La prioridad nacional de la inclusión juvenil: roja urgencia

La prioridad nacional de la inclusión juvenil: roja urgencia

La reproducción de males en el país, en gran parte, se debe a una causa común: la reproducción de una sociedad con poca Cohesión Social. México se ha convertido en una sociedad de exclusas. Espacios sociales que no tienen intersecciones: verdaderos mundos paralelos. Sin intersecciones o sin lugares comunes o de encuentro. En la reproducción de la desigualdad que ya es fragmentación y segmentación, hay espacios de privación y de privilegio.

La cosa es observar uno de los problemas más importantes del sistema educativo mexicano: la inclusión desigual. Hay dos áreas de exclusión: una es cuando los jóvenes se quedan fuera del sistema educativo; y otra es la exclusión que ocurre estando dentro del sistema educativo. Este último se refiere a la segmentación al interior de la oferta educativa, donde hay escuelas que empatan alto nivel socioeconómico con elevadas oportunidades de desarrollo profesional, y otras escuelas que concentran matrícula de sectores populares y tienen bajos resultados en las oportunidades del desarrollo de los jóvenes. El estudio empírico que hace el maestro Gonzalo Saraví muestra de manera contundente cómo los jóvenes que sí ingresan al sistema de educación, pero lo hacen a escuelas con distintas posibilidades, exhibe un sistema internamente segmentado. Luego entonces, las escuelas y universidades no son la plataforma para superar la desigualdad, sino justo uno de los mecanismos que reproduce la desigualdad y así, la hace persistente.

El problema que tenemos encima con las jóvenes generaciones es de fragmentación e inclusión desigual, y es lo que en los programas de gobierno no se ve satisfecho. Además de otros requisitos que tienen las políticas contra la desigualdad: ver no sólo el polo de la pobreza, sino el de la riqueza. Las políticas tradicionales se proponen generalmente disminuir la pobreza, pero no moderar la riqueza extrema; pero sin esto último la desigualdad no será menor.

Según el Inegi hay 53 mil 214 personas dentro de la Población no económicamente activa, de los cuales 29 mil 797 ni siquiera están interesados en los mercados laborales, de ellos, 13 mil 449 están disponibles para algún trabajo y el resto no puede trabajar por algún motivo. El Instituto Mexicano de la Juventud (Imjuve) estima que cerca de 152 mil jóvenes zacatecanos -de entre 15 y 30 años de edad- no estudian ni trabajan, lo que representa a 30 por ciento de la población total juvenil. En suma, para el caso de la zona metropolitana estamos en un aproximado de 53 mil jóvenes en estado de riesgo. En este contexto, las políticas de inclusión son prioritarias. El Programa de Jóvenes Construyendo Futuro está diseñado para estos problemas, por ello preocupa que tenga tantas dificultades de operación. La pregunta es, de los jóvenes en estado de emergencia, ¿qué porcentaje está absorbido por el programa? Todo parece indicar que es poco. El proceso de inclusión no es sencillo, algunos operadores preguntan, ¿por qué esos jóvenes son convocados y no responden a dicha convocatoria? No es tarde para hacer evaluaciones a ese programa y hacer las modificaciones en el camino, eso es normal. Pero la inclusión de los jóvenes no puede postergarse: debe ser prioridad nacional.

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