Ofrecer “resultados constantes”, el reto para Alfonso Vázquez al frente del IZC

Ofrecer “resultados constantes”, el reto para Alfonso Vázquez al frente del IZC
Alfonso Vázquez Sosa, designado director del IZC, en entrevista con el periodista Carlos Navarrete sobre el futuro que aguarda a la entidad en materia de cultura ■ fotos: Benjamín Contreras

■ Apego a la normatividad, lo que requiere Zacatecas para recuperar su presencia internacional

■ Integrar a gente con conocimiento y experiencia, reclamo de la comunidad artístico-cultural

Alfonso Vázquez Sosa expuso en Acentos, el programa de La Jornada Zacatecas TV, que el reto de haber sido designado director general del Instituto Zacatecano de Cultura (IZC), será ofrecer “resultados constantes”. Y la solución para que Zacatecas recupere su presencia nacional y aun trascienda al ámbito internacional en materia cultural requiere del apego a la normatividad en la materia, que permitirá atender al reclamo de la propia comunidad artístico-cultural y la ciudadanía organizada, de integrar en los diferentes órganos de consulta y decisión, “a la gente que tiene conocimiento y experiencia”.

El ex coordinador del Área de Arte y Cultura de la Universidad Autónoma de Zacatecas tradujo la decisión del gobernador Alejandro Tello Cristerna de sumarlo a su gabinete en esta encomienda, como una respuesta “a la necesidad de acercar a gente involucrada con los escenarios, la formación artística, la gestión y la promoción cultural; la idea es tomar en cuenta todas estas expresiones, volver a buscar a la gente que se manifestó”.

Abundó al respecto señalando que “hay muchas voces en contra de lo que se hace, hay que entender qué es lo que no está funcionando. Si alguien está oponiéndose a un programa en particular, debe haber una razón y debe haber una propuesta de su parte”.

En la conversación con el conductor de la serie y jefe de Información de La Jornada Zacatecas, Carlos Navarrete Ortiz, Alfonso Vázquez dijo que hará un trabajo basado en diagnósticos y metodologías, en la evaluación de los programas, proyectos y acciones del IZC que implicarán su reorientación, o incluso, su desaparición, pues dijo, detrás de cada acción a ejecutar, deberá haber un “para qué”.

La coyuntura expresa retos adicionales. Uno importante, la reducción de los recursos destinados al rubro cultural, que se sabe ya, será de 30 por ciento y afectará a los institutos y festivales de todo el país. A esto se suma una gestión al frente del IZC que para el caso de Vázquez Sosa será de sólo cinco años.

El funcionario dijo al respecto de estos anuncios, que “nos prenden los focos de alarma, pero es donde precisamente tenemos que hacer uso de todas estas herramientas para argumentar y justificar por qué un estado con un perfil cultural como Zacatecas no puede aceptar esas reducciones”.

Se trata dijo, no sólo de reclamar sino de argumentar con datos, números y hechos, e involucrar a la comunidad artística y cultural que desde su trabajo “pueda defender la búsqueda de mayores recursos”.

Observó asimismo que es tiempo de articular las bolsas destinadas a la Cultura con las de otros rubros, tales como Seguridad y Educación, porque “los que están etiquetados sólo para eso evidentemente van a ser insuficientes”.

 

Atender a la normatividad

En respuesta a la pregunta de Navarrete, de cómo revertir la mala imagen denunciada por la ciudadanía e integrantes de la comunidad artístico-cultural de Zacatecas respecto de la gestión del IZC que en años recientes ponderó el actuar del organismo como una palanca de desarrollo turístico sobre el carácter formativo de su oferta, Alfonso Vázquez Sosa aludió a las muchas transformaciones que a lo largo del tiempo ha sufrido la administración de la actividad cultural en la entidad.

Expuso que actualmente existe un cuerpo normativo que establece “cómo debe hacerse la Cultura”, por lo que un primer reto para el nuevo gobierno será acatar la Ley, “funcionar de acuerdo a lo que está normado” y hacer que los estamentos establecidos en ella, el Concejo directivo, el Concejo consultivo y el Patronato, operen y generen resultados.

Consideró a las tres figuras como “fundamentales” para garantizar que las voces ciudadanas y de la comunidad artístico-cultural que buscan incidir en las políticas públicas, estén representadas y su forma de pensar “llegue a quien toma las decisiones”. Pero además, que éstas no se sustenten en la opinión de una, dos o tres personas.

“Que haya la garantía de que cualquier programa, cualquier solicitud, sea suficientemente discutida, argumentada, y que una decisión se tome en base a criterios, incluso de especialistas”.

Observó que en la pasada campaña electoral, los diferentes candidatos ofrecían distintas respuestas a una misma pregunta, pero hubo una constante, el “permitir la participación ciudadana” y la cercanía con la gente para que “no sólo se dicten” los programas y los acuerdos.

“Creo y lo quiero pensar así, que el decidir invitarnos a nosotros a la Dirección del Instituto es una respuesta a una de esas demandas”, expresadas a Tello Cristerna desde los grupos organizados y otros espontáneos.

Dijo que hubo una discusión constante a la que él mismo fue convocado a participar para dar su punto de vista como usuario de los servicios institucionales, misma que evidenció como una constante, el “que no contamos con esos espacios de participación, de opinión” y que quienes están a cargo de los programas deben tener “esa sensibilidad para entender que hay muchas voces, hay voces críticas, hay voces especializadas”.

Alfonso Vázquez Sosa se propone tomar en cuenta estas expresiones y para ello buscará a la gente que se manifestó, “que tiene aportaciones serias”, sustentadas en estudios e investigaciones en materia de desarrollo cultural.

 

Desjerarquizar-descentralizar

A la interrogante de cómo se involucrarán estas voces en la modificación de una estructura jerarquizante y vertical, en otra incluyente y horizontal, algunas expresadas desde el Foro Popular de Cultura, dijo que es importante considerar que tanto la toma de decisiones como el quehacer cultural se concentran en la capital del estado, pero que existe un gran número de personajes en los municipios y fuera de la entidad, y aun del país, que habrá de convocar y acercar.

Comentó que ya ha platicado con ex responsables de las instituciones culturales en los municipios, que desde su experiencia “saben por qué no funcionaron algunas cosas” y sugieren ahora se tomen en cuenta las problemáticas a las que se enfrentaron en las distintas regiones.

Habrá entonces que capacitar y actualizar a los nuevos funcionarios en la normatividad, pero también adaptar el comportamiento de todas las instituciones a lo dispuesto en la Ley General de Cultura, actualmente en construcción, expresó.

Para atender el problema de la “descentralización” y la optimización de recursos, será importante “primero escuchar” y conocer las problemáticas de las distintas regiones del estado y sus propuestas, pues hay planteamientos que pueden aprovecharse para toda una región e incluso el estado, dijo.

“Yo creo que no hay que centrar todo en la figura de un director, un director es responsable institucional”, pero debe ser lo suficientemente abierto “para sentarse con cualquier ciudadano y formar un equipo de gente realmente capacitada, un equipo que entienda, que haya pasado por todos estos procesos, para hablar con conocimiento de causa”.

A la pregunta sobre su equipo de trabajo, que apuntó Carlos Navarrete, tendrá que ser receptivo incluso para enfrentarse a la incomodidad de exigírsele salir de su estado de confort, y sobre la observación de Esaúl Arteaga, director fundador de la Unidad Académica de Artes, de que lo importante en el caso de Vázquez Sosa es “que lo dejen hacer”, comentó que “la fuerza y la autoridad” para dirigir eficientemente al IZC resultará justo, “de un proceso inicial adecuado”.

Aludió así a los diagnósticos realizados por la anterior administración y que derivaron en la actualización de la normatividad y la modificación del organigrama del organismo, y comentó: “alguna razón debe haber para eso y tenemos que conocer cuáles fueron las causas de esas modificaciones que son muy recientes; ver a dónde está dirigido el impacto de esos cambios”; si atendieron a necesidades económicas, políticas, o a la transición del Conaculta en Secretaría de Cultura, misma que implicará cambios en las políticas culturales también en los estados.

Manifestó asimismo su convicción de que “si hay una administración nueva, el equipo tiene que ser nuevo íntegramente. Todo tiene que volver a empezar”, pero agregó sin embargo, que los funcionarios actuales con experiencia, trayectoria y buenos resultados “por supuesto que tienen que estar”, pues son quienes operan los programas, y conocen bien a la gente involucrada, la dinámica de los públicos, aun cuando una acción es ya obsoleta.

Observó que en su gestión al frente del IZC se partirá de los “programas en sí”, pues durante su operación ya añeja se han generado vicios “no por mala intención” sino por efecto de la costumbre y la automatización de los procesos, por lo que un nuevo perfil encabezándolos implicará “volver a apretar esas tuercas que pudieron haberse aflojado con el tiempo” y hacer las cosas de forma distinta aun cuando se conserve a la gente con experiencia.

Aquí aludió al slogan con el que Alejandro Tello trata de poner distancia respecto de su antecesor, y que involucra en sus discursos: “trabajemos diferente”, al que agregó que habrá una nueva forma de hacer las cosas, pero consensuada.

“Una forma en que todo mundo sepa cuáles son las reglas, que no se tenga esa sensación de que hay cosas que se van a decidir a escondidas, o que solamente nos vamos a enterar de algo cuando ya no hay vuelta atrás”.

Aseveró “que es un buen momento para participar todos, para escuchar a todas las voces, y pues, sí tener la seguridad y la garantía de que la idea es cambiar la forma en que se hace la Cultura en el estado, y que Zacatecas recupere una presencia nacional incluso en todo el mundo”.

Criticó que en los festivales que organiza el IZC se tiene presencia de figuras muy importantes de todas partes del mundo, “pero no vemos al zacatecano” en los programas de sus similares fuera de la entidad.

Agregó que existe el talento y la calidad suficiente para que los creadores zacatecanos sean motivo de orgullo al mostrarlos en “escenarios de primer nivel mundial”. Tema al que aparejó la responsabilidad que habrán de tener los artistas en el caso de que se les apoye de manera importante, pues dijo, deberá evaluarse con rigurosidad “qué es lo que se están presentando, quién se está beneficiando con ello y de qué manera se retribuye para el beneficio y el desarrollo del estado”.

Pretende el también director fundador de la Orquesta Filarmónica de Zacatecas, “llegar al punto en que nuestros artistas no sean los que le abren los programas a los invitados sino la figura principal”; primero conocidos y reconocidos localmente, para que después “los conozca el mundo”. Por ello, otro reto será conseguir que la producción cultural de Zacatecas esté presente en todos los festivales y ferias del libro “que le están significando algo al país”.

Aquí observó que hay mucha gente que actualmente está publicando materiales, que debe trascender del ámbito local, y de misma forma hacerse con las diferentes disciplinas.

Alfonso Vázquez dijo que no se inventará nada “porque las cosas están ya hechas”, pero sí se buscará que los creadores se sientan valorados y reconocidos, reiterando que “habrá mecanismos de control para que si es recurso público, pues se aplique en beneficio público”.

 

Festivales

Aunque los festivales no son lo único que hace el IZC, sí representan el concepto de Cultura que busca promover y socializar el organismo, observó Carlos Navarrete, quien trajo a colación la polémica que se ha generado por su oferta en años recientes, incluida la crítica por involucrar propuestas del “contentillo” de los familiares de “unos cuantos”, y la omisión cada vez más marcada de propuestas que convulsionen el estado de confort de los públicos, “que nos sacudan y que después de eso digamos si nos gusta o no nos gusta, pero al fin y al cabo ver la posibilidad de escuchar y ver nuevas cosas”.

Dijo el director del IZC que será fundamental la existencia de una planeación estratégica de las actividades, “¿a qué me refiero?, hay cosas que se hacen ya por inercia, ya sabemos que hay un festival o varios festivales, casi hasta sabemos quién va a venir porque los programas son casi los mismos siempre”.

Argumentó que existe una metodología para medir indicadores del comportamiento cultural y para el diseño de proyectos en la materia, de las que no puede eximirse a los festivales.

“Hay que estar muy conscientes de qué está significando cada uno de los festivales en el país” y ver en ese concierto dónde se ubican y/o como se articulan los que se realizan en Zacatecas.

De misma forma se evaluará la evolución de los artistas que se involucran en su oferta. Ejemplificó con la Ofilzac, “no puede ser la misma orquesta cada año”, debe haber un desarrollo, un incremento en el público que la sigue, cambios en su repertorio, “¿está estrenando obra, está presentando autores vivos, o reproduciendo esquemas de estilos pasados?”.

“Debe haber siempre una razón de para qué se hace cada una de las cosas. Y creo que contamos con las herramientas y con los mecanismos para que se empiece a medir y a diseñar en base a criterios muy actuales”, sentenció.

Habló también de la incorporación “de forma inteligente” de nuevas tecnologías, a favor de los públicos jóvenes, cada vez más demandantes de información.

Alfonso Vázquez Sosa expuso las expectativas a lograr en cinco años y el sello que él mismo pretende imprimir a su gestión al frente del IZC, refrendando que por “la forma en la que llego a ocupar este cargo” se esperan cambios en que se aproveche su perfil y experiencia.

El reto será “dar resultados constantes”, no sólo en materia administrativa sino “palpables” a partir de las acciones que se vayan ejecutando. “Y que los creadores, todos los artistas, todos los formadores, todos los investigadores de la cultura, puedan sentir esos cambios”, que no habrán de esperar para su evaluación hasta el cierre de sexenio sino cada seis meses o un año.

“Fue bueno, fue malo, si fue malo cambiemos la estrategia o dejemos de hacer algo que no funciona, pero si fue bueno –buscar- a dónde lo podemos replicar para que la situación sea mejor”.

Concretó la solución para el estado de cosas que guarda el actuar del IZC, el “integrar en los diferentes órganos de consulta, incluso en los órganos de decisión, a la gente que tiene el conocimiento y que tiene la experiencia”, un proceso que admitió será complicado, pero que dijo, redundará en beneficio de la institución.

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