Sobre los “Los orígenes del totalitarismo”.

Sobre los “Los orígenes del totalitarismo”.

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Partiendo de la situación que atraviesa México, es importante,  profundizar la reflexión sobre la naturaleza del totalitarismo.  Recordemos que el nazismo (y el  estalinismo),  entre la primera y la segunda guerra mundial,  junto con  el  ascenso de los regímenes  fascistas,  formaron parte de lo que Hannah Arendt estudiaría,  en su libro “Los orígenes del totalitarismo”.

Sin olvidar,  pensar –también-   los avatares socialhistóricos posteriores, que han desembocado en la actual, inestable –extremadamente peligrosa-  “Crisis  Civilizatoria”, en  la que los mexicanos  (junto a poblaciones  como la  latinoamericana, afroamericana, musulmana, etc.),  nos encontramos en vías de ser –tendencialmente-   marcados como  “enemigos existenciales”, chivos expiatorios, homo sacer, etc.

Utilizados como parte de una “ficción” tejida desde el poder;  reducidos a constructos (o a “significantes vacíos”), parte de narrativas  basadas en puros “hechos alternativos”  al margen  de la  experiencia real, tanto política, como social, o económica.  Pues  lo que importa –ahora-, desde la perspectiva de esa parte de la oligarquía, es avanzar en la entronización de una lógica ideológica (-de un nuevo imaginario social-),  que sea funcional  a los planes de dominación de quienes  han tomado el poder. Sirven para  ejemplificar, entre otras cosas,  de qué manera el  “pueblo elegido”, se encuentra rodeado por un “mundo de enemigos”, etc.

Y ése es, justamente, el motivo por el que las “buenas razones” vertidas en defensa de los migrantes no autorizados (para mencionarlos solamente a ellos), sean incapaces de modificar la política efectiva aplicada contra toda la gama de “figuras sociales”, que se encuentran  en proceso de ser  marcadas para poder activar  (mediante su demonización, encierro, persecución, deportación, etc.) una teología política que sirve con su peculiar  ímpetu a la entronización del  (aquel “otro”) poder destituyente/constituyente inherente  a los movimientos de carácter “totalitarios”.

En este mismo sentido, hay que subrayar, la importancia de volver a estudiar  el pensamiento de Hanna Arendt, aquí señalaré especialmente sus investigaciones sobre “Los orígenes del totalitarismo” (libro publicado en 1950) donde estudia las “corrientes subterráneas de la historia europea que prepararon el advenimiento del fenómeno totalitario, caracterizando  para ello, las instituciones, la ideología y la práctica de los regímenes staliniano y hitleriano.

La obra está dividida en tres partes, la primera es sobre la historia del antisemitismo (la persecución -que duró siglos- del pueblo   judío, (situación que después ha sido monstruosamente invertida, con la dominación de Israel sobre los palestinos), y que terminaría por desembocar en el holocausto. La segunda parte, dedicada a analizar la génesis del imperialismo europeo, siglo XIX y XX, hasta la primera guerra mundial, donde es particularmente, interesante el análisis de la desintegración de la nación-estado, la desintegración social producto de la  crisis en el periodo de la primera posguerra,  junto a otros elementos, como las masas desarraigadas de las ciudades, los refugiados y apátridas. Aquí tiene especial relevancia, la diferenciación que establece entre el imperialismo de ultramar, (basado en la conquista de tierras lejanas, la dominación colonial, etc.), y el imperialismo continental, y de los movimientos del pangermanismo y del paneslavismo, que fueron los movimientos que antecedieron y  que  llevarían al triunfo de Hitler (y de Stalin).  Junto al de numerosos regímenes fascistas (incluyendo la revolución española y  la dictadura franquista). En la tercera parte, Arendt, aborda el estudio del nazismo  y del estalinismo, como los dos  regímenes totalitarios clásicos.

Vale la pena citar algunos párrafos relacionados con los pan-movimientos, donde Hannah Arendt, habla de cómo a diferencia… “del imperialismo ultramarino,  que se contentaba con una relativa superioridad, con una misión nacional o con la carga del hombre blanco, los pan-movimientos se iniciaron con una absoluta reivindicación de su condición de elgidos”

Sobre los paneslavos rusos, Arendt menciona como estos afirmaban que por la naturaleza cristiana del pueblo ruso, su existencia era concebida, “según Dostoievsky,  como… el “Cristóforo entre las naciones”, el que lleva a Dios directamente a los asuntos de este mundo […] en razón de sus reivindicaciones de ser el pueblo verdaderamente divino de los tiempos modernos”

Del mismo modo Arendt, señala la forma en que los pangermanos austriacos, sostenían reivindicaciones similares “en su calidad  de elegidos divinos”, [aunque se volvieron anticristianos], Hitler por ejemplo declaró… Dios Todopoderoso ha hecho a nuestra nación. Estamos defendiendo Su obra, defendiendo la existencia de ésta”.

Tampoco faltaban la enemistad mutua, entre paneslavistas y pangermanistas,  por ejemplo cita a un seguidor del paneslavismo  -ruso- que era verdaderamente fiel al tipo: [diciendo] “Los monstruos alemanes no son nuestros enemigos sino los enemigos de Dios”

Esta característica [de considerarse como “pueblos elegidos”], fue una de las causas –entre otras-  que condujeron a “aprovechar la aterradora  oportunidad”, que llevaría a los pan-movimientos a  explotar políticamente el antisemitismo  contra el  pueblo judío.

Es importante actualizar la reflexión arendtiana  en torno al totalitarismo.  Pensar en las similitudes –y diferencias-  entre aquella época y la nuestra. Volveré al tema. ■

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