La IA se nos presentó como otra proeza científica y tecnológica, como la panacea del siglo, capaz de hacer diagnóstico precisos, cirugías… en fin, capaz de prescindir de los humanos. Siendo así, ya no tendríamos que trabajar.
Chin, pero tampoco tendríamos trabajo, ni salario; y ¿cómo compraríamos lo que la IA produzca? ¿Pero además qué haríamos? -Qué desperdicio de inteligencia y de habilidades, lo que nos distingue entre todas las especies.
La IA generó enormes expectativas de inversiones, tanto que después de décadas en las que los grandes bancos y compañías petroleras dominaban el mercado bursátil, fueron desplazados por las empresas tecnológicas de Silicon Valley concentrando las acciones en Microsoft, Apple, Nvidia, Samsung, Google… Aunque luego se supo que en forma especulativa, porque se vendían y compraban las acciones entre estas empresas, generando una gran burbuja bursátil.
China ha desinflado varias veces la burbuja de la IA. Primero el año pasado con la aparición de DeepSeek con su código abierto que restó importancia al monopolio de los microchips de Nvidia; luego, el mes pasado con la aparición de Kimi k 3 que rebasó en velocidad a los microchips de Nvidia y la tercera está semana en la conferencia Asiática sobre IA en la que Xi Jinping anunció que la IA China será abierta y gratuita en todo el mundo.
Este 17 de septiembre 2026, tras la renuncia a Google del llamado “padrino de la IA” y premio Nobel de Física 2024 Geoffrey Hinton, los medios nos presenta a la IA como una gran amenaza, asegurando que si la IA supera la inteligencia humana su propósito va a ser destruir a la humanidad, emulando la rebelión de los robots de las películas de ciencia ficción.
Porque asegurar que la súper-inteligencia artificial tendría ese propósito y no que propiciaría un desarrollo armonioso entre países y de respeto por el planeta? Tal vez es una transposición de las intenciones de los grandes grupos de poder tecnológico mundiales, el apropiarse en forma exclusiva de la tecnología, convertirla en negocio y no compartir nada.
Pero lo que teóricamente es posible, es que la IA sea utilizada para intervenir o jaquear todo, bolsas de valores, cuentas de banco, archivos gubernamentales, programas militares… y siendo así la ciberseguridad será más compleja y prioritaria, y realmente no estamos preparados para ello.
No está clara la frontera entre la IA y la automatización. China tiene plantas completamente autorizadas, desde antes del boom de la IA. Y tal vez por eso disponga su IA en forma abierta, asestado un golpe más a la guerra tecnológica -porque una cosa es la IA, otra la automatización y otra la robótica-.
Los usuarios comunes usamos IA, a veces sin saberlo, para consultas y cosas triviales o simplemente para entretenernos. Digamos que la IA es otro instrumento de enajenación del hombre moderno, que nos mantiene como espectadores y consumidores, alejados cada día más de actividades intelectuales y productivas.
Con IA se han generado música, imágenes, historias, impresionantes, pero artificiales. Con la IA se ha manipulado y orientado la opinión pública en la Unión Europea para que acepte la economía de guerra; a países enteros en América Latina y Europa del Este para manipularles políticamente e imponer gobiernos. Palantir le localiza a Ucrania objetos vía satélite para bombardear a Rusia, igual que lo ha hecho para localizarle “objetivos” a Israel en Gaza, en Cisjordania y en Líbano.
Con la IA se impulsa la simulación sin escrúpulos. Hay incluso universidades que promueven cursos para hacer publicaciones científicas y tesis con IA.
¿Cuánto es real y cuanto es artificial con la IA? ¿Cuánto es benéfico y cuánto nocivo?
En efecto, la IA tiene dos caras. Y no hay nada seguro a futuro.
Y no sé ustedes, pero yo prefiero disfrutar de cosas reales y no artificiales: la música, la pintura, la escultura, la literatura, actores reales… cosas que se hacen de verdad y con gente de verdad y no con algoritmos por muy esplendorosos que se nos presenten.
Y seré de los de antes, que hicieron sus propias tesis y no de los que se las hizo la IA.
Y trataré de promover que la gente use su inteligencia, que analiza, que escribe, que lea y no se contente con tiktoks e imágenes y memes.



