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El monrealazo a favor de Verónica complica los rumbos

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Por: BENJAMÍN MOCTEZUMA LONGORIA •

La derecha zacatecana se siente de plácemes, le provoca una alegría desbordada que la cúpula de MORENA haya nombrado coordinadora de la transformación a Verónica Díaz, excuñada de los hermanos Monreal. Contrario a lo reflejado por muchas encuestas, pretenden hacer a un lado aUlises Mejía Haro. También les llama la atención que en la reunión en que se revelaron los resultados hayan estado ausente Carlos Puente del Partido Verde (quien dicen estaba en quirófano) y Geovana Bañuelos del Partido del Trabajo, los dos partidos aliados.

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La oposición PRIANísta echa las campanas al vuelo. Opinan que al quedar Ulises fuera de la nominación en MORENA se acrecientan las posibilidades de que el PRI regrese al poder en Zacatecas. Suponen que en MORENA hay desencanto, división, confrontación y pugnas insalvables. También aducen que la ciudadanía ya no aceptará a otro Monreal más y Verónica Díaz es, a no dudarlo, una Monreal.

Verónica es la madre de dos Monreal (aún menores de edad), sobrinos de 13 hermanos Monreal y la exesposa de uno de ellos, es decir, del padre de sus hijos y persona muy cercana a David Monreal. Entonces: ¿es una Monreal, o no lo es? Sus seguidores dirán que es una Díaz. Lo enfatizarán ahí donde el apellido Monreal apeste.

Independientemente de la familiaridad. Nadie puede negar, sin faltar a la verdad, que Verónica Díaz ha tenido como única escuela política a los hermanos Monreal. Es fiel heredera de los usos y costumbres de todo tipo de triquiñuelas que esa familia arrastra desde el PRI. En especial, siempre ha estado muy cercana a David, al grado de que Saúl Monreal se quejara públicamente de que el gobernador David le daba la espalda a él porque su candidata a sucederlo era Verónica. Un continuismo que el mismo Saúl destapa y que no ha podido disfrazarse ante nadie. Ese señalamiento caciquismo familiar ya nadie se los quita porque es irrefutable.

Para los seguidores de la monrealista, la candidatura ya está asegurada y como la marca MORENA es la moda de nuestros días, ya creen tener asegurado un hueso en el Gobierno del Estado. Pero esa visión tiene varios problemas: El primero es que “del plato a la boca se cae la sopa”, sobre todo si se levanta un fuerte movimiento dentro del propio MORENA en contra de la imposición, nepotismo, caciquismo y el continuismo, donde el lema sea contra el monrealazo y por “la dignidad y la democracia”.

Otro obstáculo es la miopía y falta de destreza para enlazar acuerdos internos con los rivales más fuertes, principalmente con Ulises Mejía Haro de MORENA y con Geovanna Bañuelos del PT. Estos acuerdos no serán fáciles en una época en que la militancia y simpatizantes exigen transparencia absoluta y saben castigar a quienes negocian en la obscuridad porque eso es mentir y traicionar al pueblo, es una práctica de corrupción acostumbrada por los Monreal pero ya repudiada por el grueso de la ciudadanía.

El equipo que rodea a Verónica no es habilidoso, ni visionario, tampoco ha establecido un fuerte arraigo ciudadano. Su fortaleza resulta de ser parte del equipo del gobernador en turno, que además está muy mal calificado en las encuestas ciudadanas, haber manejado los programas del Bienestar y de la intensa mercadotecnia tipo PRI y PAN en redes sociales y telefónica desatada en las últimas semanas. Nadie la identifica con un objetivo específico que responda a la solución de una necesidad ciudadana.

La lógica de la necesidad política la llevará a convocar a la unidad. ¿Su círculo cercano tendrá conciencia que un insumo de la unidad pasa por desactivar todo tipo de ataques y bullying? Al mismo tiempo, ¿la unidad en torno a qué? El mal está hecho y aunque corrijan, la unidad con los Monreal (y Verónica es una Monreal) tendría que ser temática y siempre resguardada por la organización y movilización ciudadana para que los acuerdos puedan cumplirse.

La realidad es terca y caprichuda y nos muestra que los Monreal y el círculo cercano a Verónica nunca han estado comprometidos con la defensa de la Cuarta Transformación, con los temas fundamentales del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y ahora con los de Claudia Sheinbaum. El debate público con la oposición de Zacatecas ha sido protagonizado por ciudadanos no “monrealistas” y por muchos que ni siquiera militamos en MORENA, pero que concebimos la necesidad de profundizar los cambios que se van registrando.

Creo, con sinceridad, que de no haber corrección por la cúpula de MORENA y se empecinan en promover a Verónica como sucesora de David; los ciudadanos debemos asumir una postura muy crítica con ella, con los Monreal, con MORENA e iniciar la organización ciudadana para el reclamo de rumbos. “Sólo el pueblo puede salvar al pueblo”.

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