Desayuno en Tiffanys, mon ku. Los premios de la Berlinale 2018

Desayuno en Tiffanys, mon ku. Los premios de la Berlinale 2018
Berlinale 2018

La Gualdra 328 /  Cine / Berlinale 2018

 

 

El Oso de Oro es para Touch me not, de Adina Pintilie

Los mexicanos Alonso Ruizpalacios y Manuel Alcalá se llevaron el premio de Mejor Guion en la Berlinale 2018 y se lo dedicaron a México porque su historia fílmica se ubica en el año del fatídico terremoto de 1985 y la película fue filmada durante el año del terremoto de 2017.

Y el Oso de Oro fue para Touch me not, de Adina Pintilie, una osada película que muestra la sexualidad entre personas tildadas de “anormales” por sus limitaciones físicas. Sorpresa fue verla llevarse un par de premios toda vez que la crítica periodística había sido cruel con ella durante las proyecciones de prensa.

Terminó la 68 Edición del Festival de Cine de Berlín Berlinale 2018 con más de 500 mil espectadores, cerca de 4 mil periodistas, poco más de 17 mil invitados acreditados, unas 400 proyecciones y 25 millones de euros presupuestados.

América Latina estuvo ampliamente presente, con películas chilenas, argentinas, peruanas, paraguayas y mexicanas.

La osadía y vanguardismo de las propuestas visuales se mantuvo en las diversas secciones, Touch me not (Adina Pintilie) por mencionar una. Los aforos de la sección Generation siguieron llenos por adolescentes y niños con películas preocupadas por mostrar los problemas políticos y juveniles contemporáneos, por ejemplo Adam (Maria Solrun).

El debate político sobre la creciente oleada derechista se manifestó tanto en Brasil con O proceso, de Maria Augusta Ramos; como en Alemania, con Aggregat, de Marie Wilke.

El cine de género referido a aquél de tipo LGBT mostró tanto la violencia (Marilyn, Martín Rodríguez Redondo) como la depresión y expresión musical (Tinta bruta, Marcio Reolon y Filipe Matzembacher).

Y el mexicano Alonso Ruizpalacios dio un toque de frescura y alegría a la Competencia con su película Museo.

 

Premios de la Selección Oficial

Oso de Oro Mejor Film: Touch me not, de Adina Pintilie.

Gran Premio del Jurado: Twarz, de Małgorzata Szumowska.

Oso de Plata Alfred Bauer Prize: Las herederas, de Marcelo Martinessi.

Oso de Plata Mejor Director: Wes Anderson, por Isle of dogs.

Oso de Plata Mejor Actriz: Ana Brun, Las herederas, de Marcelo Martinessi.

Oso de Plata Mejor Actor: Anthony Bajon, por La prière, de Cédric Kahn

Oso de Plata Mejor Guion: Museo, de Manuel Alcalá y Alonso Ruizpalacios.

Oso de Plata Contribución Artística: Dovlatov, por la producción y el vestido a Elena Okopnaya.

Mejor Primer Filme: Touch me not, de Adina Pintilie.

Mejor Documental: The Waldheim Waltz de Ruth Beckermann

Mención especial al documental: Ex pajé, de Luiz Bolognesi.

Generation 14plus

Oso de Cristal: Fortuna, de Germinal Roaux (Suiza/Bélgica).

Mención Especial: Retablo, de Álvaro Delgado-Aparicio L. (Perú /Alemania / Noruega).

Generation Kplus

Oso de Cristal Mejor Filme: Les rois mongols, de Luc Picard (Canadá).

Mención Especial para Supa Modo, de Likarion Wainaina (Alemania/ Kenya).

Oso de Cristal Mejor Corto: A field guide to being a 12-year-old-girl, de Tilda Cobham-Hervey (Australia).

 

Premios de Jurados Independientes

Premio del público Panorama: O processo, de Maria Augusta Ramos.

Ecumenical Jury Award: Teatro de guerra, de Lola Arias.

 

Premio de la Fédération Internationale de la Presse Cinématographique (FIPRESCI)

Premio de la Competencia: Las herederas, de Marcelo Martinessi (Paraguay).

Premio Panorama: River’s Edge, de Isao Yukisada (Japón).

Premio Forum: An Elephant Sitting Still, de Hu Bo (China).

Ex pajé (Ex Shamán) de Luiz Bolognesi

 

O processo, de Mariģa Augusta Ramos

 

Oso de Oro para Touch me not, de Adina Pintilie.

 

Premio al Mejor Guión para Alonso Ruizpalacios y Manuel Alcalá

 

Teddy award affiche

 

Tinta Bruta, ganadora del Teddy Award

 

Viaje a los Pueblos Fumigados, de Fernando _Pino_ Solanas.

 

Los Teddy Awards son de América Latina: Tinta bruta, de Brasil la ganadora

La ceremonia de premios Teddy, animada por el performista Jack Woodhead, fue celebrada la noche del 23 de febrero y estuvo dedicada a recordar el recrudecimiento de las políticas conservadores y derechistas sufridas en Europa y América Latina desde hace dos años. Además, fue una noche de fiesta para el cine latinoamericano: de seis premios, cuatro se fueron para Sudamérica (2 para Brasil, 1 Paraguay y 1 Perú).

Wieland Speck, creador de Teddy Award como un premio asociado al Festival de Cine de Berlín, insistió en la importancia de apoyar otros festivales Queer en todo el mundo y no desistir frente a los señalamientos contra la supuesta auto-marginación de la comunidad LGBT: “No estamos pidiendo derechos especiales. Sólo derechos igualitarios como cualquier ciudadano”. Por eso, entre los artistas participantes se permitió la presentación de asociaciones que apoyan y orientan a las parejas con deseos de tener hijos.

En un espectáculo que duró poco más de dos horas, el presentador Woodhead ofreció un número acompañado de otro personaje disfrazado de Papa con una canción escrita a partir de frases cotidianas y llenas de discriminación a pesar de la supuesta normalización o, en el mejor de los casos, esfuerzos de tolerancia como por ejemplo “Yo los respeto, pero que se tomen de mano es exagerar”, se leía en unas las frases traducidas en consecutivo desde el alemán.

Finalmente, el Premio Teddy fue para Tinta Bruta porque “es una ficción cuya belleza cuenta la historia de un chico reconectado con él mismo y el mundo real. Desde una forma única y creación cinematográfica, el filme captura la lucha entre el temor y el deseo. Música, luz y colores culminan en una expresión de los sentimientos del protagonista…”.

 

Programa de cortos Queer con el apoyo del Festival de Morelia

Por otra parte, tuvimos la oportunidad de charlar con Antonio Harfuch, miembro del jurado del Teddy Award y colaborador del Festival Internacional de Por Cine de Morelia, quien nos comentó que se está preparando una sección paralela a la selección oficial del FICM para esta edición 2018 centrada en el corto Queer. Harfuch, en su discurso durante la ceremonia de los Teddy, insistió su agradecimiento a Daniela Michel directora del FICM por el apoyo que les va a dar en esta nueva sección, sobre todo en una sociedad aún tan católica.

 

Premios Teddy Awards

Mejor Filme: Tinta Bruta (Brasil), de Marco Reolon y Filipe Matzembacher.

Mejor Documental: Bixa Travesty (Brasil), de Claudia Priscilla y Kiko Goifam.

Mejor Cortometraje: Three Centimetres (Reino Unido), de Lara Zeidan.

Premio del Jurado: Obscuro Barocco (Francia-Grecia), de Evangelia Kranioti.

Premio L`Oreal al Mejor Primer Filme: Retablo (Perú), de Álvaro Delgado-Aparicio.

Premio Readers de Mannschaft Magazin: Las Herederas (Paraguay), de Marcelo Martinessi.

 

 

El compromiso de los documentalistas latinoamericanos en la Berlinale 2018

Al teminar la 68 edición del Festival de Cine de Berlín, la Berlinale 2018, vale la pena comentar también tres películas latinoamericanas que participaron en diversas categorías y que de cierta manera exponen el complejo y dramático proceso de regreso de políticas conservadoras, neoliberales y avasallantes que padece la izquierda, encabezada por el movimiento bolivariano de Hugo Chávez y labora de Lula da Silva, estaba desplazando.

Se trata de tres documentales, dos brasileños Ex pajé (Ex chamán) de Luiz Bolognesi; O processo, de Maria Augusta Ramos; y un argentino, Viaje a los pueblos fumigados, de Fernando “Pino” Solanas. Tres realizadores implicados: Solanas es el mítico realizador comprometido con el momento socialista argentina y exiliado por su militancia; Bolognesi, es un escritor comprometido desde el trabajo antropológico con la denuncia del etnocidio; y Ramos inquieta por los devenires de la política nacional.

 

Un poco en detalle estos trabajos:

Ex pajé (Ex chamán) de Luiz Bolognesi, decidió afrontar el problema del asesinato de las culturas indígenas en la amazonia brasileña. En una entrevista que nos dio insistió en subrayar el coloniaje que están sufriendo los indígenas por partida doble, por una parte por el eurocentrismo y por otro por el catolicismo. A 500 años de conquista, el etnocidio no ha terminado.

Su documental se preocupó por omitir los clichés que han ido estereotipando a los indígenas de flojos y reticentes a la modernidad. Prefirió, sin decirlo explícitamente, filmarlos durante sus horas de trabajo, cierto no durante el día por la violencia del clima, sino por las tardes y noches. Por otra parte, insistió es mostrar su incorporación al uso de las redes sociales (Facebook) como la herramienta que les permite denunciar la violencia sufrida por sus poblaciones con la invasión de la maquinaria y las empresas de los hombres blancos. Y por último, el coloniaje católico de un sacerdote que impone, con el apoyo de los caciques, la doctrina que les obliga a renunciar a su cultura.

 

Viaje a los pueblos fumigados, de Fernando “Pino” Solanas, se preocupó por rastrear el cambio climático provocado por la llamada agroindustria que ha forzado el cambio de cultivos, la deforestación y explotación genética de plantas y uso de pesticidas. En específico se puso a investigar la agroindustria promovida por la compañía trasnacional Monsanto en el territorio norte de Argentina. La consecuencia final, es el envenenamiento de las poblaciones, las deformaciones de los bebés y el aumento de casos de cáncer.

Senador y diputado por la provincia de Buenos Aires en diversos periodos desde la década de 1990, en este documental mostró su militancia activa. Además de ser el cámara de su propia película y, por tanto, como él dice “el autor y creador” de la obra, es el personaje porque pasa a ser el narrador, entrevistador y personaje al frente de la cámara. Así, deja claro que además de oficio de cineasta -detrás de los lentes- es un militante activo y comprometido con el movimiento medioambiental e Argentina -al frente de los lentes- .

 

O processo realizado por Maria Augusta Ramos explica el proceso del impeachment contra la expresidenta Dilma Rousseff en el año 2016. Ese año, Rousseff, fue denunciada por corrupción y se creó un gran escándalo que involucró, entre otros, a su vicepresidente Michel Temer. Escándalo y juicio que destituyó a la presidenta y permitió la vuelta al poder al grupo conservador.

Augusta Ramos siguió el juicio contra Rousseff desde el punto de vista de los senadores que la defendían, es decir del Partido de los Trabajadores. Se metió a las mesas que organizaron la defensa y a las sesiones de la comisión encargada del juicio en la Cámara de Senadores. El documental revela el drama lentamente: la aparición de los diversos opositores y acusadores en una especie de teatralización de unas acusaciones que en ningún momento son probadas por los denunciantes sino convertidas en perfomances de amor al pueblo y traición a Brasil. Mientras que la defensa busca argumentos concretos que expliquen la falsedad de éstas pero sin encontrar el tono dramatizador ni mucho menos el apoyo de los medios de comunicación volcados a defender el partido derechista.

Las tres proyecciones, quizás más la de Augusta Ramos, fueron aplaudidas en medio de gritos de apoyo a los realizadores y se pudo sentir el hartazgo contra la dictadura actual vivida en Brasil. Ojalá y se politice el ambiente así en México, este 2018.

 

 

 

 

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