Para 1971, la exigencia del pase automático se constituyó en un punto de quiebre en la Reforma Universitaria de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). En el Consejo Universitario (CU), los estudiantes presionaron por el acceso directo a la Escuela de Medicina Humana (EMH), lo que marcó el inicio de una fuerte tensión política entre los grupos que defendían la apertura de la matrícula y quienes pugnaban por mantener la excelencia académica, mediante filtros de ingreso. Detonando así la crisis más severa en la historia de la UAZ.
La siguiente investigación da cuenta de algunos de los acontecimientos relacionados con la demanda del pase automático, en particular a la EMH. El 18 de octubre de 1971, en atención a la solicitud de los alumnos de la Escuela Preparatoria (EP), se reunió el CU en el Auditorio Miguel de Cervantes Saavedra, con la intención de analizar un pliego de demandas presentadas por los alumnos (acontecimiento insólito).
Las peticiones eran 11 y una de ellas, el aludido pase automático. En el debate se presentaron dos propuestas, una en el sentido de autorizarlo y la otra la de posponer el análisis hasta la próxima reunión.
En la reunión del 29 de mayo de 1974, el presidente de la Sociedad de Alumnos de la EP Carlos Pinto, a nombre de la comunidad estudiantil, solicitó reglamentar el pase automático a las escuelas profesionales, ya que en los Estatutos Generales de la UAZ no estaba prevista, ni tampoco si se tenía que presentar o no examen de admisión.
El rector aclaró que el pase automático operaba en todas las escuelas profesionales de la universidad con excepción de la EMH, ya que, por su naturaleza, era necesario que se presentara examen de admisión.
En el debate se precisó que, de quedar establecido el pase automático en una norma, se corría el riesgo de que solo quedara escrito en el papel, porque para hacer efectivo el pase automático se requería una lucha continua de todos los universitarios y que el CU no podía negarse. Se aclaró que no se podía votar la proposición de los preparatorianos, que en todo caso se votaría si se modificaba o no la Ley Orgánica; se aceptó por unanimidad no votar tal propuesta.
Se solicitó que el CU se pronunciara en el sentido de que no podía cuestionar bajo ningún criterio técnico el derecho de los alumnos de las escuelas preparatorias de la UAZ a integrarse a las profesionales, salvo en el caso de insuficiencia de recursos, en cuyo caso, todos los universitarios se encaminarían a la obtención de los medios económicos a fin de garantizar su ingreso; la propuesta fue aceptada por unanimidad de votos.
En la misma sesión se aprobó por unanimidad de votos establecer una Comisión entre las academias de maestros de la EP y de las escuelas profesionales, a fin de que se integraran en los planes de estudio las bases necesarias para la continuación de los estudios en las escuelas profesionales. Además, se integró otra Comisión que evaluara con objetividad las posibilidades de la EMH y buscara las alternativas para obtener los recursos para facilitar el pase automático a los alumnos, por lo menos en ese año.
Se solicitó al director de la EMH aclarar la postura institucional. Inicio sus comentarios rechazando las imputaciones que se le atribuían en el sentido de estar interesado en obstaculizar el ingreso de los preparatorianos a la EMH, precisando, entre otras cosas: que el problema que implicaba el pase automático, en muchos de los casos, no se podía resolver con dinero; que en los exámenes de admisión previos la escuela no había tenido ninguna injerencia; los reactivos fueron elaborados en el Departamento de Psicopedagogía de la Institución.
Agregó que la enseñanza de la medicina se basaba en el binomio cama-enfermo y que en la ciudad solamente se contaba con 167 camas, lo que representaba una limitación objetiva por la falta de materia de trabajo y que, además, se necesitaban cadáveres, lo que no se podía obtener con dinero; que se podía impartir enseñanza con maniquíes y gráficas, lo que empobrecía la calidad de la enseñanza.
Solicitó que no se le catalogara como enemigo de los preparatorianos y solicitó que se asentara en el acta que al director de la escuela, así como a la planta de maestros, su preocupación era proporcionar a los alumnos la mejor preparación académica, a fin de no producir profesionales mediocres.
Por su parte, el presidente de la Sociedad de Alumnos de la EMH aclaró que por parte de la dirección de la escuela no había una oposición subjetiva para el ingreso de los alumnos, que por el contrario se basaba en criterios objetivos, como lo era la falta de recursos. Un maestro de la misma escuela manifestó que cuando la capacidad era insuficiente, se restringía el ingreso, a favor de la calidad académica, que no siempre era cuestión de dinero, que había otros factores a considerar.
Se le aclaró al director de la EMH que no se estaban formulando acusaciones de carácter personal, sino planteamientos generales, que, si existían limitaciones, deberían buscar la forma de resolverlas. Si el problema de la escuela era la escasez de enfermos que podrían ser estudiados, habría que dirigir los esfuerzos a la construcción y obtención de otro hospital.
En la reunión del CU del 31 de julio de 1975, al retomar el tema, se propuso que por ese año se respetara el pase automático a las escuelas profesionales, particularmente a la EMH, y que posteriormente se reglamentara correctamente.
El rector reiteró que no existía ningún impedimento para que los alumnos de la EP de la institución ingresaran a las profesionales, con excepción de la EMH, en la que, por razones de cupo, tenía que limitarse.
El director de la EMH informó que estaban elaborando un anteproyecto de reglamento en el que se preveía el ingreso de los preparatorianos y que por el momento no se podía afirmar si se aplicaría en el siguiente año, en atención a que aún no lo aprobaba el Consejo Técnico por encontrarse aún en estudio.
El rector manifestó que hasta el momento no existía ninguna variación en la práctica de admisión implementada, y que en todo caso el CU, previo análisis y estudio, fijaría la fecha de inicio de la vigencia del citado reglamento. Que no había oposición, que el problema era conocer el número de alumnos que podían ingresar.
En ese contexto, se enfatizó el compromiso social de la Universidad por crear la oferta de médicos que requería la sociedad, y que no debían ponerse barreras para que ingresaran los alumnos preparatorianos a la EMH. El rector precisó que no se negó el acceso de los alumnos, sino que no había elementos suficientes para tomar una decisión.
Nuevamente se solicitó aclarar la postura de la EMH, porque en el anteproyecto de reglamento no se reglamentaba, sino que se negaba el ingreso a los alumnos de la preparatoria y que por lo menos en el presente año se respetara el pase automático a todas las escuelas, que la EMH debía dar a conocer el número de alumnos que estaba en condiciones de admitir y que para el resto se viera la forma de aumentar el ingreso. Después del debate, se aprobó por unanimidad de votos que los Consejos Técnicos de las escuelas de medicina humana y preparatoria fueran los conductos que solucionaran el ingreso a la EMH.
Continuará.
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Esta ignorancia es la que ha permitido que se le menosprecie o que se tergiverse su historia para satisfacer vanidades personales o intereses de grupos, ante la actitud indiferente de la comunidad universitaria.
Se parte de la Unidad Académica de Ciencia y Tecnología de la Luz y la Materia (LUMAT). Informes: http://lumat.uaz.edu.mx/; https://www.facebook.com/LUMAT.UAZ; https://twitter.com/LumatUaz.
(1) Docente Investigador de la Unidad Académica de Ciencia y Tecnología de la Luz y la Materia. LUMAT



