El 3 de septiembre de 2025, Fernando Cerimedo respondió a otros usuarios de X: “Es falso eso. Ya lo aclaró mi amigo @SecRubio” (3/9/25). Tres meses después, escribió: “Estoy listo @SecRubio” (14/12/25). Entre ambas intervenciones existe una continuidad: el nombre del político estadunidense aparece primero como una autoridad a la que recurrir y después como destinatario de una declaración de disponibilidad. La expresión “mi amigo” añade una afirmación de cercanía personal.
Estas frases adquieren otro espesor al leerlas junto con el resto de su actividad en X. El archivo difundido por @esoesnulo reúne publicaciones de Cerimedo entre 2017 y 2026. En esa documentación, Cuba aparece como un destino que se recomienda con desprecio al adversario, como ejemplo de fracaso, como presunta fuente de injerencia y como componente de una amenaza regional. Rubio ocupa una posición particular en el discurso de la cuenta: Cerimedo lo invoca para reforzar su propia voz. La mención no demuestra amistad, coordinación ni respaldo del funcionario. Esa asimetría permite observar cómo Cerimedo distribuye legitimidad y descrédito en sus conversaciones públicas.
Conversaciones ajenas
Este estudio analiza nueve años de actividad de Cerimedo en X a partir de 20 mil 214 publicaciones. El rasgo más consistente es su forma de participación. De ese total, 18 mil 627 son respuestas, equivalentes a 92.1 por ciento. Otras mil 569 no presentan indicador de respuesta ni de cita, y 18 corresponden a citas sin indicador de respuesta.
La cuenta se caracteriza, por tanto, por intervenir en conversaciones iniciadas por otros. El 92.1 por ciento de los registros son respuestas, lo que sugiere una estrategia de presencia en debates ya abiertos, especialmente durante coyunturas políticas tensas. El porcentaje no permite conocer la intención de cada mensaje ni el tamaño de su audiencia.
El predominio de las respuestas sitúa buena parte de la actividad de Cerimedo en intercambios iniciados por terceros. Una frase breve puede impugnar una noticia, desacreditar a un interlocutor o invocar a un dirigente sin desarrollar un argumento completo. Para comprender su sentido, el mensaje al que responde resulta tan importante como sus propias palabras.
El archivo termina el 17 de agosto de 2026. La detención de Cerimedo en Bolivia fue informada al día siguiente, en el contexto de la investigación por el ataque contra Nadia Beller.
Cambian los países y los nombres de interlocutores
Mediante diccionarios de alusiones geográficas, se detecta una sucesión de focos nacionales. Estados Unidos destaca en 2020, con referencias en 9.9 por ciento de las publicaciones; Brasil, en 2022, con 6.3 por ciento; Argentina alcanza 20.8 por ciento en 2023; Honduras, 8.3 en 2025, y Bolivia, 11.5 por ciento en 2026.
La evolución muestra un cambio importante de escala. En 2017, Cerimedo aparece como un actor vinculado fundamentalmente a la política argentina y participa en conversaciones sobre asuntos locales. Entre 2020 y 2021 entra en las controversias sobre las elecciones estadunidenses y las denuncias de supuesto fraude electoral. En 2022 adquiere una enorme repercusión en Brasil al cuestionar el sistema de votación. Durante 2023 y 2024, su actividad se concentra en el entorno de Javier Milei. Finalmente, en 2025 y 2026 aparecen Honduras y Bolivia.
Cerimedo pasa así de una actividad esencialmente argentina a intervenir en distintos escenarios políticos latinoamericanos, donde actúa como traductor local de la ideología MAGA (Make America Great Again).
Uno de los resultados más interesantes de este análisis es que no parece existir una gran red permanente de personas que lo acompañe de un país a otro. Ocurre, prácticamente, lo contrario: entre 77 y 92 de cada 100 interlocutores principales cambian de un año al siguiente. Cuando cambia la campaña o el país, también varía la mayoría de las personas con las que interactúa. Por ello, se propone el término “operador itinerante” para describir un patrón de conversación: la cuenta concentra sus intercambios en un escenario político y, posteriormente, modifica gran parte de sus interlocutores.
Esto permite entender mejor qué es lo que realmente se internacionaliza. Lo que reaparece entre países es la agenda de la derecha trasnacional, traducida al entorno local. Se aprecian similitudes particularmente claras entre Brasil en 2022 y Honduras en 2025: cuestionamientos a los procesos electorales, discusiones sobre fraude, conteo o escrutinio, y confrontaciones directas con adversarios. Los actores locales cambian, pero determinados argumentos y procedimientos reaparecen.
Hay, sin embargo, un elemento mucho más estable: el aparato de medios digitales asociado con este espacio político. Existe una relación especialmente fuerte entre el entorno político de Milei y medios digitales de derecha, en particular La Derecha Diario y sus satélites, como UHNPlus. Además, ese aparato mediático constituye el principales puentes entre Argentina y algunas de las operaciones posteriores, particularmente en Bolivia. Es decir, las personas y los públicos cambian, pero determinados canales de amplificación permanecen.
También cambia su manera de hablar. En 2020, Cerimedo utilizaba con mucha frecuencia un lenguaje aparentemente técnico –encuestas, metodología, proyecciones y datos– para sustentar sus posiciones. Con los años, ese componente disminuye, mientras aumenta considerablemente el lenguaje anticomunista y la descalificación personal. Interpretamos este cambio como el paso de un intento de convencer mediante la autoridad del experto a una comunicación más cercana al militante MAGA, que intenta movilizar a la derecha mediante la identificación de un adversario común.
El análisis de comenciones identifica siete comunidades, entre ellas bloques asociados con Argentina, Honduras y Bolivia. El resultado es compatible con conversaciones organizadas alrededor de coyunturas nacionales, como se observa en este grafo:
Cuba como explicación del conflicto
La referencia negativa a Cuba precede a los episodios brasileño y hondureño. El 21 de diciembre de 2017, en una respuesta dirigida a Jorge Altamira y a otra cuenta, Cerimedo escribió: “Si no le gusta tiene alternativas como Cuba o Venezuela”. En el contexto de ese mensaje, ambos países funcionan como lugares a los que remitir al adversario cuando éste rechaza su intervención en la política argentina.
El procedimiento reaparece en Honduras ocho años después. El 30 de noviembre de 2025, en una discusión sobre un sondeo a boca de urna, preguntó: “¿Ya elegiste si Cuba, Venezuela o Nicaragua para irte a vivir?” (30/11/25). Cambian el interlocutor y el proceso electoral, pero persiste el uso de una lista de países para descalificar. Cuba sirve como referencia reconocible que evita tener que explicar desde cero el juicio político.
Otra función consiste en ordenar las afinidades internacionales. El 19 de abril de 2023, en un mensaje en el que etiqueta a @JMilei, Cerimedo contrapone Cuba y Venezuela con Estados Unidos e Israel. El texto mezcla una preferencia geopolítica con acusaciones de financiamiento al adversario. No aporta pruebas del financiamiento que denuncia.
En diciembre de 2025, la operación se vuelve más explícita. El día 10, responde en un intercambio hondureño: “Sólo ayudamos a nuestros hermanos, así como a ustedes los ayudan los venezolanos y cubanos” (10/12/25). El día 16 distingue su actividad de asesoramiento de la intervención que atribuye a Venezuela y Cuba. Cerimedo presenta su propia participación en elecciones nacionales de un país que no es el suyo como una forma de ayuda legítima. Las publicaciones documentan esa acusación y su doble criterio; no aportan pruebas de participación de los gobiernos cubano o venezolano en la elección hondureña. Mensaje del 16 de diciembre.
Estos ejemplos sostienen una lectura concreta: en las publicaciones examinadas, el nombre de Cuba sirve para agrupar a adversarios distintos bajo una referencia política común. Se trata de una interpretación del uso retórico de Cuba, no de una descripción de acciones del Estado cubano.
El hilo de julio de 2021 y el uso de Guantánamo
El 15 de julio de 2021 aparece una intervención más desarrollada: un hilo de cuatro publicaciones sobre Cuba. Comienza así: “El único bloqueo que hay sobre #Cuba es el mental de aquellos que siguen creyendo que es un modelo a seguir” (15/7/21). La frase expresa la posición de Cerimedo sobre el bloqueo estadunidense y desacredita a quienes sostienen otra lectura. El mensaje no demuestra que las restricciones económicas carezcan de efectos.
El hilo compara Cuba con Taiwán, cuestiona el acercamiento de Barack Obama, introduce Guantánamo y rechaza el bloqueo como explicación de los problemas cubanos. Son argumentos del autor; el análisis de sus publicaciones no verifica esas afirmaciones sobre Cuba.
Guantánamo aparece, además, con otra función: como referencia punitiva. El 30 de junio de 2024, Cerimedo escribió: “Me chupan los huevos los DDHH. Y Guantánamo no es lo que las películas cuentan” (30/6/24). En una respuesta del 4 de enero de 2026 sostuvo: “Guantánamo va a ser lo menos para ustedes” (24/1/26). El contraste con su invocación de la libertad merece atención: en estos intercambios, la prisión estadunidense en territorio cubano sirve para intimidar verbalmente al interlocutor.
Rubio como autoridad invocada
El inventario identifica al secretario de Estado Marco Rubio en 14 publicaciones y a la congresista María Elvira Salazar en cinco. Dos mencionan a ambos, por lo que la suma alcanza 17 mensajes.
La frase de septiembre de 2025 sobresale porque Cerimedo no se limita a añadir @SecRubio a una cadena de usuarios. Lo llama “mi amigo” y utiliza una supuesta aclaración suya para resolver una disputa: “Es falso eso”. La amistad que él afirma funciona como recurso de autoridad ante los demás participantes; el mensaje no verifica esa relación personal.
El 20 de agosto de 2025 ya había invocado su nombre en una discusión sobre Salvador Nasralla: “Ronny, @SecRubio ya saben quién es Nasralla y sus vínculos” (20/8/25). El enunciado busca transmitir que Rubio estaría informado sobre el adversario; no acredita qué sabía el funcionario ni que hubiera comunicación entre ambos. La fórmula de diciembre, “Estoy listo @SecRubio”, vuelve a escenificar proximidad y disponibilidad. Las cinco apariciones de Salazar son menciones en intervenciones de debate. Dos coinciden con Rubio el 22 de octubre de 2025.
La primera entrega de la serie del Observatorio de Medios de Cubadebate había situado a Cerimedo en un circuito de acceso político mediante Merlo y Latin America Advisory Group. Ese antecedente documental permite contextualizar la retórica de cercanía. Cada plano conserva su valor: los expedientes pueden mostrar contratos y gestiones; los mensajes muestran cómo Cerimedo presenta públicamente su posición respecto de esos espacios de poder.
De las credenciales técnicas al vocabulario de confrontación
El análisis léxico añade una perspectiva de largo plazo. Según los diccionarios utilizados por el informe general, el campo de datos y encuestas aparece en 14.2 por ciento de las publicaciones de 2020 y en 0.7 por ciento de las de 2026. El anticomunismo pasa de 2.3 por ciento en 2024 a 7.3 en 2025 y a 12.7 en 2026. La descalificación personal aumenta de 2.1 por ciento en 2023 a 6.8 en el último tramo.
Los porcentajes describen la presencia de vocabulario según un método de clasificación. No bastan para declarar que todo argumento técnico desapareció o que cada mensaje con una palabra determinada cumple idéntica función. La lectura de los casos, sin embargo, permite precisar el desplazamiento: abundan las fórmulas que definen quién pertenece al campo legítimo y quién debe quedar fuera de él.
Hay también distintas voces dentro de una misma publicación. El 26 de noviembre de 2025, Cerimedo introduce con “Trump también va al ganador” (26/11/25) un largo texto atribuido a Donald Trump sobre la elección hondureña, con referencias a Cuba y Fidel Castro. Cerimedo incorpora a una discusión local un texto atribuido a una figura estadunidense y lo presenta como respaldo al candidato que favorece.
En esa circulación, el nombre de Cuba cumple varias funciones retóricas: representa un destino indeseable, se invoca como explicación externa del conflicto y agrupa a distintas izquierdas nacionales. Rubio aparece como autoridad invocada y como destinatario de una cercanía proclamada por Cerimedo.
Conclusiones
La investigación permite escuchar a Fernando Cerimedo sin intermediarios. No se limita a examinar lo que otros han dicho sobre él, sino que analiza sus propias publicaciones, sus respuestas y las conversaciones en las que decidió intervenir.
Esta distinción es fundamental. La mayoría de los mensajes de su cuenta son respuestas a otros usuarios y, por tanto, una frase aislada puede perder su significado o inducir a interpretaciones equivocadas. Reconstruir el contexto permite distinguir entre una afirmación propia, una cita, una provocación y una respuesta a un tercero. Las cifras muestran dónde, cuándo y con quién intervino Cerimedo; la lectura de sus mensajes permite comprender qué argumentos defendió y cómo los adaptó a cada escenario político.
El segundo hallazgo es la continuidad de su actuación en distintos países. Cerimedo no aparece únicamente como un comunicador que interviene en debates nacionales, sino como un intermediario entre comunidades políticas que comparten referencias ideológicas, argumentos y formas de comunicación. Los resultados de esta investigación son coherentes con los trabajos anteriores sobre sus relaciones políticas y tecnológicas.
En conjunto, permiten examinar su papel como traductor local del universo MAGA: adapta sus referencias, conflictos y argumentos a las circunstancias de cada país, utilizando interlocutores y códigos reconocibles para las audiencias nacionales. La investigación de su cuenta en X aporta una dimensión adicional a las conexiones previamente documentadas: permite observar cómo se expresa esa proximidad ideológica en sus propias palabras.
La estructura de su red ayuda a comprender esa función. Cerimedo no destaca únicamente por la cantidad de relaciones que mantiene, sino por su posición entre comunidades que apenas registran conexiones directas entre sí. Los bloques de Honduras y Bolivia, por ejemplo, aparecen vinculados a través de su cuenta. Este resultado permite identificar una función de intermediación, aunque no demuestra por sí solo que exista una dirección política centralizada ni que todas las comunidades actúen de manera coordinada. La relevancia del hallazgo reside precisamente en esa distinción: documenta conexiones concretas y permite investigar cómo circulan determinados argumentos entre escenarios políticos diferentes.
Cuba ocupa un lugar particular en ese repertorio discursivo. No aparece únicamente como un país sobre el que Cerimedo expresa opiniones, sino también como una referencia que utiliza para intervenir en controversias políticas de otros países. En los mensajes examinados, Cuba funciona con frecuencia como una etiqueta de descalificación y como supuesto origen de una amenaza. Su utilización permite asociar a determinados adversarios con un modelo político presentado negativamente, incluso cuando el debate original no tiene una relación directa con la realidad cubana. La investigación permite identificar ese uso recurrente, sin asumir que todas las menciones a la isla responden a una misma intención o cumplen idéntica función.
Esta dimensión adquiere especial interés al examinar sus relaciones con políticos cubanoestadunidenses, particularmente Marco Rubio. Las expresiones de admiración y cercanía hacia Rubio, a quien Cerimedo llega a llamar “mi amigo”, aportan una evidencia directa de su identificación pública con el dirigente estadunidense. Rubio ha desempeñado un papel destacado en la defensa y promoción de las sanciones estadunidenses contra Cuba. La coincidencia entre esa posición política y el tratamiento que Cerimedo hace de la isla permite estudiar cómo determinados argumentos sobre Cuba circulan entre actores de distintos países.
El hallazgo político más relevante es la persistencia de determinadas formas de disputar la legitimidad de los adversarios cuando cambian los países, los interlocutores y los conflictos. Las referencias a Cuba, las acusaciones sobre la integridad de los procesos electorales y las intervenciones en controversias nacionales deben analizarse en sus respectivos contextos, pero también pueden compararse para identificar argumentos recurrentes. La investigación muestra cómo Cerimedo participa en esas conversaciones y qué posiciones expresa.
En ese recorrido, Cuba constituye un caso de estudio especialmente significativo por su utilización como referencia política fuera de sus fronteras y por la proximidad que Cerimedo expresa hacia uno de los principales defensores de las sanciones estadunidenses contra Cuba.
* Versión resumida del documento original. Para consultar el análisis completo https://lix.li/vCCFG



