En el fondo del fenómeno migratorio está la ilusión de poder huir de nosotros mismos, ilusión que en términos generales, compartimos con la humanidad en toda su historia, en todo el mundo y sin fronteras”, pues aunque “recibimos y perdemos” o “vamos o venimos”, siempre lo haremos sin poder dejar atrás lo que somos: sujetos hablantes, sexuados y mortales, dijo Aldo Ávila Ábrego.

En lugar de migrar-huir “de nosotros mismos”, el psicoanalista lacaniano propuso no cambiar de residencia sino cambiar la residencia que habitamos, pues observó en cita a Jacques Lacan, que lo que creemos que son nuestras aspiraciones son fundamentalmente el “deseo del Otro”.

“Ese Otro que nos antecede” y “nos signa” al nacer con un nombre, una identidad de género, una nacionalidad o una ideología, etc., que se implantan como exigencias a cumplir con roles predeterminados que después se asumirán, asimilarán o rechazarán.

“El deseo es el deseo del otro, nos viene de Otro primordialmente y principalmente en su frontera simbólica-imaginaria:” ¿Quién soy?, ¿Qué debo hacer?, ¿Qué es lo correcto?

Por eso el país al que pertenece el sujeto, ese país que ha anclado a su mente mediante el lenguaje, “siempre es un país de Otro” y por tanto, el sujeto siempre es y será un inmigrante.

Estas exigencias según los psicoanalistas son demandas del Súper Yo, “mandatos” que proceden de “dios mismo”, la pareja, los hijos, los fieles, alumnos, empleados o ciudadanos, “o ya sea de sus más íntimas fantasías”, y que le mortifican la vida sin permitirle hacerse cargo de su singularidad.

Aldo Ávila dijo también que el narcisismo es inherente a la condición humana tanto en los casos individuales como sociales.

En cita a Sigmund Freud expuso que el narcisismo es una condición tanto estructural como estructurante del sujeto. El estudioso austriaco sostenía que no podía quitarse y no podía tratarse como una enfermedad que tuviera un remedio terapéutico.

Así nuestro narcisismo que se caracteriza según la teoría psicoanalítica por el gusto por matar, el canibalismo y el incesto, también nos lleva a desear ser Otro.

Un Otro ideal, “Otro que no se es, pero que se cree poder ser” y que requerirá la disposición para arriesgar “casi todo”: la vida, dejar la familia, cambiar de idioma y sufrir el rechazo y el maltrato.

Dijo que el capitalismo del siglo 21 en que habitamos se instala justo a través del Súper yo como una mandato, por lo que el fenómeno migratorio implica cualquier sufrimiento o explotación con tal de, ejemplificó, convertirse en un proletario “bien pagado” o un universitario “bien estudiado”.

“Ideales provenientes del Otro en que el sujeto capaz de sacrificar o perderlo todo o casi todo” y para lo que existe una disposición a “una servidumbre voluntaria”.

Sostuvo que la única manera de “desinstalar” al capitalismo del Súper yo, es “desinstalando al Súper yo del sujeto mismo (…) decimos en el psicoanálisis, dejando de ser el deseo del Otro y reconociendo el deseo singular. Apostar a un Ser con nosotros y renunciar a un ser como los otros. Abandonar el casino de los ideales que se viven en la civilización contemporánea regida por el capitalismo y el cientificismo, instalados también en el altar de la cultura del Siglo 21”.

Por tanto se trata, concluyó, de rectificar: no migrar, no huir, no cambiar de residencia, “sino cambiar la residencia que habitamos”, ya sea que ésta se encuentre en México, China, los Estados Unidos o Europa.

Sobre el caso mexicano dijo que sobran ejemplos de cómo puede hacerse esto. Ya sea al cambiar la política de Estado y crear un proyecto nacional en que se fortalezca el mercado interno, pero también desde el ámbito íntimo y  público.

En el primer caso trajo a colación un reproche del padre de una de sus pacientes, quien reconvino a la mujer repatriada, diciéndole: “Ya lo tenías todo, lo perdiste por una tontería, no te hubieras regresado, subiste de peso”.

Y respecto de las políticas públicas, cuestionó que se defienda el derecho a emigrar a otros países, aun cuando se haga de manera ilegal “con tal de mantener las remesas que se reciben”, aparejando el argumento de que “los países receptores obtienen un beneficio secundario, inclusive mayor, por todos los impuestos que pagan allá” los emigrantes.

Aldo Ávila dijo que mientras no se cambie “el discurso superyóico homogeneizante contemporáneo y apostemos mejor a la dignidad de la diferencia absoluta. No se lograrán construir los límites, las fronteras, entre el yo singular y el Otro universal e ideal, y se seguirá garantizando la interminable, mortificación en vida y queriendo huir de ésta”.

Aldo Alfonso Ávila Ábrego es psicoanalista lacaniano, director de Espacio Lacaniano, y creador, productor y titular del programa de radio Psicoanálisis y civilización que transmite Radio Zacatecas desde el año 2011. Con la conferencia El sujeto migrante. Un extraño para sí mismo. La perspectiva psicoanalítica, participó ayer en el programa académico del Festival Cultural Zacatecas 2017, rubricado en esta emisión “Migración sin fronteras: la experiencia artística desde la multiculturalidad”.

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