¿Cómo organizarnos contra el gasolinazo? 1/3

¿Cómo organizarnos contra el gasolinazo? 1/3

Estamos viviendo la profundización de una crisis sin solución. Esa percepción ha detonado en Zacatecas, las movilizaciones contra el gasolinazo, los aumentos a los impuestos, agua, luz, y todos los incrementos en cascada que siguen, (junto con la nueva política norteamericana hacia México, devaluaciones, muro, deportaciones, desinversiones. O sea, más inseguridad, corrupción, impunidad, etc.). En ellas se entrecruzan, tanto la efervescencia y protestas de la ciudadanía no organizada, sin cauces de expresión consolidados, así como, los sectores  organizados, con diversas formas de organización, de lucha, ideologías, (son el eje vertebral del proceso). También, se movilizan algunos partidos políticos, en la Legislatura, y desde los gobiernos municipales, etc. Siendo la constante, que cada quien haga sus acciones de manera aislada, con algunas confluencias parciales, pero importantes, como la de la marcha del 7E con más de 3,000 personas.

Una de las claves, no la única, para entender esa heterogeneidad y fragmentación, en la explanada del Congreso estatal de Zacatecas, el lunes 9, cuando, en el círculo formado por las personas que estábamos ahí presentes, se expresó una diferencia entre quienes consideraban la necesidad de afirmar que debía ser una movilización ciudadana, que no debería “partidizarse”, incluso se pidió que se levantara la mano para ver quién era miembro de un partido y quién no, (la inmensa mayoría, el 95%, no lo eran). Entre otros avatares, llegamos a la propuesta de una asamblea para el sábado 14, con presencia de quienes -sabíamos- se estaban manifestando también en otros municipios contra el gasolinazo.

En la asamblea, este sábado 14, los compañeros de Jerez informaron de las acciones emprendidas allá, y del cuidado que han tenido en mantener “la pureza del movimiento”, evitando su “partidización”. Se permite participar, únicamente a título personal, sin “representar” a ningún partido.

¿Cómo dar -con éxito- ese otro “paso de la muerte” que nos evite seguir siendo los que siempre se movilizan, ante los retos inmensos que surgen de los sombríos escenarios -ya- previsibles, esa vía implicaría el fracaso de la resistencia. ¿Cómo construir nuevos modelos de organización alternativa? Rompiendo el cerco, incorporando a la mayor cantidad de personas, ciudadanas y ciudadanos sin experiencia política, trascender las movilizaciones gremialistas, y/o exclusivamente de militantes, y/o de los partidos políticos, y empeñarlo todo –el futuro del movimiento depende enteramente de ello- para lograr descubrir/construir/crear -con forma de movimiento social- nuevos modelos de agregación y de lucha, que nos permitan irrumpir en las calles, en los hospitales, en los centros educativos, en diversos espacios institucionales (con objetivos concretos y cotidianos), logrando mezclar en tales procesos, a quienes están en contra el impuesto sobre la gasolina, con quienes se manifiestan contra el aumento al agua, a la electricidad, o contra las privatizaciones, con quienes luchan por el derecho a la alimentación, a la salud, a la educación, o por el derecho al trabajo, etc. Y, también, resolviendo el problema de las escalas, articulando la zona metropolitana, con los municipios, (o a nivel nacional), involucrando a nuevos actores.

Necesitamos establecer fórmulas de cooperación y apoyo mutuo; evitar dinámicas burocráticas de lucha por la “representación”; operar con la mayor horizontalidad; rediseñar la verticalidad (coordinación/dirección); establecer métodos de democratización efectiva, armar las articulaciones sectoriales y territoriales en distintas escalas. Sabiendo que -en definitiva-, la fuerza social que necesitamos constituir, solo se logrará abriendo el movimiento a la ciudadanía.

Cuántos ejemplos requerimos (Podemos, Syriza, Evo, Correa, etc.) para entender que no basta con entrar a las instituciones. Es preciso construir contrapoderes -con plena autonomía-, y asegurar -así- nuestros derechos y nuestras vidas.

Redefinir… ¿Quiénes queremos ser? ¿Qué somos? ¿Cómo vamos a funcionar?

Cobra otro sentido, en este contexto, lo que Castoriadis apuntaba… “La gente no se expresa. Desde siempre, todo el trabajo de la sociedad instituida ha apuntado a persuadirla de que lo que tiene que decir no es importante, y que lo importante, es lo que conocen y dicen los especialistas en economía o en política [ ] Este trabajo ha logrado su objetivo y la gente cree: -“lo que a mí me preocupa no tiene mucha importancia, son pequeñas imbecilidades personales; yo no puedo hablar porque no conozco nada de ello”. (Y concluye)… Tenemos que destruir los efectos de ese trabajo, invertir los signos de valor, difundir la idea evidente, que los discursos que invaden la prensa, la radio, la televisión, tienen una importancia casi nula, y que la preocupación de la gente es el único asunto importante, desde el punto de vista social”.

¿Cómo podemos hacer emerger de todo este dolor/indignación, un movimiento de movimientos de autodefensa y de lucha?

La política es la actividad organizada de la gente, y no la representación electoral, o la acción institucional. O la reinventamos como actividad colectiva con la mira puesta en el bien común, o no habrá salida de esta pesadilla… ■

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