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Contralores Carnales

Contralores Carnales

A la Cuarta Transformación no se le dan ni la transparencia ni la institucionalidad. La designación de contralores a modo, o “contralores carnales”, en los municipios de Guadalupe, Zacatecas y Fresnillo, retrata, con toda claridad, las prioridades a la hora de someter a evaluación a los “nuevos” gobiernos “honestos”.
No hay, ni debe haber, un doble rasero –a menos que sea una rencilla personal- para determinar que la designación de José Francisco Rivera Ortiz como contralor en Zacatecas fue distinta a la de Julio César Nava de la Riva en Guadalupe. El procedimiento fue el mismo, y obedeció a la división interna que se deja sentir en el Revolucionario Institucional.
Sea Violeta Cerrillo Ortiz, en el cabildo de Julio César Chávez Padilla, u Orlando Mauricio Torres Hernández, en el cabildo de Ulises Mejía Haro, los priistas se prestaron a un doble juego para imponer funcionarios que faciliten la gobernabilidad y los acuerdos. Ello manda una señal inconfundible: en Morena se sienten más cómodos con una oposición dócil y obediente.
La designación de contralores carnales era importante para tapar, al inicio de sus administraciones, los movimientos irregulares de personal dentro de las presidencias municipales. Una de las funciones inherentes al burócrata que emana de la primera minoría del cabildo, es precisamente la vigilancia de los procesos de contratación y basificación de personal.
En medio de la crisis administrativa que surca el MBA de las alitas, la cerveza y el café, en el ayuntamiento de Zacatecas, el ex secretario particular de Felipe Ramírez Chávez (el dirigente que ya le ha metido varios goles al gobierno de Alejandro Tello Cristerna) tendría que observar y someter a una sanción administrativa a Mejía Haro Jr., situación que no sucederá así.
El grave problema que inició el despacho de Gustavo Castillo Vera, al despedir de manera verbal a un grupo de 50 trabajadores de la capital, no procedió como un acuerdo del cabildo. El hijo del prestigioso abogado fue el responsable del madruguete y, en su descuido, los funcionarios pudieron grabarlo cuando les requería sus puestos debido a “compromisos políticos”.
Días después, el presidente municipal accedió a detener el proceso de rescisión de múltiples contratos, con la finalidad de realizar un diagnóstico de qué personal es de quien se podría prescindir. El análisis llegó tarde, pues sus insumos podrían haber justificado un acuerdo de cabildo que depurara la nómina, evitándose una crisis.
En vez de ello, fiel a la política del garrote, la Cuarta Transformación prefirió “disparar antes de preguntar”. Todavía el pasado viernes, el Secretario de Desarrollo Social del ayuntamiento capitalino, Iván de Santiago Beltrán, rompió el acuerdo que ya había construido Ulises con los trabajadores, asegurando que en su oficina él es quien manda no el presidente.
Fue así que, mientras Mejía Haro Jr. postulaba su candidatura para presidir la Asociación Nacional de Ciudades Mexicanas del Patrimonio Mundial, su secretario de Desarrollo Social urdió la remoción de funcionarios para pagar compromisos con al menos 30 militantes de Morena -pues son los mismos espacios que se le aprobaron a su llegada.
¿Ulises Mejía estaba al tanto de la ruptura de los acuerdos? ¿Se desentendió de un pacto con los trabajadores? ¿O, efectivamente, en Desarrollo Social quien gobierna, por encima del presidente, es Iván de Santiago? Cualquiera de los tres escenarios pone en mal lugar al joven entrepreneur.
Este cúmulo de vicios e irregularidades son los que caen en la canasta del contralor. De no iniciar los procedimientos de sanción propios, los que quedan en evidencia son el priista Francisco Rivera, y el pacto entre PRI y Morena para llevar la fiesta en paz en las presidencias municipales de Guadalupe, Zacatecas y Fresnillo.
No hay manera de evitar los costos políticos. La ecuación de los gobiernos de Morena va a reventar en cualquiera de sus aristas, y mostrarán que en realidad no conocen ni proponen nuevas formas de hacer política. Tras el telón y moviendo los hilos –como lo reconoce- David Monreal Ávila sonríe, pues el desgaste habrán de pagarlo Ulises y Julio.
Asimismo David moverá los hilos de la Legislatura, a través de su cuñada Verónica del Carmen Díaz Robles, para evitar la reposición de procedimientos de designación de contralores en los municipios de Guadalupe y Zacatecas. Recae en la Comisión de Gobernación evaluar la elección de los contralores carnales, y ahí se verá, otra vez, la operación del candidato de Ricardo Monreal Ávila.
El tema aun no concluye para los presidentes municipales en el ojo del huracán. Será interesante conocer la posición de los demás partidos en el Congreso. Acción Nacional pretendía imponerse como primera minoría para acordar también con Morena, bajo el argumento de que la coalición aportó más votos. No obstante, la ley electoral es muy clara, las coaliciones fenecen al concluir la etapa de resultados y declaración de validez de la elección. ■

Twitter: @GabrielConV

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