¿Miguel Alonso vs reelección?

¿Miguel Alonso vs reelección?
  • Agenda Política

Sobre la especulación, comentario intencionado, argumento necesario o hipótesis por confirmar, acerca del posible desacuerdo que tendría el gobernador Miguel Alonso Reyes en cuanto a la posibilidad de reelección para alcaldes y legisladores, sólo dos cosas son claras: o desconoce que la nueva normatividad le da acceso inmediato a la ponderación de los postulantes a reelegirse, ya que depende del partido su nueva candidatura; o acepta que la reelección traerá algunos escenarios de menor control frente a algunos funcionarios, y mayor independencia de éstos para gestionar candidaturas desde puestos públicos.

En cualquiera de los dos escenarios, el gobernador no ha jugado la mejor de las estrategias desde el inicio de su sexenio. De acuerdo a su forma de construir gobierno, las amistades son parte fundamental en un andamiaje donde la lealtad es el engranaje de mayor impulso. Alonso Reyes nunca ha delegado espacios de toma de decisión a personas que haya conocido en el corto plazo, sino que el funcionamiento de su gabinete mantiene (y mantendrá) aún la tónica de la cercanía más que el de las capacidades frente a los retos.

Tomando en cuenta estos elementos, la reelección en el esquema de gobierno actual, es la prueba de ácido de las lealtades y las cercanías, ya que, aunque las candidaturas dependan en buena medida de los partidos, la imagen del funcionario público es la puerta de entrada a las preferencias electorales. He ahí la gran ventaja de quien pretende reelegirse: tiene todo el tiempo y los recursos que sus contrincantes carecen, para catapultar su candidatura desde años antes (un hecho nada nuevo en la vida política mexicana).

Con ello, para quienes han mostrado lealtad al alto mando sin haber sido retribuidos con la misma moneda en distintos momentos, la función pública desde las alcaldías y los congresos locales y federales son el trampolín para generar nuevas corrientes políticas, con una identidad propia, posibilidades de posicionamiento en la agenda pública, y lo más importante: recursos para independizarse.

De acuerdo a esta nueva oportunidad que la reforma política pone en la mesa, quienes se encuentran interrelacionados en alianzas de lealtad están obligados a mantener cercanía, comunicación y abnegación suficiente para sostener bloques homogéneos al interior de los partidos que gobiernen. La lealtad que los legisladores y alcaldes ofrecen al alto mando debe de coexistir en reciprocidad con el apoyo y respaldo pero en sentido contrario. En esta operación, quien disminuye su poder -a partir de la lealtad- es quien en un principio estableció esta norma no escrita en su gobierno: Alonso Reyes.

Si la lealtad no es probada tanto en un sentido ascendente como en uno descendente, se generarán espacios para que algunos legisladores y alcaldes -estos con menor probabilidad porque por ley dependen en buena medida del Ejecutivo estatal- se independicen del proyecto de gobierno que un día respaldaban, y proyecten su plataforma con adeptos del mismo partido para generar otras corrientes de poder al interior (escenario nada lejano frente a un PRI estatal que no es ni químicamente puro, ni homogéneo por  consenso).

Ahora bien, esta voz del ejecutivo estatal filtrada entre rumores, donde se manifiesta un supuesto desprecio abnegado por esta concesión legal a punto de armonizarse en el plano estatal, tendrá que contrastarse con lo que el gobernador mismo tenga que decir al respecto de la reelección legislativa que dará frutos a quienes inicien o reinicien su carrera parlamentaria federal en 2015 y 2018 (en espera de su acondicionamiento en el plano local).

Esto repercutirá en la correlación de fuerzas dentro del terreno electoral a unos meses de iniciar la renovación del Congreso de la Unión. Los legisladores federales que serán electos el próximo año contarán con mayor movilidad y autonomía que sus antecesores, en el caso de Zacatecas, puesto que habrán de jurar lealtad al partido en el gobierno (misma que juzgarán si es recíproca o no) sólo por un par de años. Justo los meses que más desgaste traerán a la imagen de Miguel Alonso, y donde la independencia será un aliciente para cuidar su proyecto de reelección.

Igualmente, figuras como el alcalde Carlos Peña y otros funcionarios del círculo rojo del gobernador, serán los actores políticos que en su momento deberán de concretar una estrategia de control de daños al impacto negativo del alto mando, natural en el ocaso de los sexenios. Sus imágenes están íntimamente relacionadas en la opinión pública (tarea que ellos mismos han realizado) y se han convertido en los pilares del sistema inmunológico de este sexenio, mismo que se pondrá a prueba en la radicalización de las posturas que cada proceso electoral acarrea.

Es importante situar a la reelección dentro del contexto en que nos encontramos. De lo contrario los debates trasnochados impedirán conocer a fondo la dinámica de esta herramienta. ■

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