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¡Estamos fritos!

¡Estamos fritos!

Casí parece, pero no. Al contrario, los momentos de serenidad para poder pensar lo que sucede e imaginar, a qué tipo de realidad nos enfrentamos, son intensos. 2017 ha sido un año con una carga de decesos violentos, cuyo número crece día con día. Grave, si ya ronda los trescientos y aunque menos fueran. En la localidad, ya se debe saber, si son problemas de convivencia entre los zacatecanos o si éstos quedan en medio de lo que consideran sus problemas otros actores sociales y de qué gravedad serán, como para intentar dirimirlos mediante la eliminación de unos u otros. Cuáles serán las causas como para dirimir, de manera tan violenta, las diferencias que se tengan. Lo cierto, la eliminación de unos o de otros, a nadie deja, nada bueno.

Se debería tomar tiempo para pensar, observar, analizar con detenimiento, cómo social, económica y culturalmente se ha llegado hasta aquí. Los responsables de la paz pública somos todos y el gobierno que se eligió bajo la promesa de ofrecer resultados, está obligado a  incursionar en todos los niveles institucionales para encontrar o inventar dispositivos o elementos para controlar una situación, cuya violencia no merma, sino se agrava.

Las acciones y declaraciones de actores políticos y sociales están al día, en un momento que pareciera conducir a una mayor exigencia de contención por parte de las autoridades competentes y articuladas, según nivel, para confrontar una situación, socialmente problemática.

Las instituciones específicas, creadas para imponer orden y otras más, pueden ayudar a imponerlo, sin ser ese su objetivo primordial, como fue la presencia y acción de la Marina, en Fresnillo. Con todo, el asunto es también cultural y el mal ejemplo hasta para sacar de gozne a la convivencia social se llama neoliberalismo, tan potente que hasta la paz económica, social y cultural se roba, mediante la depredación de que hace objeto a toda la población y eso genera como saldos, una redundancia de problemas, expresada en mayor pobreza, hambre y una cultura de CONTRA-civilización, cuya manifestación extrema sería generar una sociedad oclócrata (hasta por los crímenes).

¿Dónde están las instituciones y su mayor y decidida presencia en momentos como éste? Los pueblos son la base y los gobiernos, la cima de la institución social, política y cultural: desde el comisariado ejidal y el representante de cuadra, barrio o colonia, hasta el Gobernador y su estructura, comunicada, entramada, con la del ámbito municipal global, hasta la última localidad.

Por ejemplo, cómo fue la llegada, estancia y recién partida de la Marina en Fresnillo y cómo se puede tramitar su regreso o generar, desde dentro del Estado y del Gobierno de Zacatecas,  un cuerpo de tarea con similares, características equivalentes, en calidad y efectividad, para combatir al crimen.

Reprimir, sujetar y procesar los problemas de inseguridad y violencia, requieren de algo más que represión, más bien se trata: de qué manera generar cambios en la política, en la sociedad y en la cultura, capaces de evitar a los habitantes y a cualquiera, delinquir, como forma de vida y aprovechar la actual infraestructura  de seguridad para eso y crear la que haga falta: asunto de asistencia, de cultura y de integral transformación de las actuales policías, etc., en entidades remozadas y revitalizadas, cultas y educadas, capaces de promover, prevenir el delito y de poder enfrentarlo, si se comete. El gozne de todo eso son las condiciones económicas, sociales y culturales en que viven los habitantes de Zacatecas; últimos responsables de influir o generar la calidad de su convivencia, pues básico es para todos que nadie  carezca de lo más indispensable para poder vivir, educarse y divertirse, sanamente y sin temor.

Todo lo anterior, por ser un asunto público con gravedad urgente de atender, controlar y revertir, tiene que llevar al frente a las autoridades, articuladas según su capacidad institucional y su nivel, para poder hacer efectivo el mandato constitucional con el que deben cumplir como tales y con lo que prometieron como programa político en su campaña. Y si se cree necesario requerir de nuevo a la Marina, hay que hacerlo: clamar por su concurrencia institucional y sumar fuerzas en la solución de los problemas.

El Obispo Noriega, al exhortar a la Ciudadanía a Hacerse Responsable de la Inseguridad, fue muy claro: “Que busque estrategias, no basta con la denuncia”. Eso es cuestión de todos, la inseguridad es un tema malo, pero la seguridad es tema de todos y ojalá todas las tragedias provocadas por la violencia puedan ayudar al despertar de los ciudadanos y que puedan tomar parte para realizar una solución, acotó.

En otro plano, el nacional, Bernardo Bátiz, afirma: Morena va viento en popa; en pocos años se colocó como la única fuerza política con posibilidades de cambiar a fondo el rumbo de la política y de la economía. (Pronto se verá.)

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