Elección e ¿interregno?

Elección e ¿interregno?

Aquí estamos, zacatecanos – mexicanos, ante la cercana exigencia que nos impone designar a la responsabilidad pública, federal y presidencial, de forma libre y de acuerdo al sentido que cada uno de nosotros como electores le atribuye, -precisamente, a esta elección-, mediante la utilización de un instrumento diseñado especialmente para que cada ciudadano pueda externar su voluntad política: emitir su voto para cumplir con la exigencia periódica que queramos o no, sepamos o no, permite externar en general nuestra voluntad, social, política, económica y cultural para seguir e insistir en “renovar” nuestro Estado de Derecho como la mejor forma de que disponemos para ratificar la vida cívica, política, cultural e institucional, mediante la expresión periódica de nuestra voluntad, concretada en un voto para contribuir, de ese modo, a decidir, designar a quién elegimos para que también, por decisión ciudadana, al no haber reelección, se haga cargo por un período más de nuestras instituciones que existen aunque en la vida diaria, por ser tan ordinaria, nunca las pensamos, ni las sentimos como necesarias de recibir nuestra ratificación y nuestra periódica sanción, cívica y política, en cualquier sentido, ¿para pervivir? Por ejemplo, decidir el continuar o no, o el cambiar de acuerdo a la norma que, queramos o no hacerlo, nosotros y otros como nosotros, nos hemos dado a lo largo de nuestras vidas e historias particulares, enmarcadas siempre y conservadas o hasta reformadas para propiciar un mejor existir en forma cívica, cultural, política, económica, etc. Por eso, hasta en la enumeración anterior hay que buscar nuestros déficits y completar la “lista”, con la de la cotidianidad, v. gr., si tenemos más escuela que televisión, o al revés; todo eso impacta nuestra inteligencia e imaginario mientras de varias formas fluyen nuestras vidas.
A grado tal es la importancia de nuestra participación en impulsar y generar, verdaderas coyunturas, abstractas y culturales en el mundo, que la mantención del orden social se nutre de eso, sea fantasía o no, igual sugiere o contribuye a su transformación o conservación, luego visible en los sistemas sociales, culturales y políticos, en los que se supone y propone, por ejemplo, a la democracia como forma y hasta eje del presente y del futuro, de la vida institucional, social y política, como el mejor sistema que hay para procesar tanto las convergencias como las diferencias y hasta como forma para descubrir y sancionar las irregularidades cometidas por personas, organizaciones, incluso, instituciones para las cuales, la herramienta cívica y política fundamental de su existencia y mejor operar es el voto. Sencillo, basta con ir las urnas, cuando periódicamente nos convocan como ciudadanos para ratificar o cambiar las formas de existencia política, social y cultural, mediante la emisión o uso del instrumento creado en las democracias para ello: el voto, del que se quiere preservar su ejercicio, lo más libre posible para que, en verdad, los resultados globales, decidan el futuro del país para otro período, el que bien pudiera mostrar, ¿qué pesa más, en y entre el electorado, generar una oportunidad de cambiar o simplemente, organizar, convocar y celebrar elecciones para nombrar a las nuevas autoridades ejecutivas y legislativas, sin cambio alguno? ¿Cómo vamos a condicionar a los que llegan para que sean proclives a conocer e impulsar el desarrollo social, político y cultural? Si gana AMLO, tendrá que convocar a las mayorías y trabajar con ellas y con las minorías también, un incluso – incluyente, con ideas; si no, que chiste.
Las campañas políticas de la actual elección federal muestran las distintas las ofertas que se hacen para el cambio o la permanencia posible. Lo primero a no olvidar, hoy se cuenta con un actor y una instancia institucional federal, especialmente diseñada para eso, organizar, convocar, supervisar la elección para, al final, recopilar votos, concentrar datos, hacer y supervisar el conteo para poder dar a conocer resultados. Córdoba Vianello, ya tiene un mundo de trabajo en el IFE y el país; nada se diga de la responsabilidad de contar bien porque ésta elección suena, desde el inicio, a coyuntura social, política, cultural. Expectativa que no debe ser traicionada. Sencillo: si la mayoría de los votos de los votantes echarán o no al PRI de la Presidencia de la República, como sea, el ganador de la elección entrará a Palacio Nacional, con una mayoría de votos debidamente contabilizados por el IFE, sea Morena o el PRI, será sin las chicanas de Felipe Calderón.
No se trata de que la antigüedad de AMLO como candidato a la Presidencia de la República, lo lleve de por sí a Los Pinos, ¡NO! Se trata de contar bien los votos, el ganador será, por mayoría de votos, declarado y reconocido Presidente, por el nuevo H. Congreso de la Unión, el siguiente Presidente de México rendirá protesta, cuando Peña Nieto, haya rendido a la Nación su sexto y último informe de Gobierno.
¿Qué falta desear? Que todo transcurra en paz para bien de todos, la inminente elección y la toma de protesta subsecuente. ■

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