“Casos aislados”, los ataques contra sacerdotes en Zacatecas, señala Sigifredo Noriega Barceló

“Casos aislados”, los ataques contra sacerdotes  en Zacatecas, señala Sigifredo Noriega Barceló

■ En la entidad se han tenido intentos de extorsión, robos y amenazas de muerte, comenta

■ Debemos denunciar actos delictivos para recuperar la confianza en instituciones, dice

“Es lo que quisiéramos saber exactamente, qué está pasando”, expresó Sigifredo Noriega Barceló ante el fenómeno de violencia que tuvo como reciente víctima al sacerdote de la Diócesis de Altamirano, Guerrero; Gregorio López Gorostieta, quien fuera “levantado”, asesinado por asfixia y perforado su cráneo por una bala, según peritajes, y cuyo cuerpo fue encontrado en la carretera federal Iguala-Ciudad Altamirano, el pasado día de Navidad.

Sobre los asesinatos contra sacerdotes el obispo de la Diócesis de Zacatecas, expresó, “estamos muy tristes, lamentamos profundamente estos sucesos porque es una falta de respeto a la vida y a instituciones muy importantes en la construcción de nuestro México. Son hechos totalmente condenables y nos invitan a revisar qué está pasando, por qué está pasando. Hemos perdido los valores. Y qué intereses hay detrás de todo esto”.

A modo de respuesta a estas interrogantes, expuso, las extorsiones y robos contra ministros de su fe que culminan en la muerte de los mismos, indican que “a estas personas ya no les importa nada, ya no hay respeto a la vida, pues mucho menos va a haber respeto a la propiedad, al futuro de la misma comunidad”.

Los temas de inseguridad para el caso de los religiosos, dijo, se platican a nivel nacional entre los obispos, sobre todo con aquellos ubicados en los lugares más riesgosos que enumeró en las diócesis de Guerrero, Michoacán y Tamaulipas.

“Intercambiamos información, ideas, también posibilidades de respuesta porque la solución total no está en nuestras manos. En Zacatecas también lo comentamos, entre nosotros se han dado casos de extorsiones, de robos en propiedad en los mismos templos. Lo comentamos y no tenemos una forma muy concreta de decir: tenemos que hacerle de esta forma para que esto no suceda…”.

Ante el escenario, la opción es la denuncia inmediata ante las autoridades, “para que ellos también asuman su función, eso es lo que está en nuestras manos…”.

Según el reporte elaborado por la unidad de investigación del Centro Católico Multimedial (CCM), “El riesgo de ser sacerdote en México”, mismo que ha sido citado por los más importantes medios informativos mexicanos, la nación se sitúa como “el país latinoamericano más peligroso para ejercer el ministerio sacerdotal”.

De tal manera señala, que en los últimos 24 años se han registrado 47 atentados contra sacerdotes, los cuales han derivado en el asesinato de 35 de ellos, incluido un obispo, que no menciona por nombre pero cuyos datos referirían la muerte que en una supuesta confusión entre cárteles de la droga tuvo como víctima a Juan Jesús Posadas Ocampo el 23 de mayo de 1993, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari.

El informe registra además, que comparativamente con el de su antecesor inmediato, el sexenio de Enrique Peña Nieto ha implicado un aumento en 100 por ciento, en sus primeros dos años, de los asesinatos y amenazas contra sacerdotes.

En este lapso los ministros de la Iglesia Católica han sido objeto de ocho muertes violentas y dos desapariciones forzadas, sin contar la más reciente y que implicó un pronunciamiento de parte del Papa Francisco, de Gregorio López Gorostieta.

En el caso de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló definió los ataques contra sacerdotes como “casos aislados” y dijo, el más reciente ocurrió a principios del mes de diciembre. Se trató de un intento de extorsión y amenazas de muerte contra un ministro, acaecido en la zona norte del municipio Fresnillo.

El obispo de la Diócesis de Zacatecas reprodujo la manera en que habría sido abordado el sacerdote como: “me das dinero y si no me lo das en tal día y en tal lugar…te mato”, agregó, “así tan sencillo es como actúa esta gente”.

La víctima resultó ilesa pero el evento del que no derivaron detenciones, fue un acto presencial, “con todo lo que esto conlleva de intranquilidad, pues somos seres humanos, de miedo ya para salir y para ejercer el ministerio”, expuso a  La Jornada Zacatecas mediante vía telefónica desde Sonora.

El caso se suma a otro más, ocurrido este 2014, este suscitado en la zona de la carretera Jerez-Fresnillo, y a una serie de robos de dinero y objetos en los templos, dijo.

Noriega Barceló consideró a los ataques, búsquedas de beneficios inmediatos y no atentados contra la Iglesia Católica y sus ministros.

Sobre el intento de extorsión y las amenazas de muerte contra el sacerdote en Fresnillo comentó en referencia al agresor, “dentro de lo malo, esta persona mostró respeto…dentro de lo que se puede”, y externó, se hizo la denuncia inmediata de los hechos ante las autoridades con quienes dice, “hay buena comunicación”.

A pesar de que ambos incidentes ocurrieron en Fresnillo, el prelado no considera exista alguna zona más peligrosa que otras para ejercer el sacerdocio en el estado, “no hay manera de precisar el mal está aquí, sino esa gente tiene mucha movilidad. Puede suceder en esa área o en las mismas ciudades de Guadalupe, Zacatecas, Fresnillo, es tan extensa la diócesis…o hacia el sur”.

El prelado hizo un llamado a las personas a denunciar los actos delictivos para “recuperar la confianza en nuestras instituciones, para eso están diseñadas. No son perfectas pero corresponde a nosotros buscar cómo ir mejorando, y las instituciones mejoran cuando las personas mejoramos”.

El tema no es asunto solo de las autoridades, dijo, sino de la ciudadanía, de la que expresó, “la lección que nos deja todo este 2014, es su “despertar”.

 

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