¿La Fiesta en Paz?

¿La Fiesta en Paz?
Los ataques de fondo a la fiesta de los toros provienen de empresas sometidas a comodinos ases importados. ¿Por qué no volvió a la México la triunfadora Piedras Negras? Foto archivo

Silis y otros desplazados de la México

En Texcoco, tres manos a mano tardíos

“Hay que dar g racias porque no viniste la temporada pasada a la plaza México; no pasó nada, sólo te habrías sumado al desfile de actuaciones deslavadas por la mayoría de los encierros deslucidos que trajeron”, le dijo un matador en retiro a un desconsolado Juan Luis Silis, quien luego de ser el triunfador de la Temporada de Cuaresma en el serial 2016-17 en la plaza México y dar la vuelta tras vibrante faena en su segunda tarde, ya no fue tomado en cuenta para la temporada recién concluida, no obstante el compromiso formal de la nueva empresa de incluirlo.

Juan Luis Silis –apellido palíndromo que se lee igual al derecho y al revés, como se es o no se es o la tele letal– sabe que de ida o de vuelta habrá de llegar a donde se ha propuesto. En octubre de 2013, en Pachuca, casi le arranca la cabeza un toro, no un remedo, de José Julián Llaguno, corrida que la empresa Pasión Ganadera, de Julio Uribe Barroso, le dio como estímulo por haber triunfado en la feria anterior.

Generosa con los de fuera pero mezquina al estimular a toreros modestos, la empresa Pasión Engañadera, como la rebautizó Silis, lo puso, pero no cumplió lo acordado, en octubre de 2015 de nuevo en Pachuca, con oootra corrida de José Julián Llaguno, para ver si el torero se acordaba o se arrimaba, y Silis, aún con las secuelas del cornadón, volvió a triunfar. Las promesas sustituyeron al apoyo, y si no es por mis apoderados Fernando Rosique y Ramón Martínez, solidarios y cabales, no lo estaría contando, concluye un indoblegable Juan Luis Silis, habituado al voluntarismo de unos y confiado en la voluntad propia.

Otros desplazados del coso de Insurgentes en la reciente temporada: José Mauricio, José Luis Angelino, Israel Téllez, Javier Tapia El Calita, Pepe Murillo, Antonio Mendoza, Luis Conrado… Y junto a estas omisiones, otra igualmente grave al plegarse la nueva empresa, como la anterior, a las imposiciones de figurines y no haber anunciado hierros más comprometidos con el toro de lidia, como la triunfadora Piedras Negras, Huichapan, Zacatepec, De Haro o Santa Fe del Campo.

El colmo de tanto petardo fue que el señor Bailleres, propietario de la ganadería de San Miguel de Mimiahuapan, prefirió mandar dos encierros muy bien presentados a la plaza de Mérida, mientras la afición capitalina tenía que tragar novillones mansos al gusto de los figurines para montar sus chous como apoteósicos. Los antis no lo habrían hecho mejor.

Están de moda los manos a mano (festejo con sólo dos matadores), haya competencia previa o no la haya, tenga el público mayor o menor interés por ver esa mancuerna. En unos tiempos en que urge, como nunca, dar oportunidades a buenos toreros relegados, los inefables promotores piensan en costos, no en utilidades taurinas a corto plazo.

El argumento es que en un mano a mano se ahorran dos toros y un torero, sin importar que también se reduzcan las posibilidades de competencia y estímulo al excluir a un tercer espada con méritos y hambre de ser. Y en el colmo del sometimiento, los manos a mano al gusto de ases importados, como el aguerrido Juli y sus gestos –gesta es hombrada, no comodidad– ante dos mansadas de Teófilo Gómez.

En Texcoco anuncian tres manos a mano con caballito por delante –los Hermoso y Jorge Hernández Gárate– y dos encierros de Torreón de Cañas, ganadería del empresario. El primero con Joselito Adame y Sergio Flores, el segundo con Arturo Saldívar y Juan Pablo Sánchez y el tercero con Sebastián Castella y Arturo Macías. Sólo que esos manos a mano debieron ser hace cinco años.

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