Solidaridad, uno de los aspectos más destacados del temblor de 2017

Solidaridad, uno de los aspectos más destacados del temblor de 2017
Centros de acopio en Zacatecas. Integrantes enviaron víveres a la Ciudad de México foto: andrés sánchez

El 19 de septiembre se ha convertido en una fecha memorable

Uno de los colectivos zacatecanos logró juntar víveres para dos tráilers

 

Cada fenómeno natural que deriva en desastre en México, se ha constituido en un ejercicio pedagógico para la población. Lo fue el sismo de 1985, y la asombrosa y trágica coincidencia de otro terremoto ocurrido en el mismo día, pero 32 años después.

El 19 de septiembre se ha convertido en una fecha memorable a fuerza de reiterarse como sino que nos pone a prueba como nación.

Desde Zacatecas, también eso que se ha llamado “sociedad civil”, surgida en el país como experiencia organizativa justo luego del colapso institucional que también evidenció el terremoto del 85, se sumó en lo individual y lo colectivo para respaldar con víveres, medicamentos, ropa, artículos de limpieza personal y ocasionalmente dinero en efectivo, a los damnificados por el terremoto de hace un año.

Las organizaciones en esta ocasión también fueron cuidadosas de que este auxilio se expusiera públicamente como expresión del interés por el otro, y no como un medio para obtener capital político justo en un momento que ya se expresaba como preámbulo para la que luego resultaría un proceso electoral histórico, aunque también es cierto que el tema convocó a gente de todas las afiliaciones partidistas, creencias, estratos sociales, edades y ocupaciones.

Uno de los colectivos zacatecanos, además conformado mayoritariamente por mujeres, entre ellas Mara Muñoz Galván, logró reunir a través de una estructura tejida en redes, dos tráileres de víveres, artículos de limpieza, medicamentos y ropa, así como recursos para gasolina y comidas de 18 voluntarios, y bolsas para empaques.
La ayuda se dirigió a localidades del estado de Morelos: Tilza, Zacatepec, Chaucingo, Jojutla, Tequesquitengo, Tlatizapan, Puente de Ixtla, Ticuman, Tlaquilenango, Cuatetelco, Miacatlán, Mazatepec, Tetelca y Santiago Tetetipac.

Otro aspecto que se verificó como solución entre colectivos, fue al darse cuenta en campo que había saturación de algunas cosas en los sitios de destino, entregarlas como en una carrera de relevos,  a otras brigadas, en este caso a la de Médicos sin Fronteras, para que las hiciera llegar a Chiapas y Oaxaca.
Como en 1985, el sismo del 19 de septiembre de 2017, volvió a desnudar la corrupción detrás de la muerte de las personas que vivían o trabajaban en edificios que resultaron ser verdaderas trampas.

La brigada conformada por técnicos del Colegio de Ingenieros Civiles de Zacatecas, pudo atestiguarlo y documentarlo así, luego que como ya se sabe, edificios con una antigüedad apenas de tres años, colapsaron por diversas deficiencias y violaciones a las normas, refirió después de hacer este trabajo solidario, su presidente, Ramón Martínez Ortiz.
Otra experiencia solidaria surgió de la iniciativa de la directora de teatro para niños, Gabriela Rosas Ponce, con respaldo del Programa de Estudios e Intervención para el Desarrollo Alternativo (PEIDA) de la UAZ, y el colectivo Lxs de Abajo, el acopio de víveres y otros productos, pudo llegar desde Zacatecas ahora a comunidades de Puebla.
Su idea original era llenar una camioneta tipo van, pero al respuesta de la gente y amigos le implicó gestionar ante la UAZ un vehículo de tres toneladas, “y lo copeteamos”, para que recibieran un gesto humano, pobladores de Cascalote, Coftadias, Temascalapa, Jaltepec, Pueblo Nuevo, Chietla y La Toma.

La artista, refiere, que a un año, como también se ha expuesto mediáticamente en otros casos, este sin embargo menos visibilizado, “aún persisten las necesidades” de las personas afectadas, pues todavía son visibles casas derrumbadas y apuntaladas.

Como otro canal, no solo importante sino emblemático, también la Cruz Roja, a través de su delegación en Zacatecas, logró, con las donaciones que hizo la población zacatecana de manera espontánea, armar con las 36 toneladas reunidas de ayuda, 2 mil kits de alimentos con un peso promedio de 12 kilogramos, 600 juegos de higiene familiar y 300 de productos para bebe, informó Carlos Torres López, coordinador estatal de Socorro de la CRZ.

En este caso y por definición de la Cruz Roja Mexicana que se encargó de la logística para que no se duplicara la ayuda o se excediera en un lado haciendo falta en otro, los víveres y productos para la higiene fueron llevados a Ixtepec, Oaxaca.

También como en los casos anteriores, la ayuda se entregó durante los 12 días que permanecieron los voluntarios de CRZ, en la mano de los damnificados de Tierra Blanca, Juchitán, Salina Cruz, y el hangar de Ixtepec, para evitar triangulaciones.

Por la vía institucional, en una combinación de acopio ciudadano y procedente de la solidaridad de los trabajadores de las dependencias de Gobierno del estado, se generó otro gesto de auxilio,  también enviado desde los sistemas DIF municipales, de Fresnillo, Tabasco, Huanusco, Valparaíso, Guadalupe, Villanueva, Trancoso, Pánfilo Natera, Tlaltenango, Villanueva y Monte Escobedo, entre otros.

Al igual que estudiantes de la Universidad Autónoma de Zacatecas y otros que es imposible referir por la diáspora solidaria que se produjo también entre las instituciones educativas, públicas y privadas de todos los niveles, los víveres y otros productos (10 toneladas) que fueron acopiados en las oficinas del DIF estatal, fueron ordenados para su traslado a Oaxaca, Chiapas y Tabasco, para respaldar en este caso a quienes habían sido victimas del sismo del 7 de septiembre, que generó daños principalmente en la zona sur del país.

La población de Zacatecas se lanzó franca, sincera, animosa a ofrecer un gesto de ayuda del que no importaba su dimensión y sí más su sincero interés en paliar un poco la tragedia vivida por miles de mexicanos, algunos que lo perdieron todo.

También en esos casos hubo alguien que encontró la mejor forma de hacerse presente en esta dramática coyuntura, como el caso de Luis Daniel Beltrán, director general de Hacker Garage, quien integrado a la organización, Red Global de Talentos MX, acudió a Juchitán, Oaxaca, localidad especialmente golpeada tanto por el sismo del 7 como por el del 19 de septiembre, para compartir una técnica constructiva iraní para realizar casas antisismos.

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