La Reforma Universitaria: ¿Será en serio?

La Reforma Universitaria: ¿Será en serio?

Desde que inició la actual administración de la UAZ se prometió emprender la reforma universitaria. Ya pasaron dos años y apenas se asoman indicios del inicio del proceso. Sólo que el anuncio parece frío. Da la impresión de que era un aviso para impactar en la gestión con el subsecretario de Educación Superior y, con ello, tener mejores condiciones de negociación en la petición de recursos para el 2019. No podemos estar seguros de que sea en serio; porque se han prometido una serie de iniciativas y no se han cumplido, tal es el caso de la comisión de transparencia y el sistema universitario anticorrupción. Se anunció formalmente este último, pero ya pasó otro año y sigue en blanco. Otro indicio que abona al pesimismo es que no hay discusión sobre la reforma en las unidades académicas: con excepción de Ciencia Política, en ninguna unidad hemos percibido reuniones, foros o discusiones sobre la necesidad de reformar la actividad académica, administrativa o de gobierno de la UAZ. Esto es, el anuncio de la rectoría no viene acompañado de antecedentes que soporte su veracidad.

El documento que se presentó en el Consejo Universitario es prácticamente unipersonal: se lo mandaron a hacer a un distinguido investigador universitario. Pero una reforma se hace construyendo acuerdos con los grupos políticos, direcciones de unidades, líderes sindicales. Es decir, una reforma inicia con grandes acuerdos con los actores político-académico-sindicales. Y en este caso nada hay de eso. En suma, ausencia de acuerdos y la total falta de discusión en el tejido universitario, generan la duda razonable de que la intención de la rectoría sobre el impulso de la reforma universitaria sea genuino. Pero ojalá nos equivoquemos.

Es cierto que la Universidad necesita una reforma. En términos académicos las llamadas áreas académicas son realmente inexistentes, de tal manera que en la realidad la universidad continua con el antiguo esquema napoleónico, sólo que con la simulación de otro nombre. En notas que hemos reportado, indican que el caos administrativo es colosal. Y el sistema de gobierno es igualmente ineficaz: el Consejo Universitario es una junta de directores, violando la regla básica de un sistema de contrapesos. Es como si la legislatura estatal estuviera constituida con los funcionarios del gobernador. Absurdo. El mecanismo de elección de autoridades ha sido igualmente cuestionado. Los avances académicos son notables en la Máxima Casa de Estudios, pero no lo han sido por políticas de la administración central, sino por el esfuerzo individual de los académicos. Tan no hay políticas que impulsen la calidad, que la UAZ no cuenta con una agenda de investigación vinculada al desarrollo del estado de Zacatecas. Por ello, es evidente que sí hace falta la reforma universitaria, pero tenemos muchas dudas sobre la real intención de la rectoría en su genuino impulso. La UAZ tiene una masa crítica que puede generar una universidad de alto impacto en el desarrollo de la entidad, sólo le hace falta conducción.

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