Zacatecas, el derecho divino de los reyes a la basura

Zacatecas, el derecho divino de los reyes a la basura
Estampa de la capital zacatecana ■ foto: ernesto moreno

Historia y Poder

La gravedad de la situación del pueblo zacatecano era extrema.

Sin derecho a defenderse, los amos españoles nos querían hacer creer que su poder derivaba de dios directamente y fijaban impuestos, nos hacían la guerra, llenaban presidios, cementerios.

El clero y la nobleza criolla zacatecana eran dueños de extensos territorios y de minas y de la vida y suerte de miles obligándolos en su pesada carga a sufrir lo indecible.

Lo más grave era el impedimento a que las muchedumbres fueran felices por el derecho a la libre aduana, a la explotación casera de las minas y en cambio el látigo, la persecución, el destierro y la insalubridad era moneda de cambio, norma malparida, aspecto básico de la convivencia.

Después llegó la luz de las sublevaciones, no había de otra.

El pueblo zacatecano aprendió la lección: legalizó las asambleas populares y los tribunales revolucionarios en que se ajustició a los traidores, impuso leyes que fueron novedosas pero después al paso de los años fueron caducas por inoperantes.

Pero supo que los reyes valían lo que un queso mal oliente y se decidió a vencer los obstáculos.

Los ecos de otras revoluciones le tocaron la frente y le inundaron de ideas en sociedades de socorros mutuos, el mutualismo, la hermandad obrera y minera, la gestión del sector laboral organizado a pesar de los episodios  de resistencia y de tortuosa lentitud.

Todo ello para aspirar a la honestidad y ser socios activos de su luz, su ejemplo.

Era doloroso siempre ver a las mujeres y a los niños trabajar en intensas jornadas y con retribuciones muy pequeñas. ■

Banner Home Videos 578 x 70

Related posts

Banner Home Videos 578 x 70