En sus “mañaneras del pueblo” dentro de Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum exhibe espectáculos que nada aportan al “pueblo bueno y sabio”, como tampoco al resto de los mexicanos, pues no se dan resultados reales sobre los grandes problemas que vive el país. Sin embargo, la presidenta se divierte: en la programación, presenta láminas con datos numéricos; fechas y nombres; ha recibido “la visita” de un pato; promueve una sección “México canta” con “talentos” juveniles; el boxeo por la paz; detector de mentiras; un funcionario de la Profeco, “pone crucitas o palomitas” según sean los precios de los productos de la canasta básica; hay sección de historia patria…
Pero, en la sección de preguntas formuladas por periodistas asistentes no hay respuesta porque: no está enterada; no le han informado; va a esperar; eso no me corresponde; es asunto de la fiscalía; el gabinete de seguridad va a explicar; tienen su derecho; ningún país en el mundo; es hombre honesto, íntegro, de primera, tiene todo nuestro respaldo; si hay pruebas, que las presenten; los comentócratas, opinólogos y periodistas están en nuestra contra (sin medir ninguna consecuencia, los expone en riesgo de sufrir desapariciones, tortura y muerte), igual que a la oposición, de quien dice además que nada tiene que aportar porque carecen de autoridad moral; tenemos una muy alta aprobación; el gobierno es del pueblo; difama, señala y acusa a sus adversarios y opositores llamándoles traidores a la patria, porque no piensan como ella, tienen sus propias opiniones y su libertad para expresarlas. Polariza a la población.
Va también contra la radio y la televisión, para imponer lo que deben transmitir… lo cual constituye un abuso de poder, pues no puede imponer a las personas lo que deben pensar, decir, opinar, expresar o los programas y noticieros que deseen ver. Toda persona tiene esos derechos que son inherentes por el solo hecho de existir, y la autoridad está obligada por mandato constitucional a respetar el ejercicio de ellos.
“Entabló pleito” con Hernán Cortés
Al pie del Popocatépetl, durante el arranque de la Jornada Nacional de Reforestación en la zona limítrofe del Parque Izta-Popo, desde el ejido y zona de Santiago Xalitzintla, en el municipio de San Nicolás de los Ranchos, Estado de Puebla, el domingo 9 de agosto del año actual (coincidiendo con el Día Internacional de los Pueblos Indígenas), la presidenta anunció su propuesta para renombrar el “Paso de Cortés” como “Paso de los Pueblos Indígenas”, que se encuentra ubicado entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl.
El tema ha sido cuestionado. En respuesta, la mandataria leyó una carta de Carlos I de España que data de 1548, en la que describe acciones inhumanas cometidas por Hernán Cortés contra hombres y mujeres de los pueblos originarios. Cuestionó: ¿por qué se debería seguir reivindicando la figura de Cortés? y llamó a reconocer la historia y dignidad de los pueblos indígenas, porque nosotros estamos en un momento distinto en la historia de México, de reconocerlos en la Constitución como sujetos de derecho pleno.
No obstante que el nombre no cambia la historia, debemos precisar que el reconocimiento de los derechos de pueblos indígenas no ha sido obra de los gobiernos de la 4T.
Constitución de 1917. El trato hacia los pueblos indígenas cambió de una total invisibilidad jurídica a un reconocimiento progresivo de sus derechos culturales y autonomía.
Reforma de 1992. Se modificó el artículo 4 CPEUM, para reconocer por primera vez que México tiene una composición pluricultural sustentada originalmente en sus pueblos indígenas. El Estado asumió el compromiso de proteger y promover el desarrollo de sus lenguas, cultura, usos, costumbres y formas específicas de organización.
Reforma de 2001: Se abroga el texto del artículo 4 en la materia, y se redacta el nuevo y más amplio artículo 2. Se reconoció el derecho a la libre autodeterminación y autonomía de las comunidades indígenas para decidir su organización interna, aplicación de sistemas normativos, usos y costumbres, así como acceso a la justicia.
Reforma de 2024: Se elevó a los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas a la categoría de sujetos de derecho público y los dotó de personalidad jurídica y patrimonio propio.
Violencia entre legisladores
Durante la sesión del pasado miércoles en el Patio de El Federalismo del recinto legislativo, los diputados Arturo Ávila de Morena y Carlos Gutiérrez del PRI protagonizaron un enfrentamiento que llegó a los empujones, jaloneos, insultos y acusaciones.
Se señala que el contenido de insultos que los diputados se lanzaron es totalmente verdadero. El morenista acusó al priísta de que “Alito” Moreno es su “patrón” y es “porro” de este. Que acude a Estados Unidos acusando que en México es objeto de persecución y censura, y esto representa una injerencia extranjera.
Gutiérrez Mancilla acusa al morenista de ser vocero del “narcopartido”; “narcodiputado”, “Y que si lo iba a mandar matar”.
Es generalizada la opinión: la polarización desde Palacio Nacional se replica.
No merece la ciudadanía ser representada por estos “diputados”. Ávila, supuestamente, tiene denuncia por presuntas amenazas de muerte contra Ana Par Arteaga Massieu.



