‘Cómo hacer la revolución’. Soñar a lo grande

‘Cómo hacer la revolución’. Soñar a lo grande

La Gualdra 279 / Libros

Cómo —pregunta el serbio Srdja Popović— hacer la revolución.

“La” revolución y no “una” revolución, supone el lector.

“Esa” revolución que correspondería al menos a los dos más grandes experimentos del siglo pasado, los asaltos al poder en el México porfiriano y la Rusia zarista, con lo que se advierte una revolución progresista.

Aunque lo mismo nos supondría una revolución violenta.

¿Cuántos muertos dejó en nuestro país el 10-17, cuántos sólo en batallas tan sangrientas como las de Zacatecas y Torreón? Y ¿cuántos perdieron la vida durante el asalto al Palacio de Invierno, justo a partir del día que Lenin vaticinara como el del arranque: cuando más caro amaneciera el pan en los comercios?

Cómo hacer la revolución, se pregunta el biólogo Popović, actual dirigente del Centre for Applied Nonviolent Action and Stragies, organización no gubernamental dedicada a asesorar a los movimientos civiles que promueven acciones no violentas, y quien a finales de los 80 se le identificara como uno de los principales dirigentes de Otpor!, movimiento estudiantil que empujó la caída del dictador Slobodan Milošević.

Cómo…, a cien años de villistas y bolcheviques, de Zapata y el mismo Lenin, y cuando la voz de Jorge Semprún nos recuerda enfática: “todo cuanto atañe el comunismo y a los partidos comunistas en el mundo es prehistoria”.

Pues resulta, advertirá el lector, que las revoluciones a las que alude Popović son bien distintas a las referidas y exalta en cambio los experimentos planetarios más recientes: de la plaza Tahrir de El Cairo al movimiento Ocupa de Wall Street.

Todo en un sincero (sencillo) libro recién lanzado en español por la editorial Malpaso, Cómo hacer la revolución. Instrucciones para cambiar al mundo, traducción de Ana Nuño y Pilar García-Romeu del original Blueprint for Revolution: How to Use Rice Pudding, Lego Men, and Other Non-Violent Techniques to galvanise Communities, Overthrow Dictators, or Change the World.

Un libro “sobre revoluciones protagonizadas por personas normales y corrientes”, anticipa el autor, “grupos que piensan de manera creativa porque creen que uniéndose y operando de esta manera serán capaces de derrocar dictaduras y corregir injusticias”.

 

Necesario humor

Dividido en dos grandes apartados, el libro de Popović muestra (primero) el “verdadero” rostro de los activismos no violentos de reciente cuño, así como los rasgos principales que están en la base del éxito de los cambios sociales alcanzados; y (segundo) da también “consejos prácticos” para la utilización de las llamadas técnicas no violentas.

Ideas y vivencias tendientes a ser comprendías a la vez que sentidas, acota el autor. “Como un buen disco de rock, su objetivo es hacer que os pongáis en pie y os animéis a moveros. Con ellas, lo que pretendo sobre todo es convenceros de que por más que los tiranos de todo pelaje y condición, desde los uniformados gorilas hasta las troikas en pleno, puedan pareceros invencibles, a veces basta con un poco de humor para acabar con sus abusos”.

Cargada de ingenio y anécdotas que apuntalan los hechos, la prosa de Popović recorre experiencias personales y acude a los escenarios en los cuales se han manifestado estas “nuevas formas revolucionarias”. Nunca una broma, “eso es verdad”, pero tampoco exenta de júbilo y la mejor de las actitudes para insertarse en lo social como sujeto humano.

“Sacuden (las revoluciones) los cimientos de sociedades y naciones, producen cambios tremendos en los sistemas económicos y políticos, afectan a la vida de millones de personas. Y por ello han sido obra de personajes serios. Baste recordar la cara de pocos amigos de los viejos revolucionarios, Lenin, Mao, Fidel y Che Guevara. Si alguien es capaz de enviarme más de tres fotografías en las que se vea a alguno de estos tipos tronchándose y con pinta de estar pasándoselo en grande, le regalo una galleta. Pero rebobinemos hacia adelante, a las protestas de estas últimas décadas.

 

Risactivismo

Ahí vemos aparecer otro tipo de activismo. El humor político existe desde siempre y siempre ha acompañado a la política: la sátira y las bromas han sido utilizadas durante siglos para cantarle las cuarenta al poder de turno. Pero los risactivistas de nuestro tiempo han llevado el humor a cotas más elevadas. La risa y la diversión han dejado de ser armas marginales de los movimientos políticos y, en muchos casos, han constituido la esencia de su estrategia.

Los activistas no violentos han impulsado nuevas formas de protesta que suponen un giro radical, alejados de las manifestaciones de odio, resentimiento y rabia, y cerca, mucho más cerca, de un potente movimiento centrado en el buen humor. Lo sorprendente de todo es que ante una represión brutal no sólo se desactivan, sino que parecen ganar efectividad”.

Sin olvidar los obligados comentarios a los movimientos pacifistas de Gandhi y Luther King, el libro de Popović concluye evocando a El señor de los anillos de Tolkien, “una historia construida con un puñado de personajes comprometidos que se aventuran a una cruzada peligrosa e insólita”.

“Tomad las riendas”, finaliza, “y sabed que, incluso si fracasáis, al menos estaréis entre los pocos afortunados que, como los intrépidos hobbits de Tolkien, salieron de la Comarca e intentaron hacer lo que debían. Al fin y al cabo, alguien tiene que llevar ese anillo a Mordor. Bien podéis ser vosotros.

Ser prudentes, soñad a lo grande y manteneos en contacto”.

 

 

“Visión de futuro

En las luchas no violentas hay que recordar siempre que la única arma de las que dispones es el número de personas que eres capaz de movilizar. Esto fue lo que Itzik Alrov comprendió cuando se dio cuenta de que a todos los israelíes les gustaba el requesón pero no estaban dispuestos a pagar cualquier precio por él. En su servilleta tuvo el acierto de poner a siete millones de personas a un lado de su imaginaria línea divisoria y dejar en el otro lado apenas a un puñado de ejecutivos avariciosos. Algo parecido sucedió cuando Harvey Milk dejó de lanzar soflamas y se puso a escuchar a sus vecinos: acabó poniendo toda la ciudad de su lado y dejando fuera a unos cuantos perros.

He visto los efectos de aplicar este principio en todos los rincones del planeta, de Tiflis a Harare, de Caracas a Rangún. Los movimientos y las personas que son capaces de desmenuzar sus estrategias y transformarlas en actividades más abordables tienen más posibilidades de triunfar que las que forman corrillos para gritar trivialidades; pero también hay que saber que no basta con tener claro qué batalla es posible ganar y cómo convencer a la mayor cantidad de gente. Otra condición igualmente necesaria es asegurarse de que los nuevos seguidores tengan motivos suficientes para creer en lo que hacen. Y eso sólo se consigue desarrollando una visión de futuro”.

Srdja Popović, Cómo hacer la revolución, (fragmento).

 

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Srdja Popović, Cómo hacer la revolución. Instrucciones para cambiar al mundo, Malpaso, Barcelona, 2016, 338 pp.

 * [email protected]

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_guakdra_279

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