Multiverso y posibilidad

Multiverso y posibilidad

Por qué se muestra más como reactivo el Gobierno Federal y no asume un carácter proactivo y con decisión y humanidad ataca todo lo delictivo que se genere desde el inicio mismo del actual proceso electoral – federal, sin dejar por ello de convocar a los partidos políticos, a las organizaciones de la sociedad civil y a las demás instancias idóneas, a construir, en un ambiente institucional, la pluralidad política necesaria que auxilie y se haga cargo de ayudar a iniciarlo, sostenerlo y culminarlo en condiciones de paz y tranquilidad (política) – pública, para la sociedad mexicana, en su conjunto o globalidad, pues esa es la función del gobierno federal y la responsabilidad de sus titulares actuales, incluidos los Estatales, para garantizar una pacífica renovación de los poderes políticos que están en juego, en la República o en los Estados que también deben realizar elección este año.
Celebrar elecciones en paz, es la consigna de los mexicanos, a quienes Andrés Manuel López Obrador, precandidato presidencial de la alianza, Juntos Haremos Historia, convoca a participar, a la vez que advierte y pide a lo que él llama, “la mafia del poder”: que no azuce a la gente hacia la violencia, sino entre todos se propicie resolver nuestras diferencias de manera pacífica y por la vía electoral.
Con mayor claridad no puede estar planteada, plantada, la posición de AMLO. Para él, paz y elecciones, hacen una unidad indisoluble, indispensable y necesaria, para garantizar con su despliegue y realización que “gane quien gane”, no se incite en la elección a la violencia pues es evidente que sólo de manera pacífica la gente, la población, puede ser convocada a acudir a las urnas, a emitir su voto, con libertad.
Por supuesto, la libertad conlleva el ejercicio de la responsabilidad cívica y política con que se construye la democracia, en un ambiente necesario de paz, al que suscribe el precandidato presidencial de la alianza Juntos Haremos Historia, cuando pide a lo que llama “la mafia del poder” que no azuce a la gente a la violencia, sino que en estas elecciones la gente se sienta convocada a acudir y emitir su voto como forma de crear condiciones favorables que ayuden a resolver o aminorar las diferencias de todo tipo, sociales, económicas, políticas y culturales, de manera pacífica y por la vía electoral, medio a través del cual opera la democracia para generar legisladores y gobernantes en todo México. Éste sería el invaluable legado, político y cultural, democrático, que puede dejar el actual Presidente Peña Nieto, a todos los mexicanos: Legisladores y Ejecutivos, electos democráticamente y con respeto a las diferencias locales que lo mismo pueden ser de paz o de intranquilidad y problemas, a los que están convocados a atender, desde las campañas y más cuando ya se ganó la elección.
La democracia existe para eso, convocar y ayudar a preparar a la gente para ubicar, conocer y poder procesar el resolver problemas de distinto tipo y carácter. En ese sentido, por no estar escrito el futuro, hay que darse a imaginarlo y construirlo, el político, justamente al resolver asuntos tan nimios y complejos como la celebración de elecciones cada vez más democráticas para que en cada proceso celebrado cobren consistencia ciudadana como opción mediadora para nombrar a los Poderes: Ejecutivo, Deliberativo, etc. De manera que aun en forma paulatina se avance en la construcción de una democracia, cada vez más consistente y volcada hacia la gente por ser capaz de atender su problemática y para eso se eligen los Poderes Ejecutivos o Deliberativos, como los Congresos, Cámaras, Ayuntamientos, etc. En la emisión del voto está la virtud de consolidar una democracia ¿o de pervertirla? ¿Qué opción votarás?
Por supuesto, en tanto con más rigor ocurran esos procesos, la profesionalidad política específica requiere de una formación con distinta especialización para atender cada vez mejor los problemas de la ciudadanía que son todos aquellos que aquejan a los mexicanos por sus diferencias particulares que no alcanzan a desaparecer ni con la alta escolarización, cuyas propuestas educativas a cualquier nivel buscan incorporar a la gente en procesos de desarrollo, de sí y de los demás; pues la vida en común procesa las comunes diferencias y se procura vivir bien a pesar de ellas; aunque su procesamiento sea individual y social continuo, y a cuyos avances se conoce como desarrollo, o atraso, a los estancamientos, ligados a veces hasta a problemas para convocar o compartir social y políticamente los logros que si no es en especie, sí pueden ser como incrementos en cultura, cuya disponibilidad hasta posibilita vivir mejor, si se trata de una profesión o calificación a cualquier nivel, aunque no siempre.
Procesos como ese, de avance, de desarrollo, son necesarios para poder participar y compartir una complejidad, a la que si algo bueno le puede pasar es que la actividad misma de la gente, la incremente y la aleje de los procesos de atraso y estancamiento, un limbo social, político y cultural, que debe ser evitado con la generación de más democracia, educación y creatividad.
“Juntos haremos historia”, es un acierto a construir desde la diferencia para poder poner en marcha o impulsar, procesos para un desarrollo económico y holístico según sean los rubros de que se trate, y favorablemente se impacte la diversidad de opciones para un desarrollo humano, social, político y cultural, capaz de ser un horizonte a desplazar mediante la generación de incrementos en la complejidad del multiverso que debemos ser.

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