El legado del rescate de la Universidad Autónoma de Zacatecas en 1977 (2/2)

El legado del rescate de la Universidad Autónoma de Zacatecas en 1977  (2/2)

■ El Mirador de Heródoto

“… pagad a las generaciones pasadas lo que no puedes agradecerles de mano,

engrandeciendo o culminando su pelea para el bienestar de las generaciones futuras.”

Fiedrich Schiller. Poeta, historiador y filósofo alemán (1759-1805

Una de las conquistas de la Revolución Mexicana más valoradas por el pueblo y consignada en nuestra Constitución Política de 1917 –a la cual en la actualidad le han suprimido artículos que favorecían el beneficio social- fue el Reparto Agrario orientado a terminar con ancestrales latifundios.

En la ciudad de Zacatecas en la década de 1970, el Frente Popular de Zacatecas, conformado por gente del pueblo asesorada por un sector de maestros y estudiantes de la UAZ, apoyó a campesinos, para que con sustento en leyes constitucionales, obtuvieran tierra para sembrar. Tales acciones afectaron varios latifundios, por mencionar sólo uno, el denominado “Boquilla del Carmen”, propiedad de don Manuel Sescosse.

El hecho de que algunos universitarios participaran en movimientos campesinos de reivindicación, indignó a quienes ostentaban el poder económico, mismos que junto con otros integrantes de la comunidad universitaria, conformaron el grupo autodenominado “Alianza Universitaria” que con el pretexto de manifestarse contra el “pase automático” en la Escuela de Medicina, el 10 de enero de 1977 violentamente se posesionaron de la Rectoría de la UAZ.

La defensa de la autonomía de la UAZ fue asumida por el colectivo universitario “Tendencia democrática” apoyado por el pueblo.

Al no solucionarse el conflicto en las instancias locales con el Gral. Fernando Pámanes Escobedo al frente del gobierno estatal, se recurrió a diversas autoridades nacionales. Cuando la enconada confrontación llevaba meses, se consideró que cuando de superar desacuerdos se trata, hay que discutir, y si la discusión no conduce a ninguna parte, hay que votar, y se determinó que fuera una expresión democrática directa, esto es, un referéndum quien dijera la última palabra. Éste empezó a realizarse el 2 de mayo de ese mismo año. Lo ganó Tendencia Democrática.

Las repercusiones que tuvo el triunfo del grupo defensor y restaurador de la institucionalidad de la UAZ en 1977 son dignas de recordarse, así sea de manera esquemática.

De entrada, permitió que se siguiera trabajando por lograr los objetivos trazados en el Simposium de Reforma Universitaria de 1971, incluyendo cambios sustanciales en todo el proceso y estructura educativa. Cabe destacar que se consolidó su condición de institución de educación superior pública, laica, gratuita y de excelencia,  atributos integrantes de su identidad.

Publica. Público y privado son vocablos que vienen del derecho romano, significando el primero lo relativo a la condición del Estado y el segundo lo que atañe al individuo. Dado que la educación marca el futuro de las nuevas generaciones y de la sociedad entera, es obligación del Estado financiarla.

Laica, porque se mantiene por completo ajena a cualquier doctrina religiosa, abraza al pluralismo y consecuentemente es incluyente, a diferencia de la educación confesional que adopta de manera oficial un sólo credo religioso, excluyendo a los demás.

Gratuita. Esta condición se favoreció en ese momento. La educación es un patrimonio público, un derecho humano. Un derecho y un deber.

Excelencia, reconocimiento académico nacional, el 9 de enero del año en curso la UAZ tuvo la satisfacción de recibir el refrendo de membresía en el Consorcio de Universidades Mexicanas.

Vale subrayar que después del movimiento UAZ de 1977, creció la población escolar, se incrementaron múltiples carreras, y posgrados. La investigación, esto es, la generación de conocimiento nuevo, se potenció. No se especifican cantidades por falta de espacio, pero los datos son localizables en el Departamento de Planeación UAZ.

Actualmente la  Institución también sobresale en el servicio que presta a la sociedad. Como muestra de ello están las clínicas y centros de atención de las UA de Odontología, Psicología, Derecho, Contabilidad y Administración.

Sin embargo, lo que no consiguió la Alianza Universitaria, lo están logrando actualmente las medidas neoliberales implementadas por el gobierno. Los recortes en el financiamiento a las universidades públicas son motivo de alarma, porque repercuten en el incremento del porcentaje de aspirantes que no alcanzan inscripción. Con ello la educación está dejando de ser  herramienta de justicia social. Está en juego el modelo educativo del país. El gobierno está favoreciendo a la educación privada.

Ante este complicado panorama, si se aspira a que los jóvenes, independientemente de su situación económica tengan igualdad de oportunidades para superarse, ¿cuál será la ruta más eficaz a seguir? El rectorado 2016-2020 encabezado por Antonio Guzmán Fernández es congruente con el pensamiento de aquellos universitarios de 1977: “El pueblo de México necesita que funcionen los distintos polos de conciencia crítica que pueden existir y uno de ellos reside en las universidades, allí florece la inteligencia capaz de examinar el contexto social, detectar los problemas reales y proponer proyectos específicos de solución” (RCH). Concretamente la UAZ debe actuar al modo de las pioneras universidades catedralicias que anunciaron y nutrieron al Renacimiento.

En síntesis, un factor del legado del movimiento universitario aludido, reside en la concientización de que no hay futuro social promisorio sin educación gratuita. Violeta Parra en una de sus canciones lo expresa así. “El derecho a la educación pública no se vende, se defiende.”

 

Así se observa el mundo desde El Mirador de Heródoto ■

 

*Docente investigador de la UAZ

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