Ramón López Velarde, su obra en perspectiva (cuarta de cinco partes)

Ramón López Velarde, su obra en perspectiva  (cuarta de cinco partes)
  • El Mirador de Heródoto

Hablar del legado poético de Ramón López Velarde y tratar de seleccionar los principales poemas para difundirlos, es como seccionar en nuestra imaginación un horizonte en atardecer para guardarlo como una fotografía, lo cual es prácticamente imposible. Para la mayoría de los poetas, críticos y gustosos de la obra del bardo jerezano, se tiene que repasar por obligación toda su producción y, posteriormente, releer lo que a gusto del lector por su coincidencia, ánimo e intencionalidad, vale la pena retomar y degustar.

Sin embargo, el objetivo que nos fijamos al inicio de esta serie de artículos, fue hacer una panorámica general de la vida y obra del considerado poeta mexicano por antonomasia y seleccionar lo mínimo que se debiera conocer de su herencia literaria para difundirlo.

Quizás para muchos –sobre todo a los gustosos de la lectura o los que ya tienen una iniciación en el mundo de la literatura- no se les dificulte hacer lo que la recomendación académica dicta, pero la intención de este apartado, va encaminado a la motivación de otro sector de la sociedad, de los impacientes lectores con afán de atender una primera inquietud de acercamiento a la obra del vate, autor de La Sangre Devota, espero no promover una polémica. En todo caso, es una postura ante la obligación de todo zacatecano de contribuir en el conocimiento y difusión de la figura de Ramón López Velarde.

El desafío de mostrar lo básico, lo contundente, lo que resume, lo importante, lo que está completo, es que no a todos puede gustar y precisamente aquí es donde reside la riqueza de la propuesta. Presentamos pues, a un Ramón López Velarde visto desde El Mirador de Heródoto. Esperamos motivar y enriquecer la inquietud de profundizar en el estudio del poeta, por parte de quienes estén de acuerdo con esta visión.

 

Un arcoíris de vivencias y pensamiento poético

Cada escrito de López Velarde representa una etapa de su desarrollo como persona y como poeta. Aunque para muchos no muy grande pero sí rica e importantísima producción literaria, Inicialmente rescatamos el poema A un imposible como el  poema más antiguo, sin que necesariamente haya sido el primero, es simplemente el de mayor antigüedad que se conoce y en el que se observa cómo aborda el sentimiento del enamoramiento desde la perspectiva juvenil, que en el momento en que lo escribe, es, aunque se manifieste como un ideal, pero además entendiendo que puede no ser y que finalmente se desvanece con el tiempo, de ahí el título.

Luego están los que se consideran como los poemas autobiográficos: A Fuensanta, El piano de Genoveva, Y pensar que pudimos, El campanero y yo somos amigos y La Suave Patria. Estos se consideran también de carácter pedagógico puesto que describen su forma de ser y de abordar los problemas, su amor fraternal, carnal y, definitivamente, su amor a la patria. Finalmente nombramos los que también debiéramos considerar en este nuestro primer acercamiento a López Velarde: No me condenes, Domingos en Provincia, Mi villa, Regreso al terruño, los cuales ameritan ser considerados cuando de conocer el pensamiento del poeta se refiere, a sus invocaciones sobre Jerez; sus remembranzas, sus añoranzas, (consideradas dentro de la Imagología, o la ciencia de los espejismos).

Recordemos que Ramón dejó a muy corta edad la ciudad de Jerez y que no hay muchos documentos que constaten sus regresos a su tierra natal, por lo mismo, lo más granado de su producción literaria, artículos periodísticos y poemas, lo realizó en San Luis Potosí y el Distrito Federal, donde pasó las dos terceras partes de su vida. Estudiosos del tema consideran que algunos de los poemas se realizaron bajo la influencia de su entorno y que, posteriormente fueron adaptados por la sociedad jerezana al ambiente local. Observemos la especial forma en que López Velarde es idealizado en Jerez, únicamente por el hecho que fue su lugar de nacimiento.

El rescate un tanto cuanto circunstancial de estos diez poemas mencionados anteriormente, son los más conocidos y usados, aunque no en forma sistemática ni reglamentada, con la intención de acercar al poeta a los niños, a los jóvenes o a los adultos. A través de círculos de lectura, talleres de análisis, ciclos de conferencias y concursos literarios entre otras actividades realizadas en diferentes fechas y espacios, son usados los materiales lopezvelardianos para mostrar y aprender del entorno en el que vivió y de la forma literaria en que describe el ambiente existente en su niñez, en su adolescencia y en su etapa de temprana madurez. A través de sus poemas reconocemos al México de la época.

Caso especial representa La Suave Patria, poema en el que interpreta la historia y nos detalla el México prehispánico, el que se manifestó durante el virreinato y su evolución hasta la etapa de la Independencia y la Revolución, de ésta última testigo presencial y participante.

Concluyendo ponemos de relieve que la obra de Ramón López Velarde es digna de ser conocida, cuando menos de manera primaria, básica y esencial. Difundirla es contribuir al fortalecimiento de nuestra identidad como zacatecanos y  como mexicanos.  ■

A 93 años del nacimiento de La Suave Patria…

Así se ve el mundo desde el Mirador de Heródoto.

 

*Cronista de la UAZ

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