El arte puede ayudar a cicatrizar heridas de la sociedad: Gironella

El arte puede ayudar a cicatrizar heridas de la sociedad: Gironella

El arte puede ayudar a cicatrizar esa herida que como sociedad tenemos abierta, afirmó el artista Emiliano Gironella, durante su participación en la primera mesa redonda efectuada el jueves por la mañana en el seminario Arte y ciencia: terapia y pathos en el arte que se desarrolla en el Centro Nacional de las Artes (Cenart).

Terapia y pathos en las artes visuales fue el tema y también intervinieron Carlos Paz Tres, Roberto Richhmeier, Irene Herner.

Gironella habló del proyecto Manos Manchadas de Pintura, fundación que trabaja con hijos de policías asesinados durante la guerra contra el narcotráfico y a quienes a menudo, dijo el artista, se manda a pelear con reporteras contra metralletas. La fundación también trabajará en un hospital de Puebla, para que los niños enfermos sean los que pinten las paredes del nosocomio.

“Trabajo el arte como sanación a través de los niños que han perdido a su padre en esta lucha encarnizada contra la violencia. Por azares del destino y decisión propia he decidido ayudarlos porque creo más en ellos que en los adultos, porque tienen la capacidad de cambiar. Nosotros como adultos tenemos los dogmas con los que crecimos”, señaló el hijo de los artistas Alberto Gironella y Carmen Parra.

Egoísmo de algunos artistas

“Creo –prosiguió Emiliano Gironella– en la firme vocación del arte como sanación, pero hay una distancia que se generan algunos artistas que no comparten los momentos de creación con otras personas o los hacen en soledad, en un ejercicio de egoísmo. El arte es para compartir, el arte no existe si no hay un expectador”, y a continuación proyectó un video en el que trabajó con 25 niños, todos ellos hijos de policías asesinados. Llegan con su carita llena de tristeza a veces preguntándose qué hago trabajando con un artista, pero “van a ver ese cambio, esa metamorfosis. Es enseñar el arte como juego”, lo cual marca ya una diferencia con la forma de enseñar, por ejemplo a pintar, que se les dice “copien esa manzana y ya es una naturaleza muerta”.

Enseñar el arte como juego a los niños que no han tenido contacto con el arte, los artistas o los museos, y a quienes la sociedad no les ha dado herramientas para elaborar el luto.

En el video, narró, “se ve claramente un proceso de cómo entran y salen, y me doy cuenta de esta distancia entre la sociedad y la policía. Toda la sociedad desprecia a la policía por su historial de corrupción, pero son realmente quienes nos protegen y los primeros que están muriendo”.

Manos Manchadas de Pintura es una asociación que se hizo con amigos preocupados por esta guerra para trabajar con los niños y los heridos. Los cuadros que se crean en este proceso buscan hablar de empatía, “sentir el dolor ajeno como propio, cuando como humanos o sociedad sintamos el dolor ajeno se irá cerrando una cicatriz y como sociedad tenemos la herida abierta. Tenemos que hacer que las cicatrices se cierren. Lo que tienen estas piezas es que remarcan que existen niños con nombre y voz, que no son cifras. Lo que hubo fue juego de niños, y la terapia de arte como reconocimiento a los que han dado su vida”.

Estos trabajos convertidos en cuadros “tiene que ver más con un performance”, dijo Gironella en la sesión de preguntas y respuestas. “El arte ya no necesariamente tiene que venir de la mano de un artista y sí es relevante para mí ver a los niños jugar. El arte es muy divertido, yo me crié entre talleres, era mancharse en los talleres, bien o mal soy artista, qué puedo darles, mancharse o divertirse, cómo juzguen la pieza en su calidad artística lo dirán los críticos, lo que trato es de pasar una experiencia sanadora a los niños”. Algunos de los cuadros, unos cien, se exhibirán durante un año en el Museo Memoria y Tolerancia”.

Irene Herner de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) leyó su ponencia El arte como forma de pensamiento; señaló que en el contexto conflictivo y hostil que vive el país “no podemos seguir pensando que la educación y el arte se mueven paralelos a la vida política. Los caminos del arte siempre se cruzaron con los caminos de la política y ellos mismos son discursos de poder: del poder de la otra escena, la de la fantasía y los sueños que no se pueden poseer”.

El arte, dijo, “es la expresión de procesos de investigación, formas de ver la realidad, visiones que ponen el punto sobre las íes que sorprenden y asombran porque de manera inesperada descubren y evidencian oscuridades. La obra de arte incide, toma puntos sociales, tabúes, es testimonio de faltas, subvierte las condiciones establecidas, es impertinente porque descubre lo que los poderosos quieren llegar a desconocer”.

Sin embargo, la terapia que proporciona el arte transforma de maneras imprevisibles a los que se dedican a producirlo, experimentarlo, lo estudian, lo promueven, lo difunden, lo coleccionan y, sobre todo, a los que lo disfrutan. ¿Podemos imaginar lo que pasaría en el país, en las escuelas primarias y secundarias, los talleres, museos, centros de educación superior y de cultura, los medios de comunicación e instituciones gubernamentales y empresariales si ahí reinaran los imperios del orden terapéutico del arte y de la ciencia? Una utopía”.

Por su parte el médico pediatra Roberto Reichheimer habló del binomio arte-ciencia con el ejemplo de la relación entre Andreas Vesalius, autor de la obraDe humani corporis fabrica, cuyos grabados fueron realizados por Johannes Stephanus de Calcar, mientras el doctor Carlos Paz Tres habló de cómo generar una imagen que manifieste una emoción, y cómo propiciar emociones capaces de inducir beneficio en el espectador.

 

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