Cada año se incorporan 120 mil vehículos en la ciudad y la zona metropolitana del valle de México (ZMVM), donde diariamente circulan 5.5 millones de automóviles, mientras las deficiencias del transporte público en calidad, seguridad, rapidez y cobertura llevan a los usuarios a recurrir a la unidad particular, los servicios por aplicación y la motocicleta, señaló Nicolás Rosales Pallares, presidente de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM).
En el contexto del Día Mundial Sin Auto, que se conmemora el 22 de septiembre, el especialista advirtió que el crecimiento del parque vehicular se traduce en mayor congestión, tiempos de traslado, contaminación y consumo energético, que influye en la calidad de vida de las personas, por lo que planteó que la solución es mejorar el transporte público para ofrecer una alternativa eficiente a los usuarios.
Por su parte, Margarita Campuzano, directora de Comunicación del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, apuntó que la congestión vial contribuye al incremento de contaminantes, entre ellos ozono, dióxido de azufre y monóxido de carbono, además de partículas suspendidas PM2.5, que suelen ser peligrosos porque se filtran al sistema respiratorio.
En busca de otras opciones de movilidad
Rosales puntualizó que los problemas del transporte público en calidad y seguridad llevan a las personas a buscar otras alternativas de traslado al no considerarlo un medio seguro para sus trayectos cotidianos, además de la falta de cobertura, debido a que las rutas de transporte ya no llegan hasta donde se encuentran los usuarios.
Sin embargo, advirtió que esta dinámica puede cambiar si el transporte ofrece un servicio seguro y eficiente, ya que, indicó, según estadísticas oficiales 17 por ciento de la población dejó el automóvil particular para utilizar el Metrobús y la línea 1, que fue proyectada para movilizar a 250 mil personas y en la actualidad transporta a alrededor de 600 mil.
Mencionó que por ello, mejorar la infraestructura puede incentivar a la población a dejar el automóvil y volver a utilizar este servicio. “No tenemos que satanizar el coche, sino aprender a usarlo de manera eficiente”, sostuvo.
Agregó que sería conveniente considerar que el transporte público cuente con carriles confinados o semiconfinados que permitan un desplazamiento más eficiente. “No como en el Metrobús, pero sí con carriles que permitan tener un desplazamiento mucho más rápido”. Destacó que mientras un autobús puede transportar entre 30 y 50 personas, un automóvil lleva en promedio una, por lo que se debe dar prioridad al transporte colectivo.



