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La victoria Cubana

La victoria  Cubana

El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba –sumado a la reciente libertad de los tres cubanos acusados de espionaje– constituye sin duda, una victoria para el pueblo cubano.

Esto puede evaluarse sólo si se toma en cuenta que durante más de 50 años, las administraciones estadounidenses no abandonaron en ningún momento la tentativa de destruir la revolución que –un grupo de 82 expedicionarios entre los que se encontraban Fidel Castro, su hermano Raúl, el Ché Guevara y Camilo Cienfuegos— desembarcara del Granma un 2 de diciembre de 1956 rumbo a la Sierra Maestra.

Después del triunfo de la revolución (primero de enero de 1959), Estados Unidos intervino militarmente en Bahía de Cochinos en 1961; luego maquinó planes para asesinar a Fidel y a otros dirigentes cubanos; asesinó al Ché Guevara (en La Higuera, Bolivia en 1967); instruyó y comandó el embargo económico actual y tomó muchas otras medidas restrictivas para aislar y asfixiar a la isla.

Pero la estrategia fracasó; recientemente el propio presidente Obama se vio obligado a reconocerlo. Durante todo este tiempo, la República de Cuba supo mantenerse firme frente a la primera potencia del mundo –con dificultades y sufrimientos— pero firme, convirtiéndola en un referente y ejemplo anti-imperialista para las fuerzas progresistas y de izquierda, como también para no pocos de sus enemigos.

Cuando en los años 90 el bloque soviético se hundía a causa de las presiones del imperialismo, de sus contradicciones internas y de una burocracia que en esos momentos optó por la restauración capitalista, muchos analistas predijeron la caída del régimen cubano debido a que la isla dependía en gran medida de la ayuda soviética. Pero Cuba pudo sostenerse gracias a la determinación inquebrantable de su pueblo por defender la soberanía de la isla y a los innegables logros de la revolución en materia de salud, deporte y educación reconocidos por las naciones del planeta.

La resistencia cubana –que fue capaz de hacer frente a la política militar imperialista– no ha logrado, sin embargo, ser lo suficientemente fuerte como para resistir a las presiones del mercado mundial capitalista con lo que se confirma -una vez más y de manera trágica- que no se puede construir “el socialismo en un solo país”. Es por ésta y otras razones, que se entiende que el sorpresivo restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos pudiera traer nuevos riesgos y dificultades para la isla. En la naciente circunstancia, se pudieran trasferir las bases de una dinámica evolutiva “a lo China”, con un capitalismo de Estado que provocaría desigualdades económicas internas donde la burocracia y el sector militar, pudieran ser los más favorecidos. Situada a 150 Km. de Estados Unidos y bajo la presión tanto del comercio norteamericano como de la burguesía cubano-americana de Miami, Cuba sólo podrá resistir entonces mediante la movilización social permanente unida a la firmeza y continuidad de un proyecto revolucionario. A lo largo de estos últimos años, Cuba pudo resistir gracias a la ayuda que recibiera de Venezuela (petróleo a precios bajos) pero esta circunstancia (y la propia situación venezolana), también ha cambiado.

Con todo, la recuperación de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, constituye una buena noticia para el pueblo cubano; pero esto es sólo un primer paso. La dignidad cubana y la presión internacional, deben mantenerse para que el bloqueo económico a la isla cese definitivamente y para que de una vez por todas, Cuba pueda integrarse libremente y sin restricciones, a los distintos organismos internacionales en los que se delibera sobre la situación política mundial y el futuro de la especie humana, hoy amenazado seriamente “por la modernidad globalizada” y el cambio climático.

El imperialismo norteamericano –que no renunciará a sus objetivos estratégicos–. “bombardeará” a Cuba con mercancías y capitales. Tiene en la mira al turismo de la isla, al sector agroindustrial, las telecomunicaciones y las compañías aéreas. Por ello, a Cuba le será indispensable no ceder el control estatal en las nuevas relaciones comerciales y para evitar los efectos corrosivos que traen consigo los flujos económicos y financieros.

Para beneficiarse de la victoria actual y, al mismo tiempo, proteger al pueblo cubano de los efectos sociales de la presión capitalista norteamericana, no habrá otro camino que la movilización y el control popular, es decir, el control y la gestión de las empresas por parte de las y los trabajadores. Más allá de dar garantías a los nuevos inversionistas que llegarán a la isla procedentes de todas partes, a la nueva circunstancia le será igualmente necesaria, la garantía democrática de la libertad de expresión, para crear condiciones de un debate democrático y permanente en todas las organizaciones populares de Cuba, al calor de la nuevas circunstancias.

Se trata sin duda, de un desafío extraordinario. La revolución cubana –que durante más de cincuenta años se mantuvo firme contra el imperialismo norteamericano– encontrará seguramente nuevas y originales respuestas.

Un abrazo a la hermana República de Cuba en el 56 aniversario de su revolución. ■

 

Fuente informativa: Doc. Cuarta Internacional  // www.prt.otg.mx

 

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