La Frugalidad de los gobiernos: causas, efectos y pendientes

La Frugalidad de los gobiernos: causas, efectos y pendientes

La ética pública de un servicio profesional y honesto no se consigue con una mera instrucción o deseo de la cabeza del gobierno. Es necesario establecer formas y rutinas institucionales que den garantía de que los funcionarios no reciban dinero público para aumentar su peculio o vivir como millonario. Esto es, además de darse bonos especiales, o salarios altísimos, hacen uso de muebles e inmuebles de propiedad pública para disfrute personal. Camionetas, pisos lujosos, acceso a vuelos, etcétera; se ponen al servicio de particulares.

Los recursos públicos deben cuidarse, y por eso la vida del servidor deberá ser digna, pero austera y frugal. ¿Cómo fue que se elevaron los privilegios a tal grado en el gobierno mexicano? Los expertos afirman que ocurrió a partir del tercer año de Vicente Fox. Al parecer que, con la contratación de perfiles que provenían de la iniciativa privada, ingresó al gobierno una masa de personal que tenía en su sistema de expectativas “vivir como ricos”. Una espiral donde los valores de ese estilo de vida terminaron incidiendo en el costo de las nóminas, el arreglo de oficinas, la compra de vehículos y formas de contratación. El ‘ethos’ del sector social que asumió el gobierno produjo formas y hábitos institucionales que se convirtieron en vidas de privilegio.

Como eso se convirtió en un hábito, es muy difícil de revertir. Eliminar los privilegios pasa por crear otro ethos, otra forma de concebir y valorar el servicio público: no por los privilegios que se pueden conseguir, sino los problemas que se pueden resolver. Esa ética pública debe expresarse en reglas y rutinas para que se normalice la frugalidad. Además la transparencia en las formas de operar de la burocracia. La burocracia dorada se nota inmediatamente. Con la transparencia la presión social obliga a los gobiernos a modificar sus vicios. Esto es, los cambios dentro del gobierno dependen de la mirada crítica de la sociedad. En el caso del Poder Judicial, será la crítica social la que termine obligando a magistrados a regresar al camino del honesto estilo republicano de entender el servicio público.

En suma, tres factores hay que potenciar para mejorar la vida frugal de los servidores públicos: promoción de un ethos republicano, establecimiento de reglas estrictas sobre el tópico y completa transparencia de todos los procesos públicos. Además (si atendemos las causas expuestas arriba en el gobierno de Fox) contratar personas que no tengan en su expectativa central de vida el enriquecimiento personal.

Los efectos de estas cuatro medidas no sólo generarán ahorros importantes del gasto en burocracias, sino en la eficacia y efectividad de las metas de gobierno. El cambio de rutinas volcadas a los problemas públicos y no a la satisfacción de los burócratas, tendrá como efecto que la acción de la administración pública incremente su valor público. La atmósfera de exigencia social que pide un nuevo ethos público está en marcha, sin embargo, la construcción de reglas, la transparencia y el cuidado en la contratación de perfiles adecuados aún se ve lejos o lento.

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