El Círculo de Montevideo y Carlos Slim

El Círculo de Montevideo y Carlos Slim

Los ex presidentes de Uruguay, Julio María Sanguinetti; de Chile, Ricardo Lagos, y de España, Felipe González, participantes del Círculo de Montevideo, reunidos la semana pasada en la CDMX, siguen sin aprender de sus experiencias presidenciales. Continúan proponiendo las políticas de la globalización de libre mercado, para garantizar un desarrollo equitativo entre las nacionales y los ciudadanos, como si ellos lo hubieran alcanzado. No reconocen que a lo largo de las últimas tres décadas donde éstas políticas han predominado, las economías que han instrumentado las politicas de mas mercado de economía abierta y menos Estado, hemos crecido menos que cuando el Estado era el rector e interventor en la economía a través de las políticas de déficit fiscal y regulación del sector externo y del sector financiero.

Felipe González insistió en que se mantengan las reformas estructurales que han reducido la participación del Estado en la economía y han incrementado la privatización y extranjerización, y señaló que hay que “evitar utopías regresivas”, en el sentido de que hay que mantener las políticas predominantes de más mercado y no regresar al pasado de intervención del Estado en la economía. Tal posición, evidencia que no tiene memoria histórica, pues las políticas del pasado que llevaron a la crisis mundial de 1929-1933 fueron las del predominio del mercado. Se salió de dicha crisis a través de la participación del Estado en la economía, para que la regulara e impulsará con mayor gasto e inversión pública. De ahí que crecimos, tanto países desarrollados como en desarrollo en la década de los años cuarentas, cincuentas, sesentas y setentas. Si hemos pasado a crecer menos desde los años ochentas, ha sido porque se regresó al pasado, a las políticas de más mercado y menos Estado. Ahora, cuando el nuevo gobierno en México, quiere recuperar para la nación al sector energético (Pemex y la CFE), Felipe González dice que “hay que evitar utopias regresivas”. No reconoce la importancia que tal sector estratégico tuvo en el país en las décadas de gran crecimiento antes señaladas. Y si se han descapitalizado y sobreendeudado tales empresas, ha sido por las políticas de más mercado y menos Estado y por la corrupción que los gobiernos neoliberales impulsaron.

También, el expresidente español, dijo que parte de lo que se puede caracterizar como populismo “es el dar respuestas miopes, a temas complejos”. El problema es que han sido los países impulsores de las políticas neoliberales los que han dado “respuestas miopes, a temas complejos”. La historia ha demostrado que los “temas complejos” de desempleo, desigualdad del ingreso y bajo crecimiento, no se resuelven con políticas de apertura comercial indiscriminada, ni instrumentando políticas a favor del sector financiero, ni otorgando autonomía a los bancos centrales, que le quitan el monopolio del dinero al gobierno y lo llevan a instrumentar políticas de austeridad fiscal y a reducir su tamaño y participación en la economía, y a ampliar la de la cúpula empresarial. Ello nos ha llevado a tener menos industria y agricultura, menos empleo formal, menos salarios, menos crecimiento, mayor desigualdad del ingreso y la riqueza.

Si China ha alcanzado el mayor crecimiento económico a nivel mundial en las últimas décadas, con bajo desempleo y reducción de la pobreza, ha sido por la fuerte presencia de su Estado en la economía, que la regula y participa en el impulso tecnológico y productivo y en la generación de empleo.

El Sr. Carlos Slim, promotor de la reunión del Círculo de Montevideo en la CDMX, dijo que el Estado debe ser rector, regulador y que vigile la actividad económica, pero sin invertir nada, pues las inversiones estatales pueden resultar ineficientes. Tal postura contradice lo que él mismo reconoció, que “crecimientos arriba de 6 por ciento anual en México, cuando había políticas nacionalistas…cuando hace muchos años en México teníamos claramente una política de Estado”. Hay que recordarle al Sr. Slim que las políticas de Estado, se caracterizaron tanto por la rectoría del Estado en la economía, como por su fuerte inversión en los sectores estratégicos y en infraestructura. La inversión publica llego a representar alrededor del 40% de la inversión total. En 1980 fue el 13.1% del PIB y ahora es del 2.5%. Se creció cuando el gobierno invertía, y se dejó de crecer, cuando pasaron a predominar las políticas de austeridad fiscal que han reducido la inversión y participación del Estado en la economía.

El Sr. Slim dijo que los “gobiernos no saben como conducir el cambio” y que “no hay políticas de Estado”. Si eso ha venido aconteciendo desde los años ochenta, es porque la globalización y la hegemonía del sector financiero, nos han llevado a perder el manejo soberano de la política económica. La autonomía del banco central, le quitó el control de la moneda al gobierno, por lo que dejó de tener política monetaria, cambiaria y fiscal a favor del crecimiento. Ello, junto con la apertura comercial, como con el libre movimiento de mercancías y capitales, ha llevado a que no haya política industrial, ni agrícola, ni de empleo a favor del crecimiento poductivo, como del bienestar de la población. Por lo tanto, para que haya políticas de Estado, hay que retomar el manejo soberano de la política económica, para que ésta responda a favor de los propósitos públicos, y no del gran capital. ■

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