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Un poder ejecutivo de izquierda

Un poder ejecutivo de izquierda

La euforia que provocó el resultado electoral del 1 de julio pasado, debe cuidarsepara no dar lugar a la decepción entre los 30 millones de ciudadanos que votaron en contra delos gobiernos del PRIAN. Y debe cuidarse porque prácticamente el presidente electo de MORENA, se convirtió, por decisión popular, en el poder absoluto. Y por ello tenemos, y a partir del 1 de diciembre próximo lo será ya oficial, un poder ejecutivo fuerte, un poder legislativo también fuerte, y, por consecuencia, también loserá el poder judicial cuya integración se la debe a los dos anteriores.
El ejercicio del poder, así como lo mandataron los ciudadanos en las urnas, debe ser escrupuloso. Habrá que hacer el mejor esfuerzo, porque es de todos conocido que en política no hay escrúpulos.
AMLO encabezará un gobierno de izquierda, por lo tanto el poder ejecutivo así lo será.
Pero hay que precisar, para distinguir, que no se trata de un poder ejecutivo absoluto, sino fuerte como ya se dijo. Sin que esto implique que sus facultades señaladas en el artículo 89 de la CPEUM, vayan a ser modificadas en su favor.
Cuando los Constituyentes de Querétaro de 1916-1917 debatían precisamente el contenido de esa disposición, el diputado Pastrana Jaimes manifestó: “Aquí en este Congreso y por abusos del Poder Legislativo, hemos puesto trabajas, hemos encadenado a este poder. Hemos maniatado al Poder Legislativo a tal grado que no será posible, de hoy en adelante que ese poder, pueda estar agresivo contra el Presidente de la República, o contra cualquier otro poder.
Pero esto no quiere decir que el absolutismo que tienen las Cámaras, lo vayamos depositar en una sola persona, no quiere decir que porque no queramos dictadores, queramos un solo dictador. Lo que hemos hecho aquí al maniatar al Poder Legislativo, quedará incompleto sino procuramos también, oponer una restricción, una barrera, un límite al Poder Ejecutivo.
El Ejecutivo, tal como lo dejamos en nuestra Constitución, no es un poder fuerte, como se ha dicho, es un poder absoluto, y a través de nuestra historia y conocimientos, bien sabemos todos, y está en nuestra conciencia, que un poder absoluto, es un poder débil, porque es un poder odioso, porque no descansa en la conciencia de los ciudadanos, que en lugar de hacerlo fuerte hemos creado un Ejecutivo débil, un Ejecutivo que estará apoyado únicamente en las bayonetas”.
Viene a colación este acontecimiento histórico, a propósito de que se maneja mucho que AMLO, ejercerá un gobierno prácticamente absolutista, por haber obtenido el triunfo por una amplia mayoría y porque, en el Congreso de la Unión, será mínima la oposición. Solamente que en este caso, no se trata de un Presidente impuesto, de un Presidente que deba estar apoyado por las armas frente al pueblo.
Se trata de un gobierno legítimo y legitimado.
Ya al terminar la segunda década del siglo XXI, le hacía falta a México el cambio político-electoral que estamos viviendo.
Con posterioridad a la promulgación de la Carta de Querétaro, el partido, hegemónico, y particularmente a partir de 1933 cuando sentó las bases del presidencialismo mexicano, nuestro país vive una estabilidad política que le da superioridad sobre los países de Latinoamérica, basada precisamente en la conformación del PRI. Este sistema político se caracteriza entre otros rasgos, por un presidencialismo exacerbado, en el que el Presidente de la República es a la vez jefe de Gobierno, jefe de Estado y jefe de Partido. Es el portador de poderes meta constitucionales.
Todas esas características del sistema de partido hegemónico, se han diluido por causas diversas. Una de ellas, es que existe un presidencialismo desadaptado, pues no obstante que la Constitución le otorga al titular del poder Ejecutivo un amplio de facultades que le permiten someter tanto al poder Legislativo como al poder Judicial, la pluralidad partidista en el Congreso tiene la fuerza para evitar que sus facultades puedan llegar a ser efectivas. También, existe un presidencialismo desfasado, la Presidencia de la República fue creada para hacerse cargo de los grandes problemas nacionales que estuvieron en el origen de la Revolución, los Constituyentes de 1917, privilegiaron la eficacia por encima de la democracia, la fortaleza y la energía del poder Ejecutivo, constituyeron la premisa básica. Encontramos un problema más para el presidencialismo y es el multipartidismo. Esto es que resulta importante señalar que, aún y cuando entre los años del 2000 al 2012 se dio la alternancia de partido, la pluralidad de partidos disminuyó el súper poder presidencial, a diferencia de otra época, ahora existen varios partidos que durante los comicios, se disputa cargos políticos en representación de los ciudadanos con diversas ideologías, incluyendo a aquellos que representan a grupos minoritarios. Todas las organizaciones políticas ofrecen propuestas a la ciudadanía, el presidencialismo así disminuye poder que tenía bajo el dominio del PRI como partido en el poder.
Hay otra causa por la que ha disminuido el poder del Presidente, se trata del desprestigio. El gobierno de Enrique Peña Nieto así pasará para la historia.
AMLO no puede fallar, será un poder Ejecutivo de izquierda.

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